El fútbol olímpico es un aburrimiento y TVE debería darse cuenta

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SAITAMA, JAPAN - AUGUST 03: Pedri Gonzalez #16 of Team Spain shoots and misses during the Men's Football Semi-final match between Japan and Spain on day eleven of the Tokyo 2020 Olympic Games at Saitama Stadium on August 03, 2021 in Saitama, Japan. (Photo by Francois Nel/Getty Images)
Photo by Francois Nel/Getty Images

En las más de dos horas que el primer canal de Televisión Española dedicó a la semifinal de fútbol olímpico entre España y Japón, el fondista Mohamed Katir se clasificó para la final de los 5000 con el mejor tiempo de todos los participantes, Luis Scola se despidió del baloncesto en activo, Alberto Ginés pasó a la espectacular final de escalada y el pertiguista Armand Duplantis estuvo a punto de batir el récord del mundo, algo que solo se ha conseguido dos veces en la historia de su disciplina. Por si eso fuera poco, Elaine Thompson-Herah se quedó a solo veinte centésimas de batir el récord de la eterna Florence Griffith en los 200 y Egipto daba la campanada en balonmano, clasificándose para semifinales.

En resumen, más allá del espanto del fútbol olímpico, había un montón de deportes minoritarios que buscaban el espacio que nunca tendrán más allá de estas dos semanas cada cuatro (o cinco) años. TVE prefirió ceñirse a lo fácil y programar un partido tedioso, sin ritmo, con escasas oportunidades y más propio de la pretemporada que de la alta competición. Se puede explicar por temas de audiencia -seguro que mañana vemos unos resultados más que aceptables- pero se supone que TVE no depende de la audiencia o al menos no es su principal objetivo: si tienes los derechos de los JJOO no puede ser para poner el enésimo partido de Pedri y compañía este verano, quinta prórroga incluida.

El fútbol olímpico tiene una larga y noble tradición pero no acaba de encontrar su encaje en los tiempos modernos. Precisamente por su ubicación en medio del verano, cuando los jugadores deberían estar iniciando sus primeros entrenamientos con sus distintos clubes, los partidos son insufribles. De vez en cuando, uno puede encontrar alguna joya -aquella Nigeria de 1996, aquel Camerún de 2000- pero, en general, se trata de un fútbol lento, con jugadores cansados porque aún no han recuperado de la temporada anterior y aún no están con el punto de forma necesario para el siguiente.

Las dos semifinales de este torneo olímpico hablan a las claras de ello: Brasil y México empataron a cero y se fueron a penaltis. A España le faltaron cinco minutos para repetir suerte. Lo impidió un gol de Marco Asensio que al menos le puso un poco de emoción a esos minutos finales del partido, cuando, en rigor, todas las demás competiciones ya estaban finalizadas. Ni siquiera los comentaristas sabían ya muy bien qué decir, especialmente un "Chapi" Ferrer que, en un momento dado, y ante el estupor por lo que estaba viendo soltó un "no estamos aquí para entrar a discutir las decisiones del seleccionador"... cuando precisamente están ahí para eso. Para discutirlas y explicarlas. Si es que hay algo que explicar.

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El fútbol olímpico no se ha ganado este año tanta cuota de pantalla. Ciento veinte minutos con los sucesivos descansos son muchos y partidos de la máxima vemos cada mes. Venimos, además, de una Eurocopa, con lo que el fervor patriótico ya lo tenemos más que cubierto. Tampoco ayuda que la selección española juegue tan lento. Iba a decir "tan mal" pero al final me he cortado porque si llegas a la final de un torneo, muy mal no puedes jugar. Sin Bryan Gil, se supone que lesionado, España se limita a pasarla y pasarla como aquel partido de "Los Simpsons" en el que a Homer no le queda otra que gritar desde las gradas: "Me abuuuurro".

Así nos sentimos los que vimos este España-Japón. No quiero ni imaginarme lo que hubiera pasado si el gol en el minuto 115 hubiera sido en contra y encima estuviéramos hablando ahora de otro partido interminable ante México por la medalla de bronce. Dedicar el "prime time", relegar la sesión de noche de atletismo y cualquier otra alternativa, a esto, no sé si es un error pero se le parece. Es cierto que TVE ha habilitado un año más la opción de Teledeporte y de los canales online para no perderse nada, pero La 1 es La 1 y hay mucha gente que no va más allá. 

Cuando uno piensa en unos Juegos Olímpicos, no piensa en esto, desde luego. Piensa en la pértiga y la velocidad. Piensa en las disciplinas imposibles y el divertimento de descubrir cosas nuevas. Para mí, esa es la esencia del olimpismo en nuestros días: darnos un contexto en el que podemos disfrutar de disciplinas que, en cualquier otro momento, no veríamos ni de broma. Es nuestro momento de conocernos. Nuestro amor de verano al que luego ni llamaremos ni escribiremos pero que nos hará feliz durante dos semanas largas. TVE debería respetar eso y dejarnos vivir nuestra pasión tranquila, incluso fomentarla. 

Porque para eso está, qué vamos a hacerle. No vamos a pedirle a Mediaset que anuncie "Operación Camarón" en medio de un Alemania-Egipto de balonmano, pero sí podemos esperar algo más de una televisión pública. No hay nadie en el mundo que haya descubierto el fútbol porque lo haya visto en los Juegos Olímpicos. Mientras La 1 se empeñaba en los remates fallidos de Rafa Mir, en Twitter se celebraban las carreras, los saltos, las canastas... El fútbol, de verdad, nos encanta, pero incluso los más forofos necesitamos una pausa. Esperemos que en París 2024 cambien las prioridades.

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