Así es Antonio Pintus, el secreto de Zidane en el Real Madrid

ANÁLISIS

Justo esta semana se cumplen diez meses desde que el Real Madrid iniciara la pretemporada en Montreal, la que fue su base para el stage por USA de cara a la International Champions Cup. En aquel entonces, la gran novedad de la pretemporada fue Antonio Pintus, el nuevo preparador físico que había fichado Zinedine Zidane para su cuerpo técnico. Una de las armas secretas del técnico galo -junto con su impecable gestión del vestuario, minutos y desgaste de sus jugadores- para que el Real Madrid haya llegado al tramo decisivo de la temporada "como aviones", tal y como reconocía Isco ante los medios de comunicación tras la goleada en Balaídos. 

Zidane tenía claro que necesitaba dar un impulso a la preparación física de su equipo, tal y como dejó claro desde el primer día que tomó las riendas del equipo blanco, en enero de 2016. De hecho, eliminados de la Copa del Rey 2016, ya entonces aprovechó sus primeras semanas para someter a los jugadores a lo que el propio Zidane llamó ‘una mini-pretemporada’. Sin embargo, el entrenador merengue quería todavía una mejor preparación, y de ahí que forzase para fichar a Antonio Pintus, procedente del Olympique de Lyon. Una propuesta que en su momento fue muy bien acogida en la planta noble del Santiago Bernabéu, según pudo saber Goal , y que a día de hoy ha demostrado sobradamente su éxito.

El técnico galo coincidió con Pintus en su etapa de jugador en la Juventus (entre 1996 y 1998), nada más aterrizar en Turín procedente del Girondins de Burdeos, y Zidane siempre reconoció que en aquel entonces lo que más le costó en su adaptación al fútbol italiano fue el tremendo despliegue físico en el equipo y en la liga. En parte, ‘culpa’ de Antonio Pintus, al que quiso rescatar para ‘su’ Madrid, sabedor de que con el talento de los jugadores merengues, más una teórica superioridad física sobre sus rivales, ganarían muchos enteros en toda competición que disputen en la presente temporada.

Aunque el preparador físico Antonio Pintus, de 54 años, se diera a conocer en la Juventus durante los años 90 -concretamente de 1991 a 1998-, no sólo había militado en el club de Turín. Al contrario, su experiencia era más que dilatada en múltiples países: Chelsea (98-2000), Udinese (2001), Mónaco (01-05), Juventus de nuevo (06-07), West Ham (08-10), Olympique de Marsella (10-11) y Palermo (12-14), antes de aterrizar en el Olympique de Lyon el pasado verano.

Tiempo suficiente como para haber participado de equipos campeones. Algunos, incluso legendarios. Como la Juventus que ganó la Champions League 1996 y jugó las finales de dos años después (en 1998, ante el Real Madrid de la Séptima en Ámsterdam, mismamente). También el Chelsea pre-Abramovich campeón de la FA Cup 2000. El Mónaco subcampeón de la Champions League en 2004. O la Juventus que ascendió de la segunda división italiana en 2007. En total, Pintus había participado de 14 títulos con todos sus equipos: una Champions, una Copa UEFA, dos Scudetti, una Coppa, una FA Cup, dos copas de la liga en Francia, una Intercontinental, una Supercopa de Europa, una supercopa de Francia y tres Supercoppa de Italia. A los que hay que sumar ahora también la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes que, de momento, lleva ganados con el Real Madrid a la espera de un factible doblete histórico de Liga y Champions League.

Lógicamente, con equipos de semejante talla, Antonio Pintus tuvo tiempo de compartir cuerpo técnico con entrenadores emblemáticos también. Como Trapattoni, Marcelo Lippi, Vialli, Spalletti, Zola y, sobre todo, Didier Deschamps. Como sucede ahora con Zidane, el actual seleccionador de Francia coincidió con Pintus en la Juventus y en el Chelsea cuando era jugador, y desde entonces, Deschamps quiso contar con él siempre que pudo cuando se hizo entrenador: en Mónaco, Juventus y Olympique de Marsella. Y a punto estuvo de hacerlo de nuevo también en la propia selección francesa en 2014. Dos años después de aquello, Zidane le ganó la mano a su compatriota con Pintus para llevarlo al Real Madrid consigo.

Pero además de los títulos y los entrenadores, la carrera de Antonio Pintus había estado marcada también por la gran cantidad de buenos jugadores que han pasado por sus métodos de entrenamiento, no sólo Deschamps o Zidane, también Roberto Baggio cuando ganó el Balón de Oro en 1993, mismamente. Y otros muchos más, algunos además que luego harían carrera en los banquillos: Conte, Vialli, Andreas Möller, Jurgen Kohler, Del Piero, Ferrara, Paulo Sousa, Vieri, Montero, Fabio Pecchia (ayudante de Benítez en el Real Madrid), Inzaghi o Edgar Davids, en la Juventus; Desailly, Poyet, Di Matteo, Zola, Terry, Dennis Wise o Weah en el Chelsea; Abidal, Márquez, Bierhoff, Giuly, Evra, Morientes o Maicon en el Mónaco; Chiellini, Nedved, Marchisio o Trezeguet cuando regresó a la Juventus; Gignac o Valbuena en Marsella; y en una de  sus últimas experiencias también modeló a Paulo Dybala durante su periplo por el Palermo. Muchos de ellos explotaron y/o vivieron algunos de los mejores momentos de sus carreras con Pintus en el banquillo, sin ir más lejos. Aunque, como curiosidad, también tuvo a otros no tan exitosos, como Julien Faubert, justo la temporada que llegó cedido al Real Madrid desde el West Ham.

Antonio Pintus

Así las cosas, con todo este bagaje en la mochila, Pintus debutó hace diez meses en los entrenamientos del Real Madrid. Curiosamente, justo 45 días después de ser presentado con el Olympique de Lyon, que le ofreció un contrato por tres temporadas no sólo para comandar la preparación del primer equipo, sino también para coordinar todo el programa de preparación física de las categorías inferiores, así como el equipo femenino. En su presentación, Antonio definía así su filosofía: “A priori, hay diferentes metodologías en diferentes países. Trabajé en Italia, Inglaterra y Francia. Tuve la oportunidad de aprender allá donde fui. El trabajo con el balón es obviamente importante, pero también lo es el trabajo de prevención, preparación y reacción. Digamos que mi método es de preparación física a la europea”, analizaba entre risas.

En una conferencia de prensa anterior, cuando militaba en el Olympique de Marsella en 2011 junto a Deschamps, dejaba también más pinceladas de su filosofía: “Creemos que sólo trabajando con el balón puedes poner en forma a un jugador. Pero también creemos que tienes que trabajar sin balón porque los jugadores son atletas también. En Francia, durante la pretemporada, hacemos 45 minutos de carrera cada mañana en el entrenamiento. Es un trabajo al  75% de la máxima frecuencia. En Italia no podíamos hacer eso, porque los jugadores no estaban preparados. En Italia el preparador físico es como un árbitro, que le están todo el rato insultando y quejándose los jugadores […] Me gusta correr (se rumoreaba que algunos días llegaba a la ciudad deportiva del Olympique de Marsella corriendo unos 20 kilómetros), pero no puedo jugar al fútbol. La técnica hace la diferencia, en mi opinión. Pero si tienes a dos campeones al mismo nivel técnico, el que corra más rápido será mejor. El talento es la base. Uno nace campeón. El problema después es permanecer en ese estado el mayor tiempo posible. Y eso es sólo cuestión de trabajo”.

Este mismo verano, el Olympique de Lyon filtró a medios franceses que llevaría el caso Pintus a FIFA, por este traspaso relámpago al Real Madrid cuando apenas había empezado a trabajar en Lyon –donde se licenció en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte por la Universidad Claude Bernard-. Según explicó el propio Jean-Michel Aulas, presidente del Olympique de Lyon, Antonio Pintus tenía un contrato temporal, y existía la cláusula en su contrato de que el preparador físico podría salir del club francés sin indemnización alguna siempre que le brindaran un contrato indefinido y avisara de su renuncia con quince días de antelación. Sea como fuere, nunca volvió a trascender ninguna denuncia abierta por parte del Olympique de Lyon contra el Real Madrid. Lo que sí han trascendido en este tiempo son sus métodos y su filosofía en el vestuario blanco. Y sobre todo, cómo se están traduciendo en un equipo físicamente a tono para el tramo más importante del curso, y en consecuencia, se están traduciendo en resultados inmejorables para el Real Madrid de la mano de Antonio>

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