A Vinicius se le acaban las excusas

David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images
David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images

Volvió a fallar el Real Madrid, a mostrar su peor cara, con un decepcionante partido ante el Mallorca que supuso su primera derrota en Liga esta temporada. Visto así, parece hasta positivo que se haya aplazado el Clásico ante el FC Barcelona la semana que viene. Los blaugranas ya son líderes de la Liga y su tridente empieza a carburar. Mientras tanto, el Real Madrid se disolvió en Son Moix sin ser capaz de darle la vuelta a un gol de Lago Junior en el minuto 7.

De las múltiples lecturas que podríamos sacar de esta derrota, quizás las más clara es que a Vinicius Jr. se le ha acabado el tiempo para demostrar que está listo para ser titular en el Real Madrid.

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Los que ven el potencial en su figura pueden ser grandes futurólogos, pero los que nos guiamos por las sensaciones que dejan los jugadores sobre el terreno de juego hemos dejado de esperar que el brasileño acabe, finalmente, por explotar en esa mezcla entre Ronaldo Nazario y Neymar Jr. que tanto nos vendieron.

Vinicius sólo tiene 19 años, y se le nota. Su físico y su endiablada velocidad pueden hacerle ir al choque y salir victorioso contra cualquier defensa que se precie, pero ni su técnica ni su visión de juego hacen augurar que el chico pueda liderar al Real Madrid en ataque a corto plazo. Contra el Mallorca fue la enésima ocasión en la que falló controles, se tropezó con la pelota, y erró disparos a portería que un jugador de su calibre debería poder afinar mucho más.

JAIME REINA/AFP via Getty Images
JAIME REINA/AFP via Getty Images

En una de las oportunidades más claras que tuvo, Álvaro Odriozola le sirvió un balón en bandeja al borde del área para que Vinicius buscara la rosca a la escuadra de Manolo Reina. El chico, como suele hacer cuando tiene oportunidad de disparar a puerta, lanzó el balón al segundo anfiteatro del estadio mallorquinista.

Hasta hace bien poco se hablaba del bloqueo mental del joven. Se argumentaba que a Vini le habían cargado con una presión que no era normal a su edad y que esto había acabado por pasarle factura. Se ha dicho que al brasileño se le ha borrado la sonrisa, que Zidane no confía en él y que eso ha hecho que el ex del Flamengo salte al campo peleado con el mundo y, al parecer, con las musas.

Todo lo que se pueda llegar a decir está muy bien, quizás haya algo de razón en todas estas tesituras, y quizás los eruditos que ven en Vinicius la futura reencarnación de Pelé se vean también algún día reivindicados, pero la realidad ahora mismo es bien distinta.

Alex Caparros/Getty Images
Alex Caparros/Getty Images

La calidad futbolística de Vinicius está a años luz de la del resto de sus compañeros en el Real Madrid. Los merengues son el club más laureado de la historia y las medianías nunca han funcionado. En momentos específicos han habido jugadores que a base de esfuerzo han sabido complementar su poco tacto con el balón, pero han sido casos aislados y un porcentaje bajísimo a los largo de los 117 años de vida del club. Vinicius no es tampoco el adalid de la entrega, por lo que sus continuos intentos fallidos de regate, la forma en que le rebota la pelota cuando intenta hacer un simple control, o la desesperante manera en que es capaz de estropear cada uno de sus remates a portería, sin importar que tenga oposición o no cerca, han colmado ya la paciencia del más puesto.

No es cuestión de enterrar al extremo merengue. A sus 19 años tiene toda la vida por delante para hacer carrera, y quien sabe si poco a poco ir puliendo esos atributos que, a día de hoy, se le intuyen pero no se aprecian. Sin embargo lo que sí ha quedado claro en estos escasos dos meses de competición es que Vinicius no tiene ahora mismo el calibre ni para ser titular —ni tan siquiera para actuar como revulsivo cuando hay que romper un partido que se ha puesto cuesta arriba— en el Real Madrid.

En Mallorca Vinicius fue un espectro del jugador que aseguran llegará a ser algún día y Zidane, que nunca ha pensado que el brasileño fuera la solución a los problemas del equipo, puede haber sido uno de los que se ha quedado sin más paciencia que regalar con el chico.

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