Álvaro Morata, el brazo armado del cholismo

Ruben Uria Blog
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Dicen los que saben de esto que lo más difícil que existe en el fútbol es cambiar los pitos por los aplausos. Eso es lo que ha logrado Álvaro Morata. De aquel delantero con pasado blanco, al que más de uno intentó cobrar facturas atrasadas cuando ni siquiera se había vestido la camiseta, queda ahora un tipo que ha sepultado la desconfianza del prójimo con una montaña de compromiso y gol. Sí, Morata. Sí, el que jugó en el Madrid; el que era un blando, el que no pintaba nada en el Atleti, el que no tenía sitio para ser titular. Sí, Morata. El chaval que, a base de trabajo, confianza en sí mismo y pelea en la competencia interna del grupo, ha demostrado que es y merece ser el 9 del Atleti. Y si alguien aún duda, que piense que rectificar es de sabios.

Simeone suele decir que el campo habla. Y que, más allá de su gusto o su criterio, hay que escuchar. Y el campo ha hablado: Morata es, sin discusión y pese a quien pese, el 9 del Atleti. Lo es desde la más profunda meritocracia, desde la ética del trabajo, desde la más estricta justicia deportiva y desde el punto de vista de la selección natural que se produce cada partido en cada equipo. No es que Morata tenga que ser titular siempre por delante de otro compañero, ni que se haya ganado que Simeone pueda sostener algún tipo de hipoteca por su rendimiento, es que Morata está dando ahora mismo todo lo mejor que lleva dentro. En lo anímico, ha recuperado su autoestima. Se siente importante, tiene confianza, parece más maduro y está logrando que la afición se lo reconozca.

Para sorpresa de los que no creían y para alegría de los que siempre creyeron, Morata es, ahora mismo, lo más fiable que tiene un equipo que sigue en construcción. Ahora que el Atleti está lejos de su mejor versión y que el entrenador sigue buscando un equipo más equilibrado, Morata está siendo el salvavidas del Cholo. Él pide contundencia y Álvaro se la da. Y eso, en un equipo donde no sobra gol, es una bendición. Por cierto, a pesar de que muchos renegaban de su fichaje, Morata fue una petición expresa del Cholo. Es decir, fue un LQDS en toda regla: “Lo que diga Simeone”. Y el chico está devolviendo, con goles y compromiso, toda esa confianza. Para el equipo, Morata es una solución para cada problema. Para Simeone, es una apuesta personal que le da la razón. Para la gente del Atleti, la que creía en él y la que no, Morata es un valor estable. Y se ha convertido en el mejor ejemplo de un delantero no creyente que ha abrazado su nueva religión, el cholismo puro y duro, entregándose a la causa. Morata ya sabe, en primera persona, que si se cree y se trabaja, se puede. Y ahora, gol a gol, es el brazo armado del cholismo.

Rubén Uría

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