Los fuegos recrean la bandera aborigen ¿Será un mensaje de sus ancestros al hombre blanco?

Los fuegos recrean la bandera aborigen.
Los fuegos recrean la bandera aborigen.

Rose Fletcher reside en el estado de Australia del Sur y el 1 de enero tomó una fotografía que ha generado revuelo en las redes sociales por su simbología. El parecido entre el amanecer que captó su cámara durante una de las jornadas más intensas de fuegos y la bandera de la comunidad aborigen es total, y las especulaciones no se han hecho esperar: ¿Estamos ante un mensaje de los ancestros indígenas australianos al irresponsable hombre blanco?

“El sol ascendía y era como un disco pálido tras una capa de humo sobre el océano. De repente, solo durante unos segundos mágicos, mientras subía con unas a través de la densidad, formó la bandera aborigen”, afirmó a Daily Mail. “Fui a casa y la publiqué en Facebook. Esperaba que la imagen resonara a la gente como resonó en mí. El resto es historia”, agregó.

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La imagen se extendió por las redes sociales como la pólvora y la simbología de la catástrofe con la bandera provocó reacciones de todo tipo. Para la mayoría de las personas, el que el cielo se tornara en la estampa viva de la bandera fue interpretado como un mensaje de los ancestros indígenas que poblaron Australia durante 60 mil años y a quienes se les usurparon sus tierras, su libertad y sus vidas desde que los primeros barcos británicos arribaron en 1788. Un toque de atención que sirve para recordar cómo su cultura, sus prácticas y su sabiduría están desapareciendo.

Según el Museo de Australia, la descripción apropiada de la insignia aborigen es “una división horizontal de dos mitades que miden lo mismo, con el negro en la parte superior y el rojo en la inferior, y con un círculo amarillo en el centro. La bandera fue diseñada por el artista indígena, Harold Thomas y se alzó por primera vez en Adelaida durante el Día Nacional de los Aborígenes, el 12 de julio de 1971. Otra interpretación sobre el parecido entre el amanecer y la bandera es que ésta se hubiera inspirado en incendios pasados, como algo que los nativos veían a menudo. Esta teoría queda descartada tras la explicación del propio creador de este símbolo de los indígenas australianos.

“El negro representa a la población nativa de Australia, mientras que el rojo representa la relación entre la Tierra y los pobladores originales del continente. También representa el ocre rojo que se usa en las ceremonias aborígenes. El amarillo en el centro de la bandera representa al sol y su constante luz”, tal y como recoge el Museo de Australia

El que los antepasados de los nativos estén lanzando un mensaje a la sociedad actual es algo que solo aquellas personas que creen en este tipo de fenómenos tendrán en cuenta. Sin embargo, no está de más hacer autocrítica. El que los aborígenes tenían unos conocimientos profundos sobre el balance de la naturaleza es una realidad. Trataban la amplia vegetación australiana como un manto verde, como si fuera el jardín de su casa. Dejaban que los incendios naturales se extendieran hasta que fuera necesario e incluso creaban sus propios fuegos controlados durante los meses de invierno. El objetivo era el de no permitir que la vegetación creciera de manera descontrolada, también les servía para exponer a animales que servirían de presa de caza. También tenían un control de su población (vivían en grupos de máximo 50 personas). En la actualidad, estas técnicas han dejado de realizarse con la que lo hacían los nativos, que además, no han sido ni siquiera utilizados como fuentes de sabiduría para aprender de sus costumbres y su manera de contar con un ecosistema equilibrado. 

El simbolismo de la bandera y el amanecer durante los graves incendios que calcinan Australia desde septiembre puede ser extrapolado a cómo el hombre moderno está descuidando el planeta para alimentar un bienestar consumista que la comunidad científica está catalogando de insostenible. Cada vez perdemos más conexión con la naturaleza y nuestro estilo de vida, completamente diferente al de los aborígenes, está generando unos problemas que no eran una preocupación hace 200 años, cuando las pinturas y los escritos de los primeros europeos en llegar a Australia nunca hablaron de las amenazas de la actualidad. 

Los desastres de los incendios han dejado 25 víctimas mortales, 24 detenidos, miles de viviendas perdidas, casi seis millones de hectáreas quemadas, 500 millones de animales afectados (en el que se incluye el drama de una población de koalas que ha descendido en un 30 por ciento solo en el estado de Nueva Gales del Sur). Un 87 por ciento de las especies que viven en Australia son endémicas, por lo que la amenaza de que muchas entren en peligro de extinción es enorme. 

El que una de las imágenes de la catástrofe sea una recreación de la bandera de la comunidad aborigen debería servir, al menos, como recordatorio para tener en cuenta a aquellos que heredaron una manera de hacer las cosas infinitamente más sostenible que en la actualidad. Castigo divino o no, este símbolo ha sensibilizado a miles de personas y tendría que servir como toque de atención.

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