Cómo Aprilia se ha convertido en la casa de la redención en MotoGP

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SPIELBERG, AUSTRIA - AUGUST 13: Maverick Viñales of Spain and Monster Energy Yamaha MotoGP looks on Aleix Espargaro of Spain and Aprilia Racing Team Gresini at turn three, after Yamaha suspends him to ride during the MotoGP Bitci Motorrad Grand Prix Free Practice at Red Bull Ring on August 13, 2021 in Spielberg, Austria. (Photo by Steve Wobser/Getty Images)
Maverick Viñales observó el pasado GP de Austria las evoluciones del que vovlerá a ser su compañero en Aprilia, Aleix Espargaró. (Photo by Steve Wobser/Getty Images)

Tras el Gran Premio de Austria celebrado el pasado fin de semana en el Red Bull Ring, se hizo oficial una de las noticias más esperadas para todo el paddock de MotoGP: Maverick Viñales se unirá a Aprilia en 2022 con opción de alargar el acuerdo un año más. De esta forma, el piloto de Roses conseguirá mantenerse en un equipo de fábrica tras su abrupto adiós de Yamaha. La marca de Piaggio no está a la altura de los nipones pero como ya se ha visto con otros pilotos, pero puede servir para hacer borrón y cuenta nueva con otra mentalidad.

Lo cierto es que los italianos son casi unos expertos en ello. Uno de los nombres ilustres que han buscado en Aprilia la redención es Andrea Iannone. El italiano salió a patadas de Ducati en 2017 con la llegada de Lorenzo y, tras un par de temporadas en Suzuki sin pena ni gloria, acabó con sus compatriotas. Era la gran esperanza para el equipo, pero su rendimiento no fue nada de lo esperado. Por si fuera poco, Iannone fue sancionado por dopaje y se quedó sin asiento. A pesar de ello, Aprilia no quiso tirar la toalla con él tras solo un año de rodaje. El TAS ratificó la sanción y desde entonces no se ha vuelto a ver a Andrea en un circuito. Sin embargo, hay que recalcar la valentía de los transalpinos en confiar en su piloto, cuando cualquier otro equipo podría haber buscado alternativas más rentables. Lo normal hubiese sido que todos los equipos dieran la espalda al piloto transalpino. De hecho, así lo hicieron pero, en cambio, los de Piaggio siguieron creyendo en él con un ejercicio de fe que se ve muy pocas veces en la élite, donde los resultados inmediatos son los que predominan. Desgraciadamente para ambos, la espera no valió la pena.

En una experiencia más positiva, otro que puede confirmar que puede venir bien un cambio de aires es Aleix Espargaró, nuevo compañero de Viñales. El piloto de Granollers nunca tuvo problemas con sus exequipos, pero aterrizó en Aprilia en 2017 después de estar dos años en Suzuki, su primera gran oportunidad con una moto de fábrica, en la que no logró consolidarse en la élite. No es que lo hiciera mal, consiguiendo una pole y quedándose a las puertas del podio en alguna que otra ocasión, pero su falta de regularidad le truncó sus opciones y en Hamamatsu optaron por cambiar de aires. 

Aprilia fue la salvación para el español y desde entonces ha demostrado que es con los italianos con los que está llegando a la plenitud deportiva. Si no fuera por las carencias que arrastra aún la moto, quien sabe si estaríamos hablando de un piloto que estaría en el TOP-6 de forma constante. Álvaro Bautista también tuvo su segunda oportunidad en equipo oficial con los italianos en la vuelta de la marca italiana en 2015.

Ahora llega el turno de Maverick Viñales, un caso más similar al de Iannone. Probablemente uno de los mejores talentos de la parrilla pero que estaba pasando por un auténtico calvario en Yamaha. Consumido por la frustración de no haber ganado, acciones impropias de un piloto de su talla están siendo protagonistas antes que unos resultados que deberían haber sido excelentes. Lejos de mejorar, con el paso de los años, la situación se ha vuelto insostenible. Lo que se vio en el Gran Premio de Estiria exprimiendo las revoluciones de la Yamaha no hay por donde cogerlo

Es lógico pensar que varios equipos opten por otros pilotos en su lugar, por muy talentoso que sea Maverick. Gestionar egos y presión no es tarea fácil y son muchas las escuderías que no están por la labor y cortan por la vía rápida. No es el caso de Aprilia que, como viene siendo habitual desde su regreso, brinda una nueva oportunidad a pesar de poder tener más trabajo de la cuenta. 

Es difícil que en MotoGP pase el tren dos veces pero los italianos son expertos en repescar talentos que se hayan perdidos. Con el paso adelante de este último año, pueden haber encontrado el orden dentro del desorden. 2022 puede ser el año de consagración del proyecto Aprilia. Ha costado mucho llegar hasta aquí y ahora todo depende de ellos. 

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