¿Se acerca el descenso? El fantasma que despierta la mala campaña de Universidad de Chile

El 15 de enero de 1989, y de la mano de Manuel Pellegrini, la escuadra azul selló su pérdida de categoría por primera vez en su historia.
El 15 de enero de 1989, y de la mano de Manuel Pellegrini, la escuadra azul selló su pérdida de categoría por primera vez en su historia.

La mala campaña preocupa. No hay dudas. Universidad de Chile no ha logrado despegar en el Campeonato Nacional y se presenta esta noche, frente a Deportes Iquique, como el colista del torneo, quedando solo seis fechas en disputa. 

Los números conseguidos por el elenco que dirige Hernán Caputto son derechamente malos. Y es que transcurridas 23 fechas del certamen doméstico, la U suma 21 puntos, con un 30% de rendimiento. Ni siquiera cercano a la mitad.

Además, la nueva banca técnica solo ha logrado cosechar una victoria (frente a Deportes Antofagasta, en la tercera jornada de la segunda rueda), luego vinieron una seguidilla de empates (4) y dos derrotas en línea: ante Palestino y Colo Colo.

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Este escenario hizo recordar a los hinchas estudiantiles uno de los momentos más tristes en la historia del club: el descenso vivido en la campaña de 1988 de la mano de Manuel Pellegrini como entrenador.

El jueves 7 de julio de aquel año, y sumidos en una profunda crisis económica y deportiva, el Ingeniero asumió de manera interina tras dirigir a la Primera Infantil y Juvenil azul. Y su escuadra se estrenó con un empate 1-1 ante Palestino en Santa Laura. Pese a ello, el club lo ratificó oficialmente como DT del primer equipo hasta el 31 de enero de 1991; además tomó el control de todas las series menores del club.

En agosto de 1988, el actual estratega del West Ham se ausentó mientras desarrollaba un curso de formación para técnicos en Europa. Carlos Urzúa, su ayudante, tomó las riendas del club. ¿El resultado? los azules no ganaron en los cuatro partidos en los que Pellegrini no estuvo presente, cosechando tres derrotas y un empate.

Tras su regreso, la tienda universitaria mejoró su rendimiento. De hecho, logró vencer por 3-0 a Colo Colo en el Estadio Nacional. Sin embargo, el desastroso comienzo tuvo un costo demasiado caro. Y es que el conjunto estudiantil llegó a la última fecha sólo un punto arriba de la zona de descenso directo.

El 15 de enero de 1989, el Romántico Viajero (25 puntos) enfrentó a Cobresal en el reducto de Ñuñoa. Un triunfo los haría mantener la categoría. ¿El resultado? fue un empate 2-2 con tantos de Álvaro Vergara (56') y Jorge Pérez (88') para los azules, y de Sergio Salgado para los mineros.

La U acabó esa temporada en el penúltimo lugar de la tabla, cayendo junto a Palestino, en una campaña que disfrutó solamente siete veces la victoria, seis de ellas logradas por la mínima diferencia de un gol. Además sumó doce empates y 11 derrotas.

Así, remató con 26 puntos -los mismos que O’Higgins y Unión Española- pero registró 26 goles a favor y 34 en contra, una peor diferencia de goles (-8) que rancagüinos (que superaron 3-1 a Huachipato en Talcahuano) e hispanos (que vencieron 3-1 a Universidad Católica en San Carlos de Apoquindo).

A ello, hay que sumar el fracaso de la U en la Copa Polla Gol: el equipo quedó eliminado en la ronda de cuartos de final ante Deportes Iquique, siendo derrotado por los “dragones celestes” tanto en la ida como en la vuelta.

Eso sí, el paso de los azules por Segunda División duró sólo una temporada, pues en 1989 se coronó campeón y retornó a Primera. "Me sirvió muchísimo descender con la U, porque era muy soberbio, tenía 33 años y me fui a un curso a Europa y dejé un ayudante, pero no le eché la culpa a nadie, de ese traspié aprendí", reconoció Pellegrini hace un tiempo en diálogo con El Mercurio.

Ahora, y considerando los puntos conseguidos por San Luis y Deportes Temuco, los clubes que bajaron a la Primera B en 2018, la U debe completar al menos 8 puntos más en lo que queda de torneo, para así llegar a las 29 unidades o, en el mejor de los casos, sumar 12 positivos más para cerrar en 33.

En esa línea, los azules apuntan a ganar los cuatro partidos que deberán disputar de local. Eso sí, al frente tendrán a rivales directos como la escuadra de Jaime Vera, Everton y Universidad de Concepción. Y, como si el destino les gastara una mala broma, cerrarán el curso midiendo fuerzas con Cobresal. Una dura realidad que inquieta a los hinchas...

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