PEKÍN (Reuters) - Cuando el voley playa se unió a los Juegos Olímpicos en 1996, los críticos se quejaban de que fue incluido simplemente por los espectaculares cuerpos bronceados en bañador.
Aunque es cierto que el 'sex appeal' vende este deporte, los jugadores dicen que sacan energía de la atención que despiertan y que no se ven a sí mismo como oscuros objetos de deseo.
"Me siento enérgica. Soy una deportista, estoy poniéndome más fuerte todo el rato y este es mi uniforme", dijo la estadounidense Kerri Walsh, pasando su mano por un bikini negro y blanco.
"No me siento explotada para nada. Esperamos sólo animar a la gente a estar sanos y en forma. Nuestro estilo de vida es tan maravilloso", añadió.
Según las reglas olímpicas del voley playa, los bikinis deben tener al menos siete centímetros de ancho en la cadera - ni indecentemente pequeño ni tampoco excesivo.
La talla "brasileña" también ofrece un cierto estilo y glamur en playas como la de Copacabana, muy conocidas tanto por su atractivo sexual como deportivo.
Las mujeres tienen la opción de jugar en bañador pero la mayoría prefiere no hacerlo porque es muy incómodo cuando se mete arena. Los hombres deben llevar bañadores al menos 10 cm por encima de la rodilla y camiseta sin mangas.
"No me importa nada la imagen. Sencillamente sales ahí fuera y juegas con el apoyo del público", dijo la brasileña Renata Ribeiro.
"Si el atractivo físico ayuda a dar ese apoyo, entonces bienvenido sea".
/Por Jane Barrett/


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