Amenaza de muerte al árbitro en un partido de baloncesto de adolescentes

Momento en que la mujer amenaza con cortar el cuello al árbitro. Foto: Twitter @pilarcasado
Momento en que la mujer amenaza con cortar el cuello al árbitro. Foto: Twitter @pilarcasado

Siempre se ha dicho, y con razón, que el deporte es positivo para el desarrollo de la juventud. Aparte de los beneficios que su práctica puede aportar al cuerpo en la etapa de crecimiento, la pertenencia a un equipo fomenta valores como el compañerismo, la solidaridad e incluso la disciplina y el valor del esfuerzo en favor de un bien común. Pero también hay dos factores que pueden llegar a convertir una actividad útil y placentera como esta en algo realmente nocivo y pernicioso: por un lado, la competitividad extrema, que bien encauzada se traduce en afán de superación y progreso pero que si se lleva por el mal camino puede generar sentimientos de frustración y rabia; y por otro, la actitud hiperprotectora del entorno (padres, hermanos y demás familiares) que a veces convierte el ocio en una especie de batalla.

Por desgracia ya nos hemos acostumbrado a ver altercados violentos en el deporte de base. Normalmente la cosa no suele ir más allá de gritos, insultos y, en los peores casos, alguna mano demasiado larga. Sin embargo, el pasado domingo en Murcia pasó algo tan grave y preocupante como una amenaza de muerte.

Desplázate para ir al contenido
Anuncio

Ocurrió durante un partido de baloncesto femenino en categoría cadete (chicas de entre 15 y 16 años) que enfrentaba al Bahía Mazarrón contra el Estudiantes de Cartagena, correspondiente al grupo B del campeonato regional en esa edad. Según informa La Opinión de Murcia, las mazarroneras, que jugaban como visitantes, iban ganando con cierta holgura (37-46) a falta de unos cuatro minutos para el final del partido. Pero el entrenador, Roque Lobo, fue expulsado por dos faltas técnicas. Entonces irrumpió en la pista la esposa del técnico y ocurrió esto:

En la grabación se puede ver a la mujer, vestida de negro, agarrando de la pechera al árbitro (identificado por el periódico como Francisco Javier Martínez, de solo 19 años), acorralándolo contra una pared y amagando con agredirle. Tras los gritos de “grabadlo, grabadlo” que oye desde la grada, decide marcharse. Pero a mitad de camino se da la vuelta y le hace un gesto amenazador, como de cortarle el cuello. Todo esto ante la mirada de sorpresa y miedo de las jugadoras de ambos equipos.

Cuenta La Opinión que el desencadenante de los hechos fue que el equipo arbitral se dio cuenta de que Lobo, tras ser expulsado, no se había marchado del pabellón como obliga el reglamento, sino que permanecía escondido en un rincón, viendo el encuentro y dando instrucciones a su ayudante a través de un teléfono. Los árbitros estaban en la mesa valorando la situación cuando irrumpió la mujer y protagonizó el acto vergonzoso.

Los jueces pidieron al delegado de campo que acudiera una patrulla de la Guardia Civil, pero como quince minutos después no había llegado, decidieron que se disputara el tiempo faltante para evitar mayores tensiones; el marcador final fue de 45-56 para el Mazarrón (que, de momento, con solo dos jornadas disputadas, cuenta sus partidos por victorias y va tercero de doce en la clasificación; el Estudiantes ha perdido ambos partidos y es octavo). Con el partido ya concluido aparecieron las fuerzas de orden público y se interpuso la denuncia correspondiente.

Es de justicia reconocer que el Mazarrón reaccionó rápida y contundentemente:

Poco tiempo después de los hechos, la entidad emitió un comunicado a través de su página en la red social Facebook en el que lamentaba los incidentes, se solidarizaba con el árbitro afectado y anunciaba su intención de apartar al entrenador de la disciplina de la entidad. No le dio tiempo, puesto que el propio Lobo presentó la dimisión. El equipo de Cartagena, por su parte, ha eximido de toda responsabilidad al Mazarrón, “un club amigo” que se enfrenta a un “mal trago” por culpa de “la acción desmedida e injustificada de una persona ajena a su estructura”.

La Federación de Baloncesto de Murcia ha indicado que el asunto está “en manos de las autoridades competentes” y que solicitará para la mujer “la máxima sanción posible”, que podría ser una multa de 3.000 a 6.000 euros, al tiempo que recuerda que esta agresión “no representa los valores” del juego y agradece “la condena masiva de todos los colectivos” ante la situación. Esperemos que el castigo sea ejemplar y que sirva no solo para alejar definitivamente a esta persona del deporte juvenil, sino para prevenir comportamientos incívicos similares. Aunque, lamentablemente, hay actitudes y mentalidades muy difíciles de cambiar, y es previsible que sucesos como este se repitan en otras ocasiones.

También te puede interesar:

El Barça renuncia a un torneo de niños porque le obligaban a usar la camiseta de España

Encuentran a un niño desaparecido gracias a un fichaje de la Roma

Otras historias