Alfonsina Maldonado, un sueño a caballo para el revés de la vida

La amazona uruguaya Alfonsina Maldonado. EFE/David Ramiro
La amazona uruguaya Alfonsina Maldonado. EFE/David Ramiro

Madrid, 26 nov (EFE).- La amazona uruguaya Alfonsina Maldonado sueña con los caballos. Ahora lo hace despierta, pero no siempre fue así. De pequeña un accidente doméstico por el que perdió la mano izquierda le hizo pasar temporadas en coma inducido y ver la vida desde otra perspectiva.

La hípica es el trasfondo de la particular historia de Alfonsina Maldonado (Florida, Uruguay; 1984), que vivió sus primeros años en un coma inducido por los calmantes, después de que cuando tenía seis meses una vela que cayó en su cuna le causara quemaduras en todo el cuerpo.

"Perdí mi mano izquierda cuando tenía seis meses en un accidente doméstico. Una vela se cayó en mi cuna y prendió fuego y mi mano se carbonizó. Prácticamente parte de mi lado izquierdo se quemó, estuve 32 días en coma y cinco años en una sala de aislamiento, en la que 15 días me introducían en coma y otros 15 no. Es un tratamiento para un niño quemado que duró hasta los 21 años", relató a EFE Alfonsina.

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Pese al revés que le dio la vida cuando era tan pequeña, con el paso del tiempo siempre tuvo una motivación.

"Quería ser deportista olímpica. Cuando me sometían a un raspaje, que eran cuatro al día, le decía a mi doctor que sería atleta olímpica y no iba a llorar. Él me decía que los atletas no lloran y yo no lloraba, porque transformaba ese dolor en la motivación más grande", confesó.

En Florida, viviendo en el campo, iba a una escuela que quedaba a tres kilómetros de su casa, por lo que desde pequeñita monta a caballo.

"Los caballos están inyectados en mis venas. En Uruguay los caballos son parte de nuestra cultura y mi familia son gente que vivió en el campo toda la vida e incluso yo fui a la escuela a caballo. Toda la vida estuvieron conmigo y los amigos me aceptaron tal cual como soy", destacó.

Estudió en la Escuela de Avicultura de Florida para el título Agropecuario y después se fue a Montevideo a estudiar Veterinaria, pero no era lo suyo. Se saltaba las clases para montar e incluso hizo un curso de equitación para ser instructora de caballos.

Con el tiempo viajó a España, a Cataluña, a probar suerte en busca de un sueño.

"Vine a España tras una última intervención, con 21 años, 365 euros y esas ganas de ser olímpica. Empecé a golpear puertas y he hecho mil cosas de trabajo, siempre en el mundo de los caballos, porque uno tiene que ganarse un lugar y parte de los primeros años limpié boxes a cambio de una clase al día. Decía que era parte del camino y de la enseñanza", comentó.

Fue cambiando de trabajo hasta que conoció a Fandango en Yeguada del Lago, en Caldes de Malavella (Gerona). Fue entonces cuando vio de cerca la posibilidad de acudir a los Juegos Paralímpicos de Londres, en 2012, pero su sueño se quedó cerca.

Para estar en los Juegos vendió gorros, camisetas e hizo rifas para sufragarse los gastos de las competiciones, pero solo consiguió dinero para tres pruebas internacionales de la seis que había. No se pudo clasificar al quedar a dos puntos del ránking.

Cuatro años más tarde, en Río de Janeiro 2016, sí consiguió disputar los Juegos Paralímpicos en la modalidad de adiestramiento ecuestre.

"Río fue ese gran sueño, aunque tuve que atravesar infinidad de obstáculos para pagarme el viaje. Desde subastar camisetas, juntar dinero en semáforos, cenas benéficas y rifar cualquier cosa hasta recibir donaciones de todas partes y juntar moneda a moneda. Lo más bonito es el camino y las ganas, porque faltando 48 horas del embarque de Davinci a Río no estaba el dinero", recordó.

Durante estos años ha montado a Fandango del Lago, Zig Zag de Da SasaJe en Portugal, World Champion, que clasificó a los Mundiales y Davinci para Río. El año pasado tuvo tres caballos que no llegó a estrenar y este año está con Jordán de Centurión.

"Nos olvidamos de esa parte del deportista paralímpico que hace la misma prueba que el olímpico pero con mas dificultades. Yo tengo dolor crónico y tengo que montar a caballo, pero también trabajar todas mis articulaciones. Tiene que haber una preparación física y mental porque a la hora de montar el dolor aumenta y hay que ser capaz de controlar el dolor", apuntó.

Su próximo objetivo son los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, que representan "algo diferente" a lo vivido los últimos años.

"Ahora tengo un súper equipo y tenemos un gran caballo. Estamos con temas de permisos y demás que se tienen que resolver. Las condiciones que hice en Río no se pueden dar. No se puede llegar en ese nivel de estrés a unos Juegos", advirtió.

Alfonsina Maldonado es una de las protagonistas del Madrid Horse Week, el evento hípico más importante de España que acoge la Copa del Mundo de doma clásica y la Copa del Mundo de salto.

"Es un honor estar en esa pista tan importante e impactante. Vamos a hacer una rutina de entrenamientos, como una prueba individual, de las que hago siempre. No es tanto la demostración, sino tratar de mostrar el deporte paralímpico. Me parece genial que Madrid Horse Week tenga espacios para mostrarlo y pensar que podemos ayudarlo más", señaló.

Para la deportista uruguaya ser amazona es "un trabajo diario y además durísimo, en el que no hay días de descanso, pero cuando los sueños son tan grandes no importa", aseguró.

David Ramiro

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