El calvario que superó Maialen Chourraut para ganar su tercera medalla olímpica

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Bronce en Londres 2012, oro en Río 2016 y plata en Tokio 2021. La piragüista Maialen Chourraut ya tiene tres medallas olímpicas en otros tantos Juegos. Mantenerse durante tantos años al máximo nivel tiene un mérito enorme para cualquier deportista, pero en el caso de la vasca ha tenido además que superar multitud de obstáculos para lograrlo.

Maialen Chourraut tras finalizar su descenso en la final de K1 de piragüismo en aguas bravas. (Foto: Adam Pretty / Getty Images).
Maialen Chourraut tras finalizar su descenso en la final de K1 de piragüismo en aguas bravas. (Foto: Adam Pretty / Getty Images).

Después de ganar su primera presea olímpica, Chourraut decidió ser madre y tuvo que planearlo de forma minuciosa para poder llegar a punto a Londres. En la capital británica ganó su segunda medalla cuando su hija Ane ya tenía 3 años. “Si no lo programas así, te pilla el toro y tienes que esperar cuatro años más”, decía en un reportaje en ‘El País’.

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Sin embargo, su verdadero calvario comenzó tras convertirse en campeona olímpica. Entre finales de 2016 y principios de 2018 no pudo entrenarse correctamente, aunque siguió compitiendo como buenamente pudo. Todo se inició con unos vértigos y mareos que le acompañaron diariamente durante un año.

Aquello la obligó a cambiar sus métodos de entrenamiento. Su marido y técnico, Xabi Etxaniz, preparó ejercicios nuevos en el gimnasio que realizaba de pie y en el canal no contaba con la capacidad para esquivar las puertas. Los mareos le afectaron incluso en su vida diaria y tuvo que dejar de hacer algunas actividades cotidianas como conducir.

Una vez superados estos problemas tras la visita a un otorrino en Madrid, encadenó varias infecciones y después sufrió unos intensos dolores de costillas provocados por una fractura sin diagnosticar que se produjo tosiendo durante un catarro.

Tras aquel calvario se centró en conseguir su plaza para los Juegos de Tokio. Para ello, decidió salir de su zona de confort y marcharse a entrenar a Australia durante dos meses a principios de 2019.

El trabajo tuvo sus frutos y en septiembre de 2019 se ganó su plaza para los Juegos Olímpicos de Tokio en los Mundiales de piragüismo en aguas bravas celebrados en la Seu d'Urgell, en los que finalizó décima. Sin embargo, como le ocurrió a todos los deportistas, la pandemia trastocó sus planes.

Después del confinamiento Chourraut decidió abandonar la Seu d'Urgell, donde llevaba entrenando 15 años, para regresar a San Sebastián y continuar allí su preparación para los Juegos tras su aplazamiento.

A hora y media de Donosti tenía el canal de Pau (Francia), donde ha continuado su preparación combinándola con entrenamientos en los ríos Bidasoa y Urumea.

Estar en Tokio a sus 38 años y tras todos estos problemas ya era un logro para Chourraut, pero no renunciaba a nada y en el canal de Kasai volvió a sacar su carácter luchador para ganarse una plata que la convierte ya en una leyenda del deporte español.

Maialen Chourraut levanta su medalla de plata lograda en los Juegos de Tokio. (Foto: Charly Tribaulleau / AFP / Getty Images).
Maialen Chourraut levanta su medalla de plata lograda en los Juegos de Tokio. (Foto: Charly Tribaulleau / AFP / Getty Images).

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