El primer matrimonio homosexual en España fue en 1901 entre dos mujeres

Imagen de Marcela y Elisa tras la boda publicada en La Voz de Galicia en 1901 (Wikimedia commons)
Imagen de Marcela y Elisa tras la boda publicada en La Voz de Galicia en 1901 (Wikimedia commons)

Este es el relato de una historia de amor, como tantísimas que hay, entre dos mujeres que debieron luchar contra todo lo que les rodeaba con el fin de poder vivir plena y satisfactoriamente su relación.

Pero esa no era una relación al uso, como tantas hay hoy en día, debido a que tuvo lugar durante las últimas décadas del siglo XIX y los primeros años de 1900, una época en la que no solo la homosexualidad estaba perseguida, sino que el simple hecho de ser mujer ya estaba limitado en la sociedad.

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Las protagonistas del post de hoy en Cuaderno de Historias fueron dos mujeres valientes que decidieron estudiar magisterio en un tiempo en el que muy pocas conseguían hacer algo que no fuera casarse con un hombre, darle descendencia y atender su casa.

Fue precisamente estudiando magisterio en A Coruña donde Elisa Sánchez Loriga (de 23 años de edad) y Marcela Gracia Ibeas (de 18), se conocieron y comenzaron a tener una relación sentimental a escondidas de todos, hasta que los progenitores de la más joven se enteraron del asunto y la enviaron a Madrid para que continuase allí sus estudios y poner tierra por medio en lo que veían como un comportamiento pecaminoso de su hija.

Tras finalizar sus estudios en la capital, Marcela regreso a Galicia y allí se reencontró con la que consideraba que era el gran amor de su vida. Las dos consiguieron puestos de maestras en distintos colegios y localidades, pero eso no les impedía tener apasionados encuentros a espaldas de todo el mundo.

Deseaban vivir juntas, pero sabían que serían señaladas por ello, así que se les ocurrió un plan para conseguir que el párroco de la Iglesia de San Jorge las uniera en santo matrimonio.

Para ello Elisa se travistió como un hombre y se presentó ante el religioso con la identidad de un primo suyo llamado Mario y que había fallecido tiempo atrás en un naufragio. Le explicó al párroco el relato de cómo se había criado en el seno de una familia atea y que había vivido gran parte de su vida en Inglaterra, motivo por el que carecía de documentación española y no había recibido los santos sacramentos del bautismo y la comunión.

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El párroco se creyó a pies juntillas la historia explicada por Elisa, travestida en Mario, y prueba de ello es que el 26 de mayo de 1901 decidió bautizar y dar la primera comunión, con el fin de que dos semanas después, tras la correspondiente publicación de las amonestaciones, contrajeran matrimonio el 8 de junio en una sencilla e íntima ceremonia.

Así fue como un siglo antes de aprobarse el matrimonio homosexual en España, dos mujeres valientes y enamoradas se casaban y marcaban un hito en la Historia.

Pero la dicha de Marcela y Elisa no duró demasiado tiempo, ya que la rumorología y chismorreo de sus vecinos sobre lo que llamaban ‘el matrimonio sin hombre’ cada vez fue mayor, llegando a oídos del propio religioso y perdiendo sus respectivos empleos. El párroco decidió excomulgarlas a la vez que denunciarlas frente a las autoridades locales, quienes dieron una orden de busca y captura.

Tanto la prensa local como algunos diarios de Madrid publicaron sendos artículos sobre este insólito caso.

Ahí comenzó un periplo de las dos mujeres por varias poblaciones de Galicia y trasladándose posteriormente a Portugal, donde fueron apresadas y acusadas de falsificación de documento; delito por el que salieron absueltas. Tras su paso por tierras lusas la mayoría de fuentes señalan que huyeron hacia Buenos Aires. A partir de aquí son varias las historias en referencia a ellas que se mezclan, no sabiéndose a ciencia cierta cuáles son ciertas y cuáles producto de la transmisión oral.

Algunos de esos relatos indican que, para poder vivir en el nuevo país de acogida sin despertar sospechas, Elisa contrajo matrimonio y dio a luz a una hija (muchas fuentes señalan que quedó embarazada de la pequeña en Portugal) y ambas mujeres se hicieron pasar por hermanas para poder vivir bajo el mismo techo y no levantar sospechas.

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A partir de 1904 se pierde la pista de Marcela y Elisa, no sabiéndose más de ellas y surgiendo diferentes hipótesis sobre lo que el futuro les deparó.

Como nota curiosa, cabe destacar que, a pesar de haber sido descubierto el engaño y ser excomulgadas por el sacerdote que las casó en la parroquia de San Jorge en A Coruña, el acta de matrimonio nunca llegó a anularse.

Fuentes: unless-women / Paolo Fava / singenerodedudas / farodevigo

 

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