El día que "volvió" Fernando Hierro al Real Madrid

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En mayo del 2003, el proyecto del Real Madrid de Florentino Pérez, sin saberlo, empezó a venirse abajo. El presidente, en un ataque de soberbia, dejó marchar a Vicente Del Bosque y al alma del vestuario, Fernando Hierro.

Ese cambio, que incluso generacionalmente casi podía entenderse, fue la primera pieza de un dominó que acabó tirando abajo todo lo que Pérez y Valdano habían construido en los últimos tres años. Hierro, como luego ocurriría con Makeléle, dejó el club por la puerta de atrás, y con ellos el precinto defensivo del equipo que permitía brillar a los Galácticos.

Sólo un año después, el Real Madrid encontró el reemplazo perfecto para el histórico central malagueño (más tardaría en llegar alguién para ocupar el hueco de Makeléle), y pocos podían pensar que aquel jovenzuelo con melena que llegó tras jugar 26 partidos en primera con el Sevilla superaría con creces la carrera de un míto como Fernando Hierro.

El último día del mercado de verano de 2004, Florentino Pérez finalmente aceptó invertir en el fichaje de un jugador que no fuera una gran estrella ofensiva. 27 millones (su claúsula de rescisión) fue la cantidad que desembolsó el Real Madrid para fichar a Sergio Ramos, con apenas 18 años y menos de una temporada completa en el primer equipo del Sevilla, y rápidamente demostró que era uno de esos jugadores que marcarían época en el club.

Ramos, desde entonces, ha sido titular indiscutible. Empezó como lateral derecho, pero fue Luis Aragonés quien, en la Selección Española, le convenció de que tenía madera para ser un grandísimo central. Mirándose en el espejo de Paolo Maldini, Ramos se ha labrado una carrera repleta de éxitos, en la que logrado tocar la cima con la Selección Española (ganando dos Euros y un Mundial), pero sobre todo convertirse en el gran líder espiritual del Real Madrid.

El sevillano se coronó en el campo en Lisboa, al marcar en el minuto 92 el gol del empate en la final de la Champions League que, eventualmente, significaría la Décima conquista de dicho título para el club, pero mucho antes ya era considerado por todos el puntal del equipo.

Capitán virtual desde el desencuentro de Casillas con Mourinho, Ramos es uno de los pocos jugadores que siempre da la cara, que habla por el grupo, y que lídera la defensa de los derechos de los jugadores frente al club. Es un hombre al que se busca en las victorias, pero sobre todo en las derrotas. Nadie como Ramos para representar los valores del club frente a la prensa y la afición.

En el momento de cumplir los 30 años, Sergio Ramos parece un veterano rozando los 40, pues lleva en la brega trece largas campañas, doce de ellas defendiendo el escudo merengue. Nadie podía pensar en 2004 que Ramos se convertiría en el heredero de Fernando Hierro, así como nadie puede imaginar ahora mismo un Real Madrid sin el de Camas.

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