Ancelotti tendrá la despedida que nunca tuvo en el Santiago Bernabéu

En 2015, el Real Madrid no ayudó a que el técnico de la Décima pudiera decir adiós al madridismo desde el césped o la sala de prensa.

El Real Madrid recibe este martes al Bayern Munich para la vuelta de los cuartos de final de la Champions League. El 1-2 a favor del encuentro de ida resulta muy favorable para los blancos, pero ello no resta ni un ápice de interés al choque. Y es que, además del resultado, hay otros muchos focos que concentran la atención: la rivalidad histórica con el cuadro bávaro, el Clásico de cinco días después, la presencia de los ‘deseados’ Alaba o Lewandowski, y sobre todo, el regreso de Xabi Alonso y Carlo Ancelotti, entre otras muchas cosas.

En el caso de estos dos componentes del Bayern, será realmente especial su presencia en el Santiago Bernabéu además. Y es que más allá de que sería la primera vez que ambos juegan ante el que fue ‘su’ público no hace tanto, respecto al mediocentro, podría ser su último partido en Europa antes de su retirada. Y para Ancelotti, significará vivir la despedida que nunca tuvo en el coliseo blanco cuando era entrenador merengue. Y es que, irónicamente, el técnico italiano no estuvo sobre el terreno de juego en el que fue su último partido como entrenador del Real Madrid.

Fue ante el Getafe en el Santiago Bernabéu. Y entonces, era vox populi ya que Ancelotti no seguiría a los mandos del Real Madrid después de un año 2015 donde el cuadro blanco se despeñó de forma estrepitosa tras haber ganado la Décima, la Copa del Rey y el Mundial de Clubes en 2014, jugando un fútbol espectacular además en el último tramo del año, con el récord de victorias consecutivas.

Pero durante la segunda parte de la temporada, el Real Madrid fue eliminado prematuramente de la Copa del Rey por el Atlético, sufrió un escandaloso 4-0 en el Vicente Calderón –seguido de la todavía más escandalosa fiesta de cumpleaños de Cristiano Ronaldo-, y ya en el último mes se unió la eliminación en semifinales de Champions ante la Juventus (la ‘Orejona’ acabó llevándosela el Barcelona), así como el adiós al título de La Liga en el Bernabéu ante el Valencia. Demasiado mal para la directiva madridista, pese a todos los méritos contraídos por Ancelotti en el año y medio anterior. De ahí la decisión de destituirle para fichar a Rafa Benítez.

Una cuestión peliaguda. No consensuada plenamente ni por el vestuario merengue entonces ni por la opinión pública, de hecho. Y todo ello influyó decisivamente en que Ancelotti no estuviera en el banquillo del Santiago Bernabéu el día de su último partido como entrenador blanco, según desveló Goal en su momento. Pues el técnico fue sancionado en la jornada 36 (ante el Valencia) después de que el colegiado Clos Gómez reflejara en el acta que el italiano le había aplaudido “en señal de desaprobación”. La sanción: dos partidos. Justo la penúltima y última jornada de La Liga. Justo los dos últimos encuentros de Ancelotti como técnico merengue. 

Desde el Real Madrid se trasladó públicamente que se recurriría dicha sanción, sin embargo eso nunca se hizo. En el club blanco se entendió que, sin el italiano sobre el césped, se podría evitar un homenaje espontáneo y/o masivo de parte de la grada del Santiago Bernabéu hacia el que había sido su entrenador durante las últimas dos temporadas. Algo que sin duda hubiera soliviantado a la directiva del Real Madrid y, en consecuencia, al madridismo y resto de opinión pública a escasas horas de que se anunciara oficialmente la destitución de Carlo Ancelotti.

Así las cosas, ni sobre el césped, ni tampoco cuando días después Florentino Pérez anunciaba públicamente la destitución, Carlo Ancelotti tuvo la oportunidad de despedirse de su público, ni del madridismo en general a través de los medios de comunicación.

Nunca levantó tampoco la voz por ello, como es su carácter habitual. Será ahora, dos años después, y gracias al destino del sorteo de Champions League, cuando el técnico de la Décima podrá comparecer ante el que fuera su público. Que seguramente sabrá reconocer sus méritos con el Real Madrid, por mucho que entonces no pudieran trasladárselo directa y ‘personalmente’. 

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