¿Por qué el Barça está tan mal económicamente?

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¿Por qué el Barça está tan mal económicamente?

Sé lo que están pensando ustedes ahora mismo. Puedo oír sus pensamientos desde aquí y eso que estoy confinado en mi casa. No solo los escucho sino que los comparto. Están ustedes pensando que los jugadores del Barça ya van tarde. Que corren el peligro no solo de hacer el ridículo sino de quedar como unos engreídos, unos desalmados y unos insensibles a la situación actual. En una semana en la que las plantillas de casi todos los equipos de primera división han hecho comunicados, twits, declaraciones y entrevistas en las que aseguran que se bajarán el sueldo y que hay que ser comprensivos con lo que estamos viviendo, en Can Barça solo se oye un sonido y es irónicamente el que ha resultado casi imposible de escuchar durante todo este 2020: el del silencio.

Y aunque ustedes tienen toda la razón en ese pensamiento y sin ninguna intención, deseo ni interés en defender a la plantilla culé, he venido a matizar algo. Siendo completamente vergonzoso el retraso en la comunicación y altamente preocupante la imagen proyectada hay que añadir un elemento: el Barça no está en la situación de la mayoría de clubes.

Cuando los futbolistas del Espanyol o del Atleti hablan abiertamente estos días de ERTES o de rebajas de sueldo, lo hacen en porcentajes que oscilan entre el 5 y el 10%. El Barça está pidiendo una rebaja salarial a sus futbolistas -de hecho a sus deportistas- de un 70%. Ese es el conflicto que está alargando las negociaciones con los capitanes de las cinco secciones profesionales: fútbol, futbol sala, baloncesto, balonmano y hockey patines.

Evidentemente este matiz, pese a ser de notable consideración, no solo no debe ser excusa para justificar el silencio azulgrana sino que se convierte en una estupidez al lado de la salvaje masacre que está dejando esta pandemia a miles de familias que no llegarán nunca juntas ni a soñar con las cifras que se mueven en el mundo del fútbol.

Aún así, la realidad subyacente aquí es que mientras otros clubes abogan por sacar las tijeras, el Barça ha decidido que va a recurrir a la sierra eléctrica. El problema es que esos recortes no responden a un gesto altruista sino a que NECESITA hacerlo.

¿Por qué? ¿Por qué uno de los mejores clubes del planeta se ha metido en una situación en la que necesita recortar el 70 por ciento de los salarios si no entran ingresos ordinarios presupuestados?

Esto es lo que queremos responder en este artículo, siempre avisando al lector que nuestros vulnerables conocimientos de economía son compensados por muchos años de seguir la actualidad del club azulgrana.

Lo resumiríamos en cuatro puntos:

1- Los salarios

El problema más evidente y fácil de entender. Todos los clubes pagan mucho a sus estrellas, me dirán. Sí pero ninguno TANTO y POR TANTOS AÑOS. El informe de la prestigiosa empresa auditora KPMG de 2019 refleja que el Barça invierte en sueldos anuales una cifra que supera claramente los 500 millones de euros, siendo no solo el equipo del mundo que más gasta sino el primero de la historia que llega a esos números.

Un 70% de su presupuesto se dedica a ese apartado, un porcentaje casi inédito en el panorama futbolístico mundial, actual o histórico. Para que se hagan una idea, el PSG, ese mastodonte de petrodólares tan criticado por todos, está segundo.

Segundo.

Está detrás del Barça, que por no ser no es que no sea propiedad de ningún jeque, es que no es ni sociedad anónima.

2- Las renovaciones

Va implícito en el capítulo anterior pero esto decanta la balanza. Imaginen que tienen un par o tres de jugadores de muchísima calidad por los que pagan una fortuna. Es comprensible. Muchos equipos están en esa situación. Es el precio de los cracks, nada del otro jueves. Pongamos que son Messi, Suárez y Piqué. Ok. Nos vemos capacitados para citar varios equipos europeos que tengan tres fichas similares en su plantilla.

¿Cuál es el problema?

El problema, o como mínimo lo que definitivamente NO tienen los otros clubes es la larga lista de renovaciones de futbolistas secundarios - aunque maravillosos y que se lo han ganado por derecho propio- que tienen lugar en momentos de euforia. Para entendernos: puedes sobrevivir a tener Messis y Piqués, posiblemente los dos futbolistas más imprescindibles de tu equipo. Pero la situación se complica con los Busquets o Jordi Alba. Este último renovó hace poco hasta 2024.

Repetimos: 2024.

3- Amortización

Seguro que están familiarizados con el concepto de amortizar un fichaje. Se trata de poner en una balanza lo que pagas por él, lo que te da en el campo durante los años en que le sacas rendimiento y el precio al que lo vendes para ver si los números acaban cuadrando. Los jugadores más buscados - obviamente- son los que no arrojan una diferencia muy significativa - o lo hacen en positivo- entre lo que te ha costado y lo que puedes acabar sacando por él, ya sea deportiva o económicamente. Lamentablemente el club se ha puesto el listón muy alto en los últimos años con operaciones tan elevadas que resultan casi imposibles de amortizar. Especialmente lo vimos con los 200 kilos que ingresó por Neymar y lo que acabó haciendo con ellos. Así, fichajes como Coutinho o Dembélé van a ser casi imposibles de amortizar y otros como el de Lenglet -por poner el ejemplo contrario- podrían ser más rentables a la larga. El problema es que hay muchos más Coutinhos que Lenglets. Griezmann es otro que podría entrar en este apartado.

4- Ingeniería financiera

Hemos dejado para el final el punto más importante y revelador de todos. Debe quedar claro que lo que hace el Barça no es ilegal ni conlleva incurrir en ningún delito fiscal, simplemente hace malabarismos contables y ejercicios de equilibrismo que firmaría el trapecista del Cirque du Soleil. El tema clave aquí es el CUÁNDO. Como todo el mundo que haya comprado algo a plazos o haya pedido un crédito sabrá, el CUÁNDO muchas veces acaba impactando en el QUÉ de lo que gastas.

La operación que nos sirvió a todos para abrir los ojos fue el trueque Cillessen-Neto, que en realidad técnicamente no fue tal pues se dividió en dos operaciones distintas precisamente por los motivos que vamos a exponer a continuación.

El Barça -y el Valencia también pero eso se lo dejamos a los compañeros de la ciudad del Túria- necesitaba ingresar una cantidad económica notable para cerrar en beneficios el ejercicio de la temporada antes del 30 de junio. A nivel contable, tú puedes imputar un ingreso en cuánto lo conoces y ya decidir ahí si te interesa más enmarcarlo en el ejercicio 18-19 o el 19-20. En cambio, un gasto queda diluido durante los años que dura su amortización.

Hecha la ley, hecha la trampa. Absolutamente legal pero un recital de malabarismos contables y maquillaje económico que ha desembocado en que el club juegue siempre al límite. Los ingresos del Barça son espectaculares pero si sus gastos son igualmente salvajes, lo que le queda al final no dista mucho de lo que obtienen los currantes que sobreviven con el salario mínimo interprofesional.

Resumiendo: si tu alargas todos los gastos al máximo (cesiones con opción de compra obligatoria pero aplicables la temporada siguiente) y adelantas todos los ingresos, estás arriesgando mucho. Estás jugando al límite. ¿Qué pasa si el límite, por obra y gracia del COVID-19 se rompe?

Que no estás preparado. Que necesitas que tus futbolistas se rebajen el sueldo en un 70 por ciento.

El Barça presupuesta cada año pensando que va a llegar lejos en Europa. No son capaces de preveer lo que pasó en Anfield o lo que pasó en Roma.

Imaginen una pandemia mundial.

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