Bauza, en su cancha más cómoda

A Edgardo Bauza no le desesperan los días en que la vida le respira en la nuca. Gestionó planteles para ganar la Copa Libertadores, con San Lorenzo y con Liga de Quito, para que los momentos duros no dolieran. Quienes lo conocen le aseguran dos virtudes: la primera, la manera sincera de tratar los problemas; la segunda, la capacidad para ver lo que ocurrirá en un partido antes de que se juegue y que eso suceda tal como se lo expresa al plantel. Cómo hacer para que ese mensaje enganche justo en tan poco tiempo de trabajo en una Selección es su mayor complejidad. La presión, de a ratos, se vuelve tan potente que hasta él mismo asegura que nunca sintió tanto fastidio en un club como el que le toca en Argentina. Ir a jugar a la tierra de los 3600 metros de altura, lo hizo asegurar, una semana antes, sin el resultado de Chile puesto, que iba a poner cinco defensores, cuatro volantes y un solo delantero. A defenderse, entonces, donde todo le encaja mejor.


El partido contra Chile evidenció la peor parte de Bauza como entrenador: la elaboración. Con espacios, hace veinte años, el ataque no era un arte: era una inspiración. A los cracks se les abría el espacio y ellos generaban. "Messi juega con total libertad", dijo el Patón. Y eso no alcanzó. Contra Chile, no generó circuitos de juego como para que Di María, Higuaín, Agüero y el propio 10 mostraran sus mejores virtudes. Fueron menos de lo que realmente pueden ser y eso se notó en el césped, donde hay dos maneras de justificar esa insuficiente: la presión psíquica de tener que ganar para no quedar fuera de un Mundial (escapándole a la agresión pública que podría generar eso en Argentina) o el fallo en la elaboración.

Pero Bolivia será diferente. Porque, en La Paz, Argentina va a jugar sin la presión de elaborarle a un rival metido atrás. La altura le queda mejor a los locales, acostumbrados a ese ritmo de pelota y de falta de aire. Entonces, Bauza planea poner cinco defensores y dos volantes de marca, para dejar tres atacantes con espacio, que apelen a su inspiración para lograr cosas. Messi, Di María y Pratto llevarán esa actividad adelante. 

Atrás hay más dudas. Según le confesó al diario La Nación, pondría cinco defensores. Podrían ser: Julio Buffarini, Facundo Roncaglia, Mateo Musacchio, Ramiro Funes Mori y Marco Rojo. En el medio, aseguró que jugará Guido Pizarro, acostumbrado a jugar con altura, aunque en Monterrey haya 500 metros sobre el mar. El otro volante sería Éver Banega. A lo sumo, Enzo Pérez. Ya que Javier Mascherano y Lucas Biglia no podrán estar. De no haber sido amonestado, el Jefecito hubiera sido el tercer defensor central.

xi vs bolivia

La última vez que jugó en La Paz fue con San Lorenzo por la semifinal de la Copa Libertadores, contra Bolívar. Perdió 1-0, pero en la ida había obtenido un 5-0 imperial en Bajo Flores. Ahora busca conseguir un punto. Si son tres, es mejor. Pero tiene en claro lo que marca la calculadora: con 4 puntos más está clasificado. Bauza sólo piensa en números.

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