2-2. Un doblete de Forsberg en los minutos finales lleva al Leipzig a los octavos

Dos goles del sueco Emil Forsberg, el segundo de ellos ya en el tiempo de prolongación, permitió al Leipzig alcanzar por primera vez en su historia los octavos de final de la Liga de Campeones, tras empatar este miércoles en casa 2-2 con el Benfica, en un choque en el que los portugueses llegaron al último minuto del tiempo reglamentario con una desventaja de dos tantos (0-2) en el marcador.

Pero toda la falta de acierto que había mostrado hasta entonces el conjunto alemán se volvió acierto en unos vibrantes instantes finales, en los que el internacional sueco acaparó todos los focos.

Si Forsberg no tembló a la hora de transformar a los noventa minutos el penalti cometido sobre el checo Patrick Schick para establecer el 1-2 en el tanteador, el centrocampista del Leipzig sorprendió a todos seis minutos más tarde, en el 96, al sellar con un perfecto cabezazo el definitivo 2-2 que otorgó la clasificación a los locales para las siguiente ronda.

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Un histórico billete para los octavos de final que pareció un imposible ante la falta de acierto del conjunto alemán, que en el día clave careció, al menos hasta los minutos finales, de aquello que mejor le había definido hasta este momento: el gol.

Algo sorprendente en un equipo que llegaba a la contienda tras haber sumado un total de veinticuatro dianas en sus últimos cinco encuentros oficiales, una media de casi cinco tantos por partido, que en nada hacía presagiar su desatino ante el marco rival.

Pero si a los Werner, Forsberg, Lainer o Sabitzer parecían caerseles los goles de los bolsillos en las últimas semanas, este miércoles no fueron capaces de acertar, al menos en la primera mitad, con la portería del Benfica.

No fue por falta de ocasiones, ya que apenas cumplidos los doce minutos de juego los de Julian Nagelsmann ya habían dispuesto de dos buenas ocasiones, pero ni el sueco Emil Forsberg, ni Timo Werner, que acumula ya doce tantos en la Bundesliga alemana, fueron capaces de encontrar el gol.

Todo lo contrario que el Benfica que en su primera llegada peligrosa al área rival se adelantó en el marcador (0-1) con un gol a los veinte minutos del exjugador del Atlético de Madrid Pizzi.

Un gol que dejó a la claras lo mejor y lo peor del conjunto alemán, ya que si en ataque la juventud y el desparpajo de sus jugadores le convierte en un equipo vibrante, la falta de experiencia de sus zagueros le condena a encajar goles perfectamente evitables.

Tal y como se demostró en el primer gol del Benfica, ya que si la acción se inició con un magnífico taconazo del francés Adel Taarabt, el responsable final de que la pelota llegase a los pies de Pizzi fue el central Dayot Upamecano con un fallido intento de despeje en una posición imposible.

No obstante y pese al mazazo que supuso para los locales el gol del conjunto portugués, el Leipzig, que monopolizó casi por completo el balón durante todo el encuentro, siguió intentándolo una y otra vez.

Insistencia que punto estuvo de obtener premio a los 35 minutos en un remate del austríaco Marcel Sabitzer que obligó al guardameta del Benfica, el griego Odisseas Vlachodinos, a realizar una espectacular parada.

Pero si el ataque del Leipzig fue un constante quiero y no puedo durante todo el partido, el Benfica mostró en cada uno de sus contados ataques la efectividad de la que careció el conjunto alemán.

Y eso que larguero privó a Pizzi de ampliar la ventaja del equipo luso a falta de un minuto para la conclusión del primer tiempo- Un 0-2 que llegó finalmente a los trece minutos del segundo tiempo, tras un nuevo fallo defensivo de los alemanes.

Si en el primer tanto fue Upamecano el que erró, en el segundo fue un fallo de Lukas Klostermann, el hombre más retrasado del conjunto germano, el que permitió a Carlos Vinicius encarar en solitario al portero del Leipzig, el húngaro Peter Gulacsi al que batió con un preciso remate.

Una jugada que no sólo acabó definitivamente con cualquier opción del conjunto alemán, sino que obligó al Leipzig a sustituir a su portero, tras dañarse en su desesperado intento de evitar el gol de Carlos Vinicius.

Contratiempos y más contratiempos a los que pudo sumarse una más a falta de seis minutos para la conclusión en forma de gol, tras un remate del español Raúl de Tomás que a punto estuvo de sorprender al portero del Leipzig con un larguísimo remate desde su propio campo.

Pero de los que pudo ser el 0-3 se pasó al definitivo empate (2-2) que no sólo certificó la clasificación del Leipzig para los octavos, sino que además dejó apeado al Benfica de la competición.

Ficha técnica:

1 - Leipzig: Gulacsi (Mvogo, m.64); Klostermann, Ampadu (Mukiele, m.56), Upamecano, Saracchi (Schick, m.70); Sabitzer, Laimer, Demme, Forsberg; Nkunku y Werner

2 - Benfica: Vlachodimos; André Almeida, Ruben Dias, Ferro, Grimaldo; Pizzi (Caio, m.93), Taarabt, Gabriel, Cervi (Jota, m.98); Chiquinho y Carlos Vinicius (Raúl de Tomás, m.82).

Goles: 0-1, m.20: Pizzi. 0-2, m.59: Carlos Vinicius. 1-2, m.90: Forsberg de penalti

Árbitro: Gil Manzano (ESP). Mostró tarjeta amarilla a por el Leipzig; y a Taarabt por el Benfica.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la quinta jornada del grupo G de la fase de grupos de la Liga de Campeones disputado en el Red Bull Arena de Leipzig (Alemania).

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