La adicción grotesca de los españoles a José Antonio Camacho

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VALENCIA, SPAIN - MARCH 24: Jose Antonio Camacho head coach of Spain Legends attends to the friendly match of the celebrations of the club’s 100 year history between Valencia Legends and Spain Legends at Estadio Mestalla on March 24, 2019 in Valencia, Spain. (Photo by Quality Sport Images/Getty Images)
El exseleccionador español José Antonio Camacho, ahora comentarista de la Eurocopa en Mediaset. (Foto: Quality Sport Images/Getty Images)

Hay pocos personajes que simbolicen tanto la Selección española como José Antonio Camacho, pese a que levante simpatías y recelos al mismo tiempo en el aficionado. Como seleccionador, nadie es capaz de poner en duda su gran labor, formando un conjunto que podría haber levantado la Copa del Mundo en 2002 en Corea y Japón si no hubiese sido porque un árbitro y sus secuaces no lo permitieron. 

Después de una experiencia dilatada en los banquillos (más de dos décadas), con ese hurto de Gamal Al-Ghandour entre medias como momento más doloroso, el técnico tiene un puesto fijo en el equipo de comentaristas de Mediaset en cada cita importante de la Roja, por la que siente devoción.

Esa devoción es la que le hizo viral y generó empatía con los españoles, con el grito de "Iniesta de mi vida" como cénit, el día que España se proclamó campeona del mundo en Sudáfrica en el año 2010. Ahora bien, todo es bonito cuando se gana.

Sin embargo, cuando las cosas no van tan bien, el campechano empieza a coger un tono zafio y el público, que dispara hacia todos lados intentando calmar su sed de frustración, demanda mayor calidad comunicativa en los analistas. Vamos, que aporten algo extra que palie el espectáculo dantesco que sus jugadores les están dando.

Eso está pasando en la Eurocopa 2020 en los partidos de España: una ola de críticas, especialmente en forma de memes, aunque alguna que otra traspasa la delgada línea de la Roja. La realidad es que el don de la palabra nunca ha sido la mayor cualidad de Camacho, pero él no ha cambiado, no ha engañado a nadie, siempre ha sido el mismo.

Todos en algún momento dejamos brotar nuestra vena más hater. La cosa con Camacho es que te mantiene atento a lo que dice, ya sea porque necesitas alimentarte de sus trompicones gramaticales o de sus reflexiones llenas de mensajes codificados, o porque esperas expectante su siguiente chascarrillo.

Después de tantas publicaciones leídas sobre el bueno de Camacho, un día tan de bajón tras el empate contra Polonia, las palabras más repetidas son "comentarios de bar". El cuñadismo ante el que entramos al trapo fácil cualquier español. Por eso Camacho es esencial en Mediaset en cada gran cita en la que participa España.

Si nos paramos a pensarlo, somos adictos a José Antonio Camacho. Unos por unas cosas y otros por otras, pero todos le necesitamos y lo recibimos con la camisa desabrochada para que penetre bien en el pecho. Estar puesto en la Selección es estar puesto en Camacho.

Para concluir, una de las reflexiones del técnico durante el partido de las que nos harán volver a hacerle trending topic y llenarnos de vida, si es que se le puede poner un término: "Los polacos se mueven hacia donde está el balón, hay que cambiar el juego hacia el otro lado".

Así de sencillo.

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