Bartomeu y Florentino tendrán que compartir el palco donde “se mueven los hilos”

Esta segunda ventana de traspasos de la temporada se realizará durante el mes de enero.

El Barcelona visita este domingo el Santiago Bernabéu para un Clásico que puede terminar de decantar el título de la presente Liga. Y un partido en el que hay muchas cuentas pendientes entre ambos clubes. Algunas deportivas, por la rivalidad histórica, la lucha por los títulos y la revancha de los últimos Clásicos en el Camp Nou. Pero también hay algunas otras cuentas pendientes extradeportivas. Es el caso de la presencia de Piqué en el Santiago Bernabéu después de todo un año ‘picando’ al madridismo. Pero también, de la presencia en el palco del coliseo blanco de la propia directiva del Barcelona, que ha ido a remolque de las acusaciones de Piqué, sin desmentir ni reprender ni una vez a su jugador públicamente, sino más bien todo lo contrario.

El ejemplo más claro es el del vicepresidente Jordi Cardoner hace menos de un mes, cuando públicamente vino a respaldar las acusaciones de Gerard Piqué al Real Madrid cuando decía que no le gustaban los valores del club blanco, porque en el palco del Bernabéu se mueven los hilos del país. “No ha dicho ninguna mentira”, dijo abiertamente el directivo blaugrana. Y lejos de rectificar, apenas unos días después, el mismo presidente Josep Maria Bartomeu ratificó esa posición: “Es clara. De sobra es conocida la posición del club. Se manifestó Cardoner y esa es la posición del club”. Unas manifestaciones directas y frontales contra el Real Madrid. Lo que no sentó nada bien en la planta noble del Santiago Bernabéu.

Ahora, después de aquellas declaraciones, se da la circunstancia de que la directiva blaugrana tendrá que hacer acto de presencia este domingo en ese palco del Santiago Bernabéu que tanto critican y que tan poco les gusta. Una situación espinosa e incómoda a más no poder. Pero una situación que no es sino fruto de esa política de comunicación institucional llevada desde el Barcelona, ya de manifiesto anteriormente a raíz de la sanción FIFA por el ‘caso menores’, así como a raíz de arbitrajes sufridos en España y en Europa, cuando también se han posicionado frente al Real Madrid sin ambages.

El caso es que en los últimos años la relación entre directivas de Barcelona y Real Madrid no ha sido especialmente buena. Tampoco especialmente mala. Se podría decir que ha sido fría y distante, quizás. Aunque, eso sí, después de estas últimas declaraciones directas y frontales, las relaciones institucionales han entrado en una nueva dimensión. El encuentro previo al Clásico seguro que será más incómodo, más tenso y menos amistoso de lo habitual, por parte del Real Madrid. Aunque desde Barcelona se entienda que la actual directiva no trataba de enfrentarse frontalmente al club blanco, sino simplemente no crear un cisma interno con el portavoz oficioso de la entidad blaugrana: Gerard Piqué.

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