Arthur Melo junto a Sergio Busquets y Frenkie de Jong, el Barça del futuro espera a su entrenador

Albert Ortega
PAMPLONA, SPAIN - AUGUST 31: Arthur Melo of FC Barcelona in action during the Liga match between CA Osasuna and FC Barcelona at Estadio El Sadar on August 31, 2019 in Pamplona, Spain. (Photo by Quality Sport Images/Getty Images)
PAMPLONA, SPAIN - AUGUST 31: Arthur Melo of FC Barcelona in action during the Liga match between CA Osasuna and FC Barcelona at Estadio El Sadar on August 31, 2019 in Pamplona, Spain. (Photo by Quality Sport Images/Getty Images)

El Barça tuvo un electroshock en El Sadar. Su primera parte mostró todas las carencias que tiene el equipo cuando mezcla dudas en el plan de juego y falta de piezas para ejecutarlo. En la segunda, espoleado por la entrada de Arthur Melo en el campo junto a Frenkie de Jong y Sergio Busquets, el Barça monopolizó el balón, sus centrocampistas se soltaron y por primera vez en lo que llevamos de temporada, pudimos ver juntos al tridente azulgrana que mayor control del cuero puede ejercer en la zona más importante del campo. En un estadio con olor añejo como el de Osasuna, donde cada metro que se gana es una batalla, puede que Ernesto Valverde haya descubierto el nuevo centro del campo del Barça.

Cuando llegó el descanso, el ‘Txingurri’ no tenía nada a rescatar de una primera parte que puso frente al espejo el proceso que está experimentando su equipo. Con Nélson Semedo como lateral derecho, Sergi Roberto como interior derecho y Frenkie de Jong pinchado en una banda y repitiendo posición como ante el Betis, el Barça se topó de bruces con la realidad. En este sentido, los cambios de Ernesto Valverde en el segundo tiempo mejoraron el partido. La energía de Ansu Fati abrió la Caja de Pandora para Osasuna, pero fue el ingreso de Arthur Melo lo que revolucionó el centro del campo azulgrana. El brasileño impuso el talento al sistema y aportó todo lo que al Barça le estaba faltando: control, continuidad, último pase, agresividad en la posesión y giro.

Así, puesto que la circulación del balón mejoró, el equipo catalán consiguió acorralar al cuadro riojano en su área. Busquets lanzó la presión arriba y Arthur pasó a combinar el colocarse entre líneas en la izquierda con acudir a la base de la jugada para desajustar el sistema defensivo rival. Por su parte, Frenkie de Jong en la derecha se movió a espaldas del interior ‘rojillo’. Y así, por primera vez en el partido, sometió a su rival. En el tramo donde coincidieron los tres centrocampistas, el Barça remontó desde el control y la agresividad en el pase (122 con un 90% acierto entre los tres) y la recuperación en campo rival.

No es casualidad que el mejor Barça llegase con Arthur sobre el campo. Lo pudimos ver en la visita del Barça al Tottenham en Wembley en la 2018/19. De hecho, los mejores minutos de juego culés la pasada campaña en cuanto a circulación del esférico se refiere, llegaron con Arthur Melo sobre el verde. El brasileño tiende a ofrecer una salida, una solución. Y como ayer, su fútbol le pide salir de su zona, invadir otras, aumentar el ritmo y la calidad del circuito de pases. Además, por sus condiciones, resiste muy bien la presión del contrario. Como Busquets o de Jong, disfruta al venir a recibir a la base, algo que altera el ecosistema del juego de posición.

En definitiva, el Barça tiene tres futbolistas que muestran su mejor rendimiento cuando están en continuo contacto con el balón de cara y sufren cuando deben recibir entre líneas. Sin embargo, el del Sadar es uno de los mejores partidos de Arthur desde la recepción entre líneas y el giro. Una evolución a tener muy en cuenta en el presente más inmediato si la entidad azulgrana apuesta por juntar de forma continua a los tres centrocampistas.

Si bien el Barça está recuperando el juego de posición como herramienta para llegar a la meta contraria, lo está ejecutando de forma irregular y deficiente y aún no ha sido capaz de brindar a sus futbolistas la estructura capaz de adaptarlo a sus piezas. El Sadar fue la prueba de algodón para Busquets-Arthur-de Jong. La muestra de que Ernesto Valverde tiene las piezas necesarias para ser capaz de someter a cualquier rival y arrebatarle el cuero durante muchos minutos. Sin embargo, deberá lograr desde la pizarra lo que sus futbolistas por sí solos no pueden hacer: encontrar el equilibrio entre sistema y talento para que el Barça recupere su esencia sin desnaturalizar a sus jugadores. El equipo necesita a su entrenador.