Barcelona: A pesar de todo sería un error prescindir de Arturo Vidal en enero

La salida de Aleñá desaconseja debilitar el centro del campo con la venta de un jugador que, si bien no es titular, ofrece un perfil único.
La salida de Aleñá desaconseja debilitar el centro del campo con la venta de un jugador que, si bien no es titular, ofrece un perfil único.


EDITORIAL

El Barcelona, por lo menos su entrenador, tiene claro que no quiere prescindir de Arturo Vidal. "Cuento con él y le espero tras las vacaciones" aseguró Ernesto Valverde tras derrotar al Alavés en el último partido del año 2019. El chileno es un jugador con unas características únicas dentro de la plantilla y si bien es cierto que la demanda del chileno al club por unos pagos no satisfechos, según entiende, suponen una maniobra pensada para su inminente salida, lo cierto es que la cesión de Carles Aleñá desaconseja debilitar todavía más con el adiós de un Vidal que, aunque alegraría a los adeptos cruyffistas más puristas del entorno, no haría más que debilitar al equipo.

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Su aportación goleadora es indiscutible. Es el quinto centrocampista en cuanto a minutos disputados, alguien que solo ha sido titular en seis ocasiones, y aun así ha cantado ya cinco goles, uno más que todos los demás, pero se le critica su falta de capacidad asociativa obviando que para eso hay otros jugadores. De hecho, Valverde suele destacar que "nos da cosas que solo nos puede dar él" tanto dentro como fuera del pasto. En el terreno de juego el chileno es como un T-34, un tanque todoterreno capaz de aparecer en todas las zonas del campo mientras que fuera del mismo es uno de los líderes del vestuario, alguien cuya actitud mantiene unida a la plantilla.

Aporta carácter e inconformismo, un elemento fundamental en un equipo que ha adolecido de cierta desidia y falta de capacidad de reacción, dos aspectos en los que el chileno va sobrado, en las últimas dos eliminaciones en la Champions League, si bien en Anfield también estuvo, y de titular. Prueben ahora a imaginar este Barcelona con tan poco brío sin el chileno. Las aspiraciones del club catalán bajarían sensiblemente perdiendo a un jugador al que no le gusta ser suplente pero que hasta la fecha no ha levantado la voz en público ni ha reventado el vestuario con declaraciones fuera de tono.

Es más, a su llegada a Chile, dos días antes de Navidad, reconoció que ni piensa en su salida. "Mi representante es quien tiene que ver eso" apuntó antes de asegurar que "estoy tranquilo y contento en Barcelona y cuando vuelva veremos qué pasa" aunque poco después se soltara afirmando que se le adeuda dinero "y me parece injusto". Esta maniobra responde a su voluntad de forzar una salida con una maniobra poco elegante y hasta egoísta pero conviene recordar que su cláusula sigue siendo de 300 millones de euros y que, si tanta profesionalidad alega en sus demandas, tanta debe ofrecer en cuanto a las obligaciones que tiene firmadas. Dicho de otro modo, quien debe decidir su futuro es el club en función de sus propios intereses y con Aleñá en el Betis y Valverde insistiendo en su continuidad no sería muy coherente traspasarle en invierno.

Otra cosa es en verano. El Inter de Milán aprieta desde hace semanas por su incorporación pero el Barcelona, aunque tenga una ficha elevada, no se lo quitará de encima porque sí, aunque tras caer eliminado de la máxima competición continental el club nerazzuro ya no es un rival directo del equipo barcelonista, que vería con buenos ojos el adiós del chileno para liberar una ficha importante pero que solo le permitirá salir en invierno si desde Milán llega una oferta irrechazable o, quien sabe, una cláusula que facilite la llegada de Lautaro Martínez en verano, cuando Vidal muy probablemente también abandonará el Barcelona. Pero las posibilidades de que salga en enero, por todo lo expuesto y a pesar de que existen, siguen siendo remotas en estos momentos.

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