El Barça está empeñado en cometer el mismo fallo de siempre con Depay

Albert Ortega
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31 Ansu Fati from Spain of FC Barcelona during La Liga Santander match between FC Barcelona and Getafe CF at Camp Nou Stadium on February 15, 2020 in Barcelona, Spain. (Photo by Xavier Bonilla/NurPhoto via Getty Images)
Ansu Fati otea el horizonte ante el Getafe, esta temporada. (Foto Xavier Bonilla/NurPhoto via Getty Images)

No existe un futbolista juvenil más despampanante que Ansu Fati en el panorama español. No como proyecto, sino como realidad. El hombre récord, jugador más joven en marcar y asistir en un partido de Liga en el S.XXI y anotar una diana con la selección, aterrizó en nuestro fútbol como un rayo impacta en la tierra: partiendo por la mitad todo lo que se cruzaba a su paso. En tan solo una temporada, el canterano se ha ganado por rendimiento en el campo y potencial futuro el derecho a reclamar un lugar como titular en la desvencijada delantera del FC Barcelona.

Necesitada de velocidad, piernas, mente fresca, valor gol, Fati encaja a la perfección con lo que ansia la entidad. Ahora tan solo necesita que no le barran el paso como han hecho con otros productos de La Masia y apliquen la receta mágica; valor para ponerlo por delante de otros y un plan para que llegue a ser lo que se intuye. El mismo coraje, por cierto, que le faltó a Quique Setién para contar con él y con el propio Riqui Puig ante el Bayern de Munich pese a presumir de su inclinación hacia los jóvenes.

Y es que con Leo Messi, Antoine Griezmann, Ousmane Dembélé, Philippe Coutinho, Francisco Trincao, Pedri, Martin Braithwaite y, Luis Suárez en la rampa de salida, ya suman ocho futbolistas para tres posiciones. Si partimos de la base que Messi y Griezmann serán teóricos titulares la temporada que viene, solamente quedará un puesto de gala en el XI azulgrana cuyo perfil deberá aportar un volumen de amenaza al espacio lo suficientemente grande como para compensar a dos futbolistas que disfrutan recibiendo el balón al pie, lo que concentra todas las miradas hacia Fati.

Sin capital suficiente como para deslizar una oferta que complazca al Inter de Milán y sirva para traer a Lautaro Martínez al Camp Nou, el Barça no debería apostar por Memphis Depay si este movimiento implica el taponamiento del hispano-guineano. En un mercado marcado por la prudencia y el cálculo en los traspasos, la apuesta por Ansu Fati por parte del club debería ser el camino a seguir sino aparece una gran oportunidad que no altere la renovación de la delantera.

Al fin y al cabo, la edad de Ansu Fati (17 años) es un señuelo. Un trampantojo que crea la falsa ilusión de producto incompleto a causa de su tierna edad y al que le faltan los recursos imprescindibles como para ser importante en el Barça la temporada que viene. Sin embargo, su DNI no deja de ser eso: una trampa en la que los rivales caen sistemáticamente creyendo que no se va a atrever a plasmar sobre el terreno de juego lo que imagina en su cabeza. Luego, claro, tiende la emboscada perfecta: tira un caño nada más empezar seguido de un regate antológico y revienta el partido.

Jugadas sin dejar de significar juego para el equipo. Un cañón de futbolista imprevisible. De las múltiples virtudes que presenta Fati (desborde, velocidad, lectura del juego, identificación de los espacios libres donde recibir, personalidad..), el canterano cuenta con tres características claves para el Barça de la 2020/21: amenaza al espacio continua, valor gol extraordinario y energía para presionar sin asfixiarse a la media hora. Ansu no necesita tiempo de cocción, solo que alguien tenga la fe suficiente en él como para darle 10 titularidades seguidas. Que el club no sabotee su evolución como ha hecho tantas veces en el pasado y La Masia sea el discurso, no el recurso de última hora.

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