Alemania: Una poderosa artillería en busca de un director

EFE/EPA/OLE MARTIN WOLD NORWAY OUT
EFE/EPA/OLE MARTIN WOLD NORWAY OUT

Trondheim (Noruega), 10 ene (EFE).- La selección alemana confiará más que nunca en su descomunal potencia de fuego, que le garantizan "cañoneros" de la talla de Julius Künh para compensar la ausencia, a causa de las lesiones, de un director nato de juego en un Europeo, en el que los germanos tratarán de recuperar el nivel de excelencia que le llevó a coronarse campeones en el año 2016 en Polonia.

Algo que no ha conseguido desde la marcha a mediados de 2017 para poner rumbo a Japón del técnico islandés Dagur Sigurdsson, el seleccionador que devolvió la autoestima al balonmano alemán.

Sigurdsson no sólo dotó al conjunto germano de un nuevo rostro con la llegada de jóvenes jugadores, carentes quizá de un nombre en el panorama internacional, pero acostumbrados a liderar a sus equipos jornada a jornada en el ultracompetitivo campeonato alemán.

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También se atrevió a actualizar el libreto táctico de una selección germana, que durante muchos años, demasiados, se había quedado anclada en viejos automatismos.

Una senda que no ha dudado en continuar su sucesor, el joven Christian Prokop, aunque por el momento sin los mismos resultados que Sigurdsson, pese a la cuarta plaza lograda el pasado año en el Mundial disputado en Dinamarca y Alemania.

La claridad con la que Noruega superó al equipo alemán en las semifinales de la Copa del Mundo hace dudar sobre la capacidad de Alemania para recuperar el nivel que exhibió en 2016, cuando no sólo se alzó con el título continental sino también con el bronce olímpico sin la presencia de Sigurdsson en el banquillo.

Unas dudas que se acrecientan por las importantes ausencias con las que el conjunto germano afrontará el Europeo de Suecia, Austria y Noruega y que afectan de manera especialmente significativa a la posición de central.

A las bajas de Martin Strobel, Tim Suton o Simon Ernst se ha unido finalmente la de Fabian Wiede, que pese a su condición de lateral derecho, había sido utilizado por Prokop últimamente como director de juego aprovechando su clarividencia para leer el juego.

Una circunstancia que deja al jugador del Füchse Berlín Paul Drux, un central con alma de lateral lanzador, como el encargado de dirigir el juego ofensivo del conjunto alemán en el Europeo.

Tareas de dirección que Drux compartirá con el jovencísimo Mariusz Michalczik, de tan sólo 22 años, otro central que por sus condiciones físicas -el jugador del Minden bordea los dos metros de estatura- y estilo, es más un lateral reconvertido que un clásico director de juego.

Hecho que agudizará la tendencia del equipo alemán a sobreexplotar en ataque la capacidad de lanzamiento de su extensa nómina de "cañoneros", entre los que sobresale Julius Kühn o Fabian Böhm.

Una dinámica que sólo parece capaz de alterar el cada vez mayor peso específico que ha adquirido en el conjunto alemán el pivote Jannik Kohlbacher, una pieza clave en el título europeo conquistado en 2016, y que a sus 24 años no deja de añadir matices a su juego.

Pero si en ataque el juego de Alemania puede volverse más predecible en ausencia de un auténtico director de juego, donde no hay duda del rendimiento del equipo germano es en defensa.

Liderada por los fornidos Hendrik Pekeler y Patrick Wiencek, siempre al límite del reglamento, la defensa alemana volverá a ser un ejemplo de intensidad y agresividad, en el que el choque y el contacto priman sobre la velocidad de piernas.

Un rocoso sistema defensivo que se encontrará perfectamente respaldado en la portería por la presencia de Andreas Wolff, el gran héroe del título conquistado hace cuatro años en Polonia.

La llegada de Wolff al Kielce polaco ha permitido al guardameta alemán recuperar el nivel que le convirtió en uno de los mejores porteros del mundo, tras pasar los últimos años en el Kiel a la sombra del danés Niklas Landin.

Pero si el excelente momento de forma por el que atraviesa Wolff convierte al conjunto alemán en un rival temible, la gran estrella del conjunto germano seguirá siendo una vez más el extremo Uwe Gensheimer.

El jugador del Rhein-Neckar Löwen no sólo puede presumir de poseer una de la mejores muñecas del panorama internacional, sino que a su eficacia suma una velocidad, que le convierte en la auténtica punta de lanza del contraataque germano, otro de los puntos fuertes del conjunto alemán.

Argumentos con los que Alemania intentará volver a reinar en el viejo continente, pese a que a priori los de Christian Prokop parecen un escalón por detrás de selecciones como Dinamarca, Francia o Noruega los máximos favoritos al oro.

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