Alberto Contador y Lance Armstrong, la guerra que nunca acaba

Guillermo Ortiz
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Cycling : Tour De France 2009, Stage 21Podium, Contador Alberto (Esp) Yellow Jersey, Armstrong Lance (Usa)/ Celebration Joie Vreugde, Montereau-Fault-Yonne - Paris Champs-Elysees (164 Km), Rit Etape, Tdf, Ronde Van Frankrijk, (C)Tim De Waele   (Photo by Tim De Waele/Getty Images)
Photo by Tim De Waele/Getty Images

En su foto de perfil de Twitter, Johan Bruyneel aparece frente a diez maillots amarillos del Tour de Francia. Uno de ellos le perteneció como corredor, tras la famosa etapa del Tour 1995 en la que vivió en primera persona la exhibición de Miguel Induráin en Lieja. Los otros nueve corresponden a sus nueve victorias como director deportivo de US Postal/Discovery Channel y del Astana. El problema es que de esos nueve Tours, solo dos se mantienen en su palmarés: los que ganó junto a Alberto Contador en 2007 y 2009.

Hablar del palmarés de Johan Bruyneel es hablar entre paréntesis. En rigor, suspendido de por vida por organizar una trama de dopaje masivo, Bruyneel es una especie de fantasma de la historia del Tour de Francia. Un fantasma ruidoso, eso sí: la pasada semana, se publicó en un canal de YouTube una entrevista con Alberto Contador en la que el de Pinto recordaba la difícil convivencia en el equipo Astana durante el año 2009, cuando Bruyneel entró con toda su estructura, rescató a Lance Armstrong del retiro y se convirtió en el director deportivo del mejor equipo jamás juntado.

Contador recuerda aquellas tres semanas como un “todos contra mí” e incluso deja caer que tenía miedo de que el equipo le envenenara la comida o le saboteara la bicicleta. En cuanto a Armstrong, se refiere a él como poco más que un matón que le amenazaba en el autobús, le desafiaba en la carretera y después seguía el acoso vía Twitter. La entrevista -por llamarla de alguna manera- arrasó en redes sociales y provocó la respuesta inmediata de un Bruyneel que se sintió atacado: “Pronto contaré la verdad, Albertito”, vino a decir el belga.. y a los pocos días se despachó en una charla similar con el colombiano Víctor Hugo Peña, otro de sus antiguos pupilos.

Ahora bien, la verdad de Bruyneel no dista mucho de la que conocían los aficionados que vieron la carrera. En realidad, toda esta polémica siempre ha tenido un punto artificial: Contador era un corredor de 26 años que venía de ganar el Tour 2007 y el Giro y la Vuelta de 2008. Lance Armstrong era una estrella de 37 que llevaba cuatro años dedicado al triatlón. Estados de forma aparte, Contador siempre fue mejor en el duelo individual que Lance: fue superior en la montaña y fue superior en las dos contrarrelojes. Aquella versión de Contador probablemente fuera la mejor de su carrera: capaz de ganar en lo alto a los hermanos Schleck e imponerse contra el crono a Fabian Cancellara.

El problema es que en la narración YouTube, Contador hace un poco de trampas y Bruyneel se lo ha tenido que recordar... la etapa que cita como polémica es la séptima, la que llegaba a Arcalís. No creo que nadie pudiera culpar siquiera entonces a Contador de querer sacar veinte segundos en esa etapa. No creo tampoco que los necesitara. Omite, en cualquier caso, lo que sucedió camino de Le Grand Bornand, cuando la situación era muy distinta y cuando realmente sacó de sus casillas a Armstrong, a Bruyneel y a medio equipo.

Para entonces, Contador ya es el líder indiscutible de la carrera. Ha ganado en Verbier dando una exhibición y detrás de él en la general marchan Lance Armstrong (2º), Bradley Wiggins (3º) y Andreas Klöden (4º). Tratándose de la última etapa en los Pirineos, el plan para Astana está claro: calma chicha, intentar descolgar a Wiggins y confirmar el triplete en el podio en la siguiente contrarreloj. Todo va bien subiendo el penúltimo puerto... efectivamente, Wiggins acaba cediendo al primer ataque de Andy Schleck, aunque, junto a él, se queda Armstrong. No es grave. Lance tiene margen suficiente para mantenerse en el podio y Klöden parece no sufrir en el grupo de delante.

Así llega la carrera a La Colombiére, donde está llamada a decidirse. En ese momento, Astana ocupa el primer, segundo y tercer puesto de la general virtual. Si Frank o Andy quieren luchar por meterse en el podio, teniendo en cuenta la minutada que les va a caer en la última crono, se lo van a tener que currar mucho. Y por eso tiran, marcan un ritmo brutal... un ritmo que, pese a todo, tanto Contador como Klöden aguantan. La cosa funciona. Bruyneel sonríe. Pero a dos kilómetros, solo dos kilómetros de la cima, Contador decide atacar. No lo necesita. No sirve de nada. Tiene el Tour ganado pero ahí va Alberto como una moto... y detrás de él Andy... y detrás, Frank... y al único al que consigue fundir es a su compañero Klöden, que pierde así su opción de podio.

Esto es lo que Bruyneel aún no le perdona a Contador. Que le estropeara su obra maestra, su triplete histórico. El alemán, sin apoyo y fundido, acabaría llegando a más de dos minutos, en el grupo de Armstrong y Nibali. Acabaría el Tour quinto, a 2´41” del tercer puesto. Probablemente, no habría superado a Wiggins en la crono final pero ya nunca lo sabremos. En el Mont Ventoux no estuvo fino y perdió toda opción trabajando para Armstrong. Contador se equivocó y debería reconocerlo. Por otro lado, era el mejor de lejos y Bruyneel debería haberse dado cuenta antes. Once años después, es difícil ver qué ganan ninguno de los dos removiendo el agua.

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