Así planeaban sembrar el terror neonazi desde un microestado que iban a declarar en territorio alemán

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En los últimos años han proliferado los partidos de extrema derecha en Europa. En todos los países de la Unión han logrado representación en las instituciones a excepción de en Irlanda, Luxemburgo y Malta. Una presencia que ha hecho que este tipo de ideas nacionalistas y en contra de la inmigración tengan más resonancia en la sociedad y aparezcan cada vez más grupos extremistas.

Es exactamente lo que ha ocurrido en Alemania. Además de Alternativa para Alemania, partido ultra presente en el Parlamento, se han desarrollado grupos neonazis que, amparados en la polarización política y en la plataforma que ofrece Internet y las redes sociales, han ido creciendo.

Protesta de extrema derecha en Alemania. (Photo by Maja Hitij/Getty Images)
Protesta de extrema derecha en Alemania. (Photo by Maja Hitij/Getty Images)
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No es casual que en el informe anual del crimen en el país se reflejase que más de la mitad de los crímenes políticos tenían como responsables a estos grupos de extrema derecha. Tampoco que se hubieran producido más de 2.000 informes por delitos antisemitas, un aumento del 13% respecto al año anterior.

Las autoridades alemanas, conscientes de la amenaza que supone, ha tomado cartas en el asunto y acaban de prohibir a uno de ellos, llamado Nordadler, que se podría traducir como el Águila del Norte, en claro homenaje a uno de los grandes símbolos nazis.

El grupo extremista había adquirido una parcela rural en el estado de Turingia, en el centro del país, y tenía como objetivo establecer una comunidad separatista. Sin embargo, esta no es la razón más importante para su disolución. La mayor preocupación para las autoridades germanas era que el grupo neonazi estaba tramando ataques terroristas.

Nordadler se fundó en 2017 con el fin de revivir el nazismo en Alemania. Actualmente tenía unos 30 miembros, neonazis declarados, que difundían sus delitos de odio, particulamente contra los judíos y los antifascistas, en plataformas como Telegram o Discord. Utilizaban Internet para reclutar nuevos miembros, elogiar ataques extremistas o difundir sus ideas ultras.

Las autoridades tenían el radar puesto en este grupo desde hace tiempo debido a que cinco de sus miembros planeaban realizar ataques terroristas. De hecho, los servicios de inteligencia germanos señalan que habían elaborado una lista de enemigos a los que atacar y habían intentado comprar armas, municiones y material explosivo.

Cartel que recuerda a las víctimas del ataque xenófobo en Hanau. (Photo by Abdulhamid Hosbas/Anadolu Agency via Getty Images)
Cartel que recuerda a las víctimas del ataque xenófobo en Hanau. (Photo by Abdulhamid Hosbas/Anadolu Agency via Getty Images)

Estos indicios de violencia unido a la compra de esa parcela desde la que establecer una comunidad neonazi han sido suficientes para que Alemania decida cortar de raíz la actividad del grupo allanando sus propiedades y confiscando material, entre el que se encontraba literatura nazi.

A pesar de esta intervención, el propio Gobierno es consciente de las dificultades de parar este tipo de movimientos. El portavoz, Steve Alter, ha señalado que prohibir el grupo no va a hacer que sus miembros cambien sus convicciones, pero ha puesto en valor el hecho de debilitarle e interrumpir sus actividades.

“Muchos probablemente se reorganizarán, crearán nuevos grupos o cambiarán a otras formas de activismo”, ha señalado.

Antes de que la crisis del coronavirus ocupara todos los titulares, a principios de marzo, las autoridades germanas ya mostraban su preocupación por el terrorismo de extrema derecha y cifraban en 200 los muertos desde 1990 por esta amenaza. Justamente en esos días se acababa de producir un ataque xenófobo en Hanau, en dos locales frecuentados por extranjeros e inmigrantes. Murieron ocho personas. Alemania intenta construir un futuro más tolerante y abierto (es uno de los países del mundo que ha acogido más refugiados), pero las reminiscencias del pasado nazi todavía siguen presentes.

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