Agitprop, la perfecta maquinaria propagandística comunista de la Unión Soviética

Días atrás publicaba en el blog ‘Cuaderno de Historias’ un post sobre cómo desde el Partido Nacionalsocialista alemán se consiguió, en apenas una década, convencer a toda la nación de que el nazismo era la mejor opción política del país a base de realizar campañas propagandísticas de desprestigio contra el pueblo judío.

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El ‘Agitprop’ fue una perfecta maquinaria propagandística comunista de la Unión Soviética (imágenes vía Wikimedia commons)
El ‘Agitprop’ fue una perfecta maquinaria propagandística comunista de la Unión Soviética (imágenes vía Wikimedia commons)
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Pero ese tipo de campañas, a sabiendas de que eran altamente efectivas, no fueron de uso exclusivo de los nazis sino que en la mayor parte del planeta se ha estado realizando como instrumento de adoctrinamiento y con el fin de hacer llegar a la ciudadanía un mensaje explícito y unilateral sobre el pensamiento político de la nación, formación o grupo en cuestión, dando buenos resultados para sus (oscuros) intereses.

A destacar también la potente campaña que, a través del cine, radio, televisión y carteles publicitarios realizó el gobierno de los Estados Unidos para convencer a sus ciudadanos, a lo largo de la década de 1930, de que, a pesar de la crisis económica (por la Gran Depresión) y estar completamente arruinados, eran afortunados y felices. Lo curioso del caso es que la mayoría así acabaron creyéndoselo.

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Otro de los países que utilizó la maquinaria propagandística para adoctrinar a sus ciudadanos fue Rusia, en su periodo revolucionario que convertiría la nación (hasta aquellos momentos Imperio Ruso) en la Unión Soviética.

Los bolcheviques, tras alcanzar el poder en 1917, crearon un ‘departamento ideológico’ a través del cual debían hacer llegar sus mensajes y consignas al pueblo ruso, convencidos de que éste estaba, mayoritariamente, adoctrinado por el zarismo. Una de las primeras cosas que querían hacer los revolucionarios era dotar a la ciudadanía de las herramientas suficientes para autogestionarse como nación libre y solidaria y para ello se les debía convencer a través de campañas propagandísticas con las que hacerles llegar los mensajes políticos. Lamentablemente se trataba de una burda utopía, siendo un gran engaño, tal y como se demostró a través de la Historia, quedando el pueblo soviético sometido a una cruenta dictadura.

La campaña ideológica de los soviéticos fue bautizada con el nombre ‘Agitprop’, siendo éste la contracción de los términos ‘agitación’ y ‘propaganda’, y a través del cual se debía transmitir un contundente mensaje unidireccional a todas las capas sociales del país con el fin de tener un pueblo adoctrinado y sumiso.

Durante los primeros años, tras las revoluciones que hicieron caer el imperio zarista y, posteriormente, el primer Gobierno provisional, (entre 1917 y 1920) el fin propagandístico de los bolcheviques era dar a conocer, a través de carteles, espectáculos, manifiestos y mensajes propagandísticos, el ideario proletariado.

Fue una vez iniciada la década de 1920, con Vladímir Lenin en el poder y, sobre todo, tras su fallecimiento en enero de 1924, año en el que Iósif Stalin tomó el control absoluto del Partido Comunista Ruso como Secretario General, cuando más empeño se puso en que la agitación propagandística llegara hasta todos los rincones de la nueva URSS.

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Se habilitaron caravanas de camiones, trenes e incluso barcos, que salían hacia sus destinos cargados de numerosos ‘agitadores’ que difundirían la propaganda comunista. Muchos de ellos eran artistas e intelectuales que, a través de espectáculos y performances, harían llegar los mensajes a sus destinatarios.

Toneladas de panfletos y carteles que tal y como se iban acabando se volvían a imprimir, ya que numerosas fueron las imprentas portátiles que se llevaron consigo los respectivos grupos del agitprop.

Uno de los colectivos en el que más se tenía que incidir era el de los campesinos, quienes en su mayoría eran analfabetos y no sabían leer. Por tal motivo los mensajes de los carteles no solo debían de ser con texto sino que tenía que contener dibujos que ilustraran claramente aquello que el gobierno soviético quería transmitir.

También se creó el ‘Comisariado Popular de la Ilustración’ a través del cual se capacitó a cientos de instructores que deberían de enseñar a leer a los numerosísimos analfabetos que había en el país.

El agitprop llegó a convertirse en toda una corriente cultural en la que a través de obras de teatro, pictóricas y literarias se hacía llegar el mensaje, sobre las bondades del comunismo, a la población.

La agitación propagandística en la URSS, durante las siguientes décadas, fue desde el adoctrinamiento político a las campañas de concienciación con el fin de acabar con el creciente alcoholismo por parte de una extensa parte de la población soviética.

Cabe destacar que muchos de los carteles y posters que actualmente se realizan en un gran número de lugares del planeta, tanto para campañas electorales como por motivos comerciales, están inspirados en el agitprop soviético.

Fuente de las imágenes: Wikimedia commons

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