La alegría de Rojo cumple años

El defensor de Manchester United y de Argentina tiene anécdotas de lo más graciosas en el fútbol. Hoy llega a los 26 años en el predio de Ezeiza.

Marcos Rojo tiene la desfachatez justa para entrar al área rival, mirar a un rival, relojear que es Lionel Messi el que va a patearle el tiro libre a Panamá, sonreírle y, al momento de escuchar las indicaciones ajenas para que lo marcaran, decir: "Igual, olvídense, ni me marquen, la pelota va a ir adentro". Con los brazos tatuados, el rostro de niño, el chico de Estudiantes que jugaba de central en las inferiores, que pasó de carrilero por izquierda, que llegó a ser lateral para la Selección Argentina, levanta risas en todos por su capacidad para burlarse de la vida hasta tirando una rabona para rechazar en el medio de un Mundial.

Marcos Alberto Faustino Rojo dice Wikipedia que se llama y su documento lo confirma. Pero, como si fuera una metáfora de lo que también produce su cuerpo, Rojo es todo más simple. Mucho de eso tiene que ver con su origen humilde, recordado en una de las paredes del club Malvinas Argentinas, donde, copiando las siglas de la banda Patricio Rey y sus redonditos de ricota, hay un símbolo que dice MR, pintado de azul y oro, con una caricatura de él a su lado. Es que, sin dudas, el lateral que llegó a jugar un Mundial es la máxima figura de ese lugar.

"No me molesta que me puteen. ¿Sabés lo que es ir a jugar al Bosque contra Gimnasia? Esto es lo de menos", dijo Rojo antes de jugar la final de la Copa América de 2015 contra Chile. Su historia en Estudiantes lo convirtió en un hombre duro. Alejandro Sabella fue el que más se dio cuenta de su capacidad. Lo probó de carrilero por izquierda y una tarde de fin de semana, contra Boca, agarró una pelota con mezcla de tres dedos y de empeine y la colgó en un ángulo para llegar, por primera vez, a la tapa de los diarios, mostrando que no era simplemente un jugador rústico. Sabella le cambió la vida a este muchacho que cumple 26 años 

Primero, porque logró que este lungo defensor central de las inferiores de Estudiantes saliera campeón en el Apertura 2010 y formara parte de la Copa Libertadores 2009 y, con ese billete, ser vendido a Spartak de Moscú. Le fue muy bien en Rusia y, por eso, lo contrataron desde Sporting de Lisboa. Ahí llegó a su mejor rendimiento y a ganarse, poco a poco, el lugar en la Selección: primero, en la Copa América 2011 con Sergio Batista y luego en el Mundial, con Sabella.  

Es que confió en él como lateral por izquierda para el Mundial. Era, junto a Sergio Romero, uno de los futbolistas más repudiados y, sin embargo, se ganó su lugar con gran nivel. Lo de la rabona fue una manera de espectacularizar su rendimiento, pero su nivel iba mucho más que eso. Tanto que Manchester United, tras la llegada de Louis Van Gaal, decidió comprarlo, luego del subcampeonato en Brasil. Aunque ahí también le costó. Hasta que llegó Mourinho y le dio la exclusividad de jugar de central, con el mimo en el medio de tirarle una banana en el medio del partido para que no se acalambrara.

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