Filadelfia confió la vacunación a un "grupo de universitarios" y ahora se enfrenta al caos y al escándalo

M. J. Arias
·3 min de lectura

El plan de vacunación en Filadelfia (Estados Unidos) ha saltado por los aires esta semana después de que la empresa Philly Fighting COVID, formada por un “grupo de universitarios”, cambiase las normas y dejase a un número indeterminado de ancianos con cita para recibir su dosis sin recibirla. Un escándalo recogido por The Washington Post que incluye acusaciones de venta de datos personales a terceros y apropiación de algunas dosis de la vacuna.

Andrei Doroshin, de 22 años, es el director ejecutivo de la compañía ahora cuestionada. ( Foto: Jacquelyn Martin/AFP)
Andrei Doroshin, de 22 años, es el director ejecutivo de la compañía ahora cuestionada. ( Foto: Jacquelyn Martin/AFP)

Según informa el prestigioso diario estadounidense, “Filadelfia alberga algunas de las instituciones médicas más veneradas del país”. Aún así, en el momento de establecer un centro de vacunación del coronavirus y su organización, decidieron encargárselo a la mencionada empresa. En principio, y como recogieron diversos medios del país, la idea parecía buena incluso aunque no contasen con experiencia en atención médica.

Hace unos meses su director ejecutivo, Andrei Doroshin, de 22 años, había acaparado cierta atención mediática al organizar una suerte de campaña para usar impresoras 3D con las que imprimir mascarillas que serían donadas a los sanitarios. Aquella idea le colocó en el objetivo de los funcionarios que decidieron encargar a su empresa la organización de un gran centro de vacunación.

Aunque ahora son muchos quienes se preguntan por qué se eligió a una compañía sin experiencia en medicina ni logística médica, los problemas generados por esta elección no tienen tanto que ver con no haber hecho algo similar antes, como con los actos de dudosa legalidad llevados a cabo a raíz de la concesión.

El primero, y el más sospechoso, es que de pronto pasaron a ser una empresa con ánimo de lucro. Algunas fuentes, según declaraciones recogidas por The Washington Post, aseguran haberles escuchado hablar sin reservas de “iba a ser millonarios” y “se jactaban de lo ricos que se iban a hacer”.

Las primeras críticas y sospechas llegaron después de que echasen atrás sus planes para realizar pruebas de coronavirus en barrios donde la población negra es mayoritaria. Aunque el mayor escándalo, el que más comentarios ha recibido, es la imagen que dejó la jornada de vacunación del pasado sábado. Abuelos llorando a las puertas del centro, con su cita impresa y a los que se les negaba la vacuna.

El problema, argumentaron, es que habían dejado que se inscribiese más gente de la que podían vacunar. Además de este caos en la organización y del cambio sin avisar a “un modelo con fines de lucro”, hay que sumar que tras pasar semanas recogiendo los datos de quiene se inscribían, añadieron una política de privacidad a posteriori que autorizaba la cesión de datos personales a terceros.

También hay testigos que aseguran que Doroshin, que lo ha desmentido, se llevó al acabar la jornada varias dosis y que luego se vieron fotos de él y varios amigos en situación de ponerse las vacunas.

Filadelfia ha puesto fin a su colaboración con Philly Fighting COVID, hay abierta una investigación sobre lo ocurrido y la Justicia ha puesto en marcha su maquinaria. El comisionado de Salud de Filadelfia, Thomas Farley, ha calificado de “muy inquietantes” las acusaciones si se confirma que son ciertas y reconocido, “en retrospectiva”, que la asociación con Philly Fighting COVID fue un error.

Doroshin se ha defendido asegurando que el cambio a modelo de lucro era necesario para salir adelante y que “nunca hemos vendido, compartido o difundido los datos que recopilamos, ni nunca venderemos, ya que violaría las reglas de la HIPAA”. En un comunicado publicado en Instagram y su web asegura que nunca tuvieron intención de dañar a los habitantes de Filadelfia, que sus intenciones eran buenas y que los cambios introducidos los hicieron por “buenas razones”.

El fiscal de distrito de Filadelfia, Larry Krasner, ha pedido a todo aquel que tenga conocimiento de actividades delictivas que les contase. Por su parte, el fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro (D), animó a denuncia a todo el que se sienta estafado y engañado por Philly Fighting COVID .

EN VÍDEO | Europa no frena la pandemia y sube la tensión por el retraso de las vacunas