Nueva York (EEUU), 4 feb (EFE).- Mientras en Nueva York se vive con alegría y entusiasmo el gran triunfo sorpresa conseguido por su equipo local de los Gigantes ante los Patriotas de Nueva Inglaterra en la Super Bowl, desde la ciudad de Boston ya han comenzado a advertirles a sus eternos rivales que todavía les quedan los Celtics en la NBA.
Cuando todo el mundo pensaba que los Patriotas iban a hacer historia con marca perfecta de 19-0, cuarto título de Super Bowl en una década y nueva dinastía en la NFL, los Gigantes les tiraron todo por tierra con una victoria de 17-14 que impidió que Boston pudiese tener a tres equipos profesionales campeones en la misma temporada.
Los orgullosos seguidores deportivos de Boston que tienen como campeones a los Medias Rojas en el béisbol profesional, ya les han recordado a los fanáticos de Nueva York que ahora les quedan los míticos y legendarios Celtics, en la actualidad el mejor equipo de la liga de la NBA, mientras que los Knicks de Nueva York son lo opuesto.
El fallo de los Patriotas ha sido tan duro para sus seguidores que la ciudad amaneció el lunes silenciosa y cubierta con una ligera capa de nieve gris, que de alguna manera reflejaba de manera perfecta el sentir de los fanáticos deportivos.
El palo recibido por los Gigantes les dejó también una importante moraleja a los confiados jugadores de los Patriotas, que conseguir la perfección en cualquier nivel de la vida y del deporte es la mayoría de las veces un imposible, aunque en el caso del pasado Super Bowl se tuviese toda la seguridad que iban a ganarlo.
Era tal esa seguridad que tenían ya publicado un libro con la marca de 19-0 y que ahora los neoyorquinos quieren conseguir para burlarse, pero que ya ha sido retirado del mercado ante las denuncias hechas por la oficina del comisionado de la NFL.
Solo la presencia de los Celtics va a evitar que la depresión sea mayor, ya que los bostonianos han pasado de repente de la mayor euforia que se recordaba en la historia del deporte en Boston con miras a reivindicar su poder ante los neoyorquinos a volver a sentir que han sido humillados por sus eternos rivales.
Después que los Medias Rojas de Boston lograran su segundo título de la Serie Mundial al ganar por barrida de 4-0 a los Rockies de Colorado, los fanáticos volvieron a sentirse importantes ante los neoyorquinos y más cuando los poderosos Yanquis de Nueva York habían sido la gran frustración de la fase final del campeonato.
Los Patriotas eran vistos como los seguros campeones del Super Bowl, dejando la traca final de una temporada histórica en el deporte profesional con los nuevos Celtics del alero Kevin Garnett, Paul Pierce y Ray Allen, en su versión de los "Big Three".
Que pudo haber sido todavía mucho más, si el equipo del Revolution de Nueva Inglaterra también hubiese ganado la final de la Liga Profesional de Fútbol (MLS) estadounidense, que también disputó, pero que perdió por 2-1 ante el Dynamo de Houston, el pasado noviembre.
El Revolution perdía por segundo año consecutivo ante el Dynamo y la cuarta final de la MLS que había disputado, algo que los coloca como los Bills de Buffalo de la NFL cuando perdieron cuatro veces consecutivas el título de Super Bowl.
Pero la presencia de los Celtics será, sin discusión, la nueva esperanza con la que los bostonianos comenzaran a recuperarse de la depresión que sufren tras la derrota sorpresa de los Patriotas.
Los Celtics, la franquicia reina de la NBA después de haber conseguido 16 títulos de liga, ocho consecutivos desde 1959 hasta 1966, no son campeones desde la temporada de 1985-86 cuando ganaron a los Rockets de Houston y el Jugador Más Valioso (MVP) del partido fue el legendario Larry Bird.
Han pasado cerca de 22 años sin que los Celtics tuviesen posibilidad de acercarse de nuevo a la lucha por el título de la NBA, pero ahora parece que todo será diferente.
Al menos durante el tiempo que va de competición en la presente temporada, los Celtics, que junto con los Knicks de Nueva York, son los dos únicos equipos que no han cambiado de ciudad, tienen marca de 36-8, la mejor de la liga.
Sin embargo, a pesar de su marca, los Celtics no sólo van a tener como rival a los Pistons de Detroit en su Conferencia del Este, sino que ahora sus eternos rivales, los Lakers de Los Ángeles, han sorprendido al mundo del baloncesto con el traspaso del ala-pívot español Pau Gasol.
La llegada de Gasol, un auténtico jugador franquicia, que pasó las últimas siete temporadas con los Grizzlies de Memphis, le va a dar al escolta estrella Kobe Bryant toda la ayuda que había pedido para volver también campeones y al menos, sobre el papel, ahora ya si tienen ese potencial para conseguirlo.
Vislumbrar un duelo entre los históricos Celtics y Lakers en las próximas finales de la NBA haría no sólo olvidar lo sucedido con los Patriotas en el pasado Super Bowl, sino le daría nueva vida al orgullo insaciable de los fanáticos bostonianos, que de momento viven otro histórico lunes negro.



