El Athletic vence (3-2) en la prórroga y elimina al Barcelona en octavos de Copa

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El defensa del Barcelona Ronald Araújo lucha con Óscar De Marcos, del Athletic, durante el partido de octavos de final de la Copa del Rey. (Photo: EFE/Luis Tejido)
El defensa del Barcelona Ronald Araújo lucha con Óscar De Marcos, del Athletic, durante el partido de octavos de final de la Copa del Rey. (Photo: EFE/Luis Tejido)

El Athletic Club se clasificó para los cuartos de final de la Copa del Rey tras derrotar por 3-2 al FC Barcelona en San Mamés en una vibrante eliminatoria de octavos gracias a un penalti transformado por Iker Muniain en el minuto 106, el último de la primera parte de la prórroga.

El capitán del equipo rojiblanco transformó la pena máxima decretada por Munuera Montero, tras revisar en el VAR, por una mano de Jordi Alba al interceptar un centro de Nico Williams.

El cruce se había ido a la prórroga tras finalizar los primeros noventa minutos con empate a dos. Muniain había adelantado al Athletic a los dos minutos, Ferran Torres puso el 1-1 en el 20, Iñigo Martínez dio ventaja de nuevo a los locales en el 86 y Pedri empató de nuevo para el Barça en el 93.

Se esperaba a un Athletic con hambre y en comunión con San Mamés para hacer frente a los azulgranas, y un golazo de Muniain a los dos minutos agitó más si cabe la coctelera. Nico Williams ganó ese primer duelo con Alba, serían muchos más, y su centro lo recogió el capitán del Athletic en el segundo palo para mandarlo a la escuadra.

Dani Alves en la otra banda también sufrió lo indecible y, sin balón, los de Xavi padecieron de lo lindo en la presión local. En la primera posesión larga visitante, Ferran firmó otro golazo (1-1) pero ese sería el único tiro a puerta de los catalanes en 90 minutos. Mientras, el Athletic perdonaba ante Ter Stegen.

En la reanudación, el Barça encontró más a Pedri, más por cierta tregua en el desgaste local, pero la entrada de Iñaki Williams, en tremenda conexión con su hermano, supuso un problema más para el rival. Pese a que asomó el canario y que entró Ansu Fati, el equipo de Xavi seguía sin generar peligro ante el bloque bajo rival.

En la recta final, el mayor de los Williams se estrelló con el larguero y, en una de las muchas faltas regaladas por la defensa visitante, el Athletic terminó haciendo el 2-1 casi sin querer, con Íñigo Martínez pisando el balón. El Barça, que el pasado curso estuvo abonado a las prórrogas en Copa, alargó el choque con Pedri.

El canario se auto impuso una prórroga más para su colección, rematando un balón llovido de una extraña chilena de Alves. Una carambola que ocultaba por momentos el desastre culé, una vida extra que sin embargo trajo la lesión de Ansu Fati y de Pedri, y que sin ocasiones visitantes, tampoco cambió el guion de un Athletic superior, que apeó con justicia al campeón, liderado por Muniain.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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