El periodismo donde todo está bien

Rubén Uría

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Cierto periodismo deportivo de este país, en vísperas de Eurocopa, con la selección afrontando un desafío sin precedentes, desprecia el debate futbolístico, dando prioridad a la superficialidad que rodea un juego que hoy es negocio. Cosas de la industria. Pero todo está bien. El protocolo de actuación, inspirado en la teoría del absurdo, consiste en confundir veracidad con audiencia y periodismo con show: miles de horas de programación y griterío, para hablar de fútbol… ignorando el fútbol. Pero todo está bien. Una parte del periodismo deportivo de este país pasa de puntillas sobre los detalles del juego, para qué, poniendo el acento en el color de las nuevas botas de los jugadores, en sus anuncios publicitarios o en el tamaño de las letras de sus aparatosos tatuajes élficos. Pero todo está bien.

Un sector del periodismo deportivo de este país jalea a Iniesta cuando lleva La Roja, para después renegar de él si viste de azulgrana. Pero todo está bien. Un nutrido grupo de periodistas deportivos de este país hacen propaganda -merecida- sobre el buenismo de Vicente Del Bosque, olvidando que ese mismo ejercicio de buenismo, aplicado a Guardiola, se retuerce hasta convertirlo en hipocresía y falsa humildad. Pero todo está bien. Otro grupo del periodismo deportivo de este país alaba la figura de Casillas cuando hace milagros con España, pero se atreve a cuestionarle cuando se pone bajo los palos del Bernabéu o cuando se desmarca del discurso conspiranoico arbitral. Pero todo está bien. Un batallón de periodistas deportivos de este país se abraza a los jugones de España, a su posesión de balón y su estilo de juego, pero lo repudia cuando el que lo practica es un equipo que grava la venta de su periódico.

La comunidad más ruidosa del periodismo deportivo de este país insulta la inteligencia de su audiencia alimentando debates triviales, de corte rosáceo, sobre quién se lleva mejor o peor y sobre quien no se habla con quién, cuando no porfía acerca de alguien que se tapa las bandera de las medias incurriendo en el gravísimo pecado de atentar contra esas teorías patrioteras, que no patriotas, de la unidad de España. Pero todo está bien. Una fracción respetable del periodismo deportivo de este país señala un desencuentro por el uso o no de las redes sociales durante la Eurocopa, quizá porque está de moda elevar una anécdota a categoría. Al menos, es una anécdota veraz. En cualquier caso, todo está bien.

Una parte del colectivo periodístico deportivo de este país saca punta a las sensaciones muy personales de Xavi sobre el buen ganar o el mal perder, airea fichajes como un vendedor de crecepelo al que le da igual ocho que ochenta que ochocientos cincuenta y vende, a modo de terremoto informativo, que Marcelo incurre en un supuesto pseudomadridismo por  confesar que Messi es el mejor y no Cristiano. Pero todo está bien. De postre, para gran parte del periodismo deportivo de este país y algunos medios de comunicación generalistas, la noticia del día es el corte de pelo de Sergio Ramos, cuyo cambio de look es lo más leído y comentado de la jornada. Es la prueba definitiva de que todo, por sistema, está bien.

Rubén Uría / Eurosport

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