África ha encontrado la solución para hacer convivir bosques y cultivos y así evitar la deforestación

África ha encontrado la solución para hacer convivir bosques y cultivos y así evitar la deforestación
África ha encontrado la solución para hacer convivir bosques y cultivos y así evitar la deforestación

Encontrar un equilibrio entre evitar la deforestación y controlar los gases invernaderos, al mismo tiempo que se permite que las poblaciones de países pobres puedan alimentarse, es difícil. Por ejemplo, en Kenia, un lugar donde la ganadería de vacas resulta imprescindible para alimentar a la población – por la carne y la leche – pero donde las prácticas ganaderas impactan en los bosques cercanos.

Pero hay una solución, como se explica en un artículo reciente. Y consiste simplemente en emplear un cultivo local, una planta conocida como pasto de Napier (Pennisetum purpureum) para alimentar al ganado.

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La idea de base es sencilla: si se utiliza una especie local, el impacto sobre los ecosistemas será menor. La alternativa, a día de hoy, es cultivar maíz para dar de comer a las vacas. Y en el cultivo del maíz se invierte mucha energía y fertilizantes, lo que genera gases de efecto invernadero.

Además, debido a que son cultivos menos adaptados a las condiciones del entorno, terminan por afectar a la productividad de los suelos, con lo que hay que liberar terreno forestal para cultivos. Es decir, hay que deforestar para mantener la alimentación del ganado.

El problema está en demostrar que se puede alimentar el ganado con el pasto de Napier. Porque si no permite alimentar al mismo número de vacas, o si lo hace pero la producción de leche es menor, la ganancia puede no ser tan interesante. Volvemos a la idea del equilibrio entre alimentación y conservación.

Así que, con la hipótesis de que el pasto de Napier permitía una ganadería con menor impacto, los investigadores diseñaron un experimento sencillo: ofrecieron tres tipos de alimentación distinta – maíz, pasto de Napier, o una mezcla de ambos para ver si se podía mantener la producción, o se obtenía menos alimento de origen animal.

Los resultados fueron claros. La producción tanto de carne como de leche era muy similar. Pero en la dieta basada únicamente en pasto de Napier se consiguió reducir la emisión de gases de efecto invernadero, al tiempo que se mantenía – o reducía muy poco – el área de cultivo. Es decir, misma producción, menor impacto y menor necesidad de ampliar cultivos a largo plazo.

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También consideraron un tercer factor: el impacto directo sobre los bosques. La ganadería tradicional en esta zona aprovecha el sotobosque, las especies vegetales herbáceas y arbustivas, del entorno de las ganaderías. Vamos, que se lleva a las vacas a pastar al bosque.

Esto tiene un impacto notable sobre los ecosistemas forestales, reduciendo su diversidad y aumentando las emisiones de gases invernadero. Pero al pasar a dietas basadas en el pasto de Napier, se redujo la necesidad de complementar la dieta. Con el pasto autóctono, no hacía falta llevar a las vacas al bosque.

Parece que, simplemente con aprovechar los cultivos autóctonos, se puede mejorar la producción de alimento en lugares de África, lo que protegerá sus bosques. No parece mal equilibrio.

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