Andrés Iniesta se lo piensa

El manchego, igual que hiciera Puyol, no tiene claro si aceptar la renovación del Barcelona porque no quiere convertirse en un lastre si el físico no le respeta durante los años que están por venir.


EDITORIAL

Andrés Iniesta no tiene claro renovar con el Barcelona. Su vínculo vence en junio de 2018 y cumplirá treinta y tres años en mayo pero si duda no es porque su compromiso o su sentimiento para con el club azulgrana se haya agrietado. De hecho, "jamás exisitirá ninguna clase de problema entre el Barcelona e Iniesta" dijo hace una semana, algo que también vale para la selección española. Hay que empezar a pensar en la sucesión y, en este sentido, el de Fuentealbilla no quiere ser un lastre para nadie.

Deulofeu prefiere "olvidar el pasado"

Tanto el Barcelona como la selección ven todavía mucho fútbol en las botas del manchego, que quiere acabar su carrera a lo grande, y si puede ser en el Barcelona, al más alto nivel, mucho mejor. "Siempre fui muy claro con lo que quiero" decía recientemente, pero no quiere comprometer el futuro de los dos vestuarios, donde ejerce como uno de los pesos pesados, alguien fundamental para entender los éxitos del cuadro azulgrana y de 'la roja'.

 

Iniesta no las tiene todas consigo, al menos por ahora. Él mismo ha admitido que a los treinta y dos años le cuesta cada vez más recuperarse de las lesiones y alcanzar el ritmo de competición tras ellas. Luis Enrique Martínez le ha mimado, igual que lo hará el seleccionador, Julen Lopetegui, pero él quiere continuar siendo un jugador de presente, no de pasado. "Lo valoraré a final de temporada" porque hay títulos en juego. Primero, el equipo.

Es el plan que aplica en el Barcelona y en la selección, donde goza de una confianza de la que no abusará en ningún caso, como antes hiciera Carles Puyol, que renunció a dos años de contrato y a retirarse con cuarenta años, como era su deseo, porque "me está costando recuperar el nivel tras las últimas dos operaciones tan agresivas" según reveló el día que anunció que colgaba las botas, en marzo de 2014, a punto de cumplir los treinta y seis años.

A Iniesta todavía le falta para alcanzar esa edad y depende mucho menos de su físico que el de la Pobla de Segur por lo que su continuidad hasta 2018 está más que garantizada. Sin embargo, por mucho que "renovar sea mi ilusión, no voy a estar aquí por estar", como no quiso Puyol. Y aunque haya quien pueda pensar que una leyenda en activo como Iniesta pueda merecer lo que sea, es el propio interesado el que no quiere coartar el futuro del Barcelona y la selección, que deben empezar a pensar en un recambio a la de ya porque es el mismo Iniesta quien está avisando que no sabe hasta cuando podrá mantenerse al más alto nivel.

Más cosas para leer

Al usar Yahoo aceptas que Yahoo y sus socios puedan utilizar cookies para personalización y otros fines