Max Mosley hizo una pequeña aparición en el paddock de Mónaco el jueves, pero no se paró a hablar con el enjambre de reporteros y fotógrafos.
"No puedo hablar, estoy muy ocupado," decía el presidente de la FIA al salir de la oficina que tiene el órgano de gobierno en el paddock.
Durante las últimas siete semanas, el británico de 68 años se ha visto afectado por un escándalo sexual que ha sacudido el mundo del automovilismo internacional.
Mosley, que hace su primera visita a un Gran Premio desde que estallara el escándalo, se reunió con los jefes de Ferrari y Renault el miércoles y tiene previsto reunirse con el director ejecutivo de Williams, Adam Parr, el jueves.
A Parr, y al director de Ferrari Stefano Domenicali, sin duda se les preguntará por su reunión con Mosley durante la conferencia oficial de la FIA.
El jefe de la F1 Bernie Ecclestone declaró a la prensa que también espera ver a Mosley este fin de semana después del aviso del jefe de la FIA sobre que su destitución como presidente podría hacerle más fácil a Ecclestone tomar el control del deporte.
"No vamos a tomar el control," insistía el británico de 77 años. "Tenemos firmado el Acuerdo de la Concordia, es lo que hemos tenido durante 25 años y ha funcionado muy bien. Solo queremos volver a firmarlo."


