Argentina 2-2 Uruguay: Messi, profeta en Israel

Cinco minutos tardó en despertar al pueblo de Tel-Aviv que había colmado el estadio Bloomfield sólo para verlo a él. Lo hizo simplemente con un pase de taco, de primera. Ese lujo puso de pie y le arrancó los primeros aplausos a los cerca de 30 mil israelíes que acudieron a la cita para ver el amistoso entre Argentina y Uruguay. En realidad, habían ido a ver a Messi. 

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Volvió a aparecer antes de los 15', con un remate que se fue al córner pero que provocó la primera gran ovación de la gente. Se escuchó fuerte el ya habitual "Messi, Messi" que suena en el Camp Nou fin de semana por medio, ese que la multitud acompaña con sus dos brazos a modo de reverencia. Se repitió la secuencia pocos minutos después, cuando dejó en el camino a un par de uruguayos con más guapeza que gambeta.

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Y es que Israel tenía ganas de Messi. Argentina debió haber jugado en Jerusalén en junio del año pasado, cuando el entonces equipo de Jorge Sampaoli iba a enfrentar al seleccionado local en un amistoso camino del Mundial de Rusia. Sin embargo, la fiesta se suspendió por cuestiones de seguridad. Después de las amenazas y advertencias lanzadas por grupos propalestinos contra el conjunto albiceleste y contra el propio Messi, el amistoso se canceló. 17 meses después, y para compensar tanta espera, el 'Mesías' tenía ganas de ser profeta en Tierra Santa.

Muchas ganas, repentizaciones, algún lujo y una falta lejana. Poco más hubo del '10' durante una primera parte en la que los números -y las sensaciones- confirmaron la sospecha de siempre: el delantero rosarino es medio equipo. Tres de los seis remates de Argentina salieron de los pies del barcelonista (uno a puerta), que buscó a Rodrigo De Paul tanto como a ningún otro compañero (le dio hasta seis pases en los primeros 45 minutos). Por el contrario, combinó poco con Dybala y con Agüero (dos pases a cada uno), los que completaban el tridente ofensivo. Junto a De Paul y Paredes, Messi lideró con 8 el rubro de pérdidas de balón, delito perdonable para cualquiera que intente cosas diferentes.

Empezó la segunda parte llevando peligro con una nueva falta, pero otra vez respondió Campaña. Pasaba el partido y la escena era casi siempre la misma: Messi encara en velocidad y un compañero suyo no puede terminar la jugada. El fastidio se hacía evidente con alguna falta no sancionada por el árbitro, pero desaparecía con el empate argentino. Un empate nacido, obviamente, en la zurda del '10': centro preciso de Messi y cabezazo de Agüero. Puño derecho en alto y de vuelta a empezar.

Enseguida tuvo Messi el 2-1 con un remate de lejos que se fue muy cerca, pero Uruguay volvería a adelantarse. Luis Suárez le dio a Leo de su propia medicina y, de falta, hizo el 1-2 para la Celeste.   

En el 91', Messi tendría la última palabra con un penalti lanzado igual que contra Brasil. Campaña fue para el otro lado y el Bloomfield de Tel-Aviv encontró lo que había ido a buscar.  

ASÍ FUE EL PARTIDO DE MESSI


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