El Barça cierra líder por decimotercera vez consecutiva la fase de grupos

El delantero argentino del FC Barcelona, Lionel Messi, tras marcar el segundo gol ante el Borussia Dortmund, durante el partido entre ambos equipos correspondiente al Grupo F de la fase de grupos de la Liga de Campeones, celebrado este miércoles en el Camp Nou de Barcelona. EFE/Enric Fontcuberta/Archivo
El delantero argentino del FC Barcelona, Lionel Messi, tras marcar el segundo gol ante el Borussia Dortmund, durante el partido entre ambos equipos correspondiente al Grupo F de la fase de grupos de la Liga de Campeones, celebrado este miércoles en el Camp Nou de Barcelona. EFE/Enric Fontcuberta/Archivo

Barcelona, 28 nov (EFE).- El FC Barcelona jugará los octavos de final de la Liga de Campeones y lo hará en febrero al haberse clasificado primero en su grupo, posición que ha repetido ininterrumpidamente en las trece últimas ediciones.

A falta de una jornada para concluir la fase de grupos de la Liga de Campeones, que se jugará dentro de dos semanas, el viaje del Barça a Milan para medirse contra el Inter será del todo irrelevante para su clasificación, y sólo contará con la emoción de buscar un aliciente para que un triunfo le reporte más recaudación y volver a imponerse ante un rival que en la ida en el Camp Nou jugó a un gran nivel.

Desde el curso 2007-08, el Barcelona no ha fallado ni un solo año en la fase de grupos, ya que hasta la actual ha finalizado las seis jornadas como primeros, y en tres ediciones logró el preciado trofeo.

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Su mejor periodo, sin duda, fue el que el va desde la temporada 2007-08 hasta el curso 2012-13, en el que el equipo azulgrana logró en estos seis años jugar siempre la semifinal, con dos finales ganadas.

No obstante, esos buenos momentos en el club ya quedan muy lejanos y han dado paso a unos más reciente en los que el tránsito barcelonista por la Liga de Campeones ha generado más disgustos que alegrías, y con crisis que han acabado siendo atenuadas por la obtención de LaLiga.

A pesar de haber ganado ya dos títulos de LaLiga, para el actual entrenador del barcelonista, Ernesto Valverde, la Liga de Campeones se le presenta más como una angustia que como un torneo para disfrutar.

Las dos últimas eliminatorias (perdidas en semifinal contra el Liverpool, el año pasado, y en cuartos frente al Roma, hace dos), a la que se suma una anterior contra el Juventus en cuartos, cuando Luis Enrique era al frente del equipo, han propiciado que en el barcelonismo ya se descuente el equipo va a acabar clasificándose para octavos cada temporada, pero se le exige el título, que una temporada más aparece como una presión extraordinaria para el vestuario de los culés.

Significativo fue que antes del partido contra el Borussia de Dortmund, el propio Valverde, ya un poco contra las cuerdas por la presión que le llega sobre el estilo de su equipo, sentenciase: "Se nos exige ganar y dar una lección de fútbol en cada partido".

Valverde, más que nadie, sabe que ya no solo no cuenta el cómo caer en la Champions, aunque sea con dignidad, sino que el barcelonismo le ha exigido esta temporada que la sexta Liga de Campeones tiene que entrar en la sala de trofeos del Camp Nou a la finalización de esta campaña.

Antes de que el equipo azulgrana arranque en febrero en los octavos, para su estadística quedará que este curso, por decimotercera vez de forma consecutiva, finaliza la fase de grupos como primero en el suyo, ofreciendo de entrada una posición de dominio incontestable en el talero europeo, pero que a los culés parece que poco o nada les dice si su equipo es incapaz de alcanzar el título.

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