Benzema sale de su estado de hibernación

Karim Benzema es un delantero de contrastes. Lleva siete años en el Real Madrid y la grada todavía no tiene muy claro si le adora o le odia. Caminando por el Santiago Bernabéu, en día de partido, es difícil ver muchas camisetas con el nombre de Benzema a la espalda. Ahora, eso sí, cuando salta al campo y tiene un buen día, no hay jugador que haga más feliz a la parroquia.

El delantero francés es un fantasista que, además, tiene gol. Sus números no tienen nada que envidiar a los de los mejores goleadores de la historia blanca, es más, a sus 29 años ya es el octavo máximo goleador del club y el quinto en la Champions League. Sin embargo, su fuerte no es el gol. En su mejor temporada, Karim ha sobrepasado por poco los 30 goles, poco que echarse a la boca para ser comparado con los Messi, Ronaldo o Ibrahimovic del mundo.

EFE

Pero Karim aporta cosas que muchos de esos jugadores no hacen. Como dijo Zidane en rueda de prensa antes del partido ante el Nápoles, Karim juega y hace jugar. No sólo por los pases de gol que da, aunque es junto a Kroos uno de los máximos asistentes del equipo, si no por lo que genera con sus movimientos y sus jugadas a un toque en la frontal.

Lo que ocurre es que a los delanteros se les mide por los goles que meten y a Karim, cuando no le salen las cosas, se le nota mucho. Es un delantero que se apaga, que se conoce bien y que cuando está en su mejor nivel ni siquiera parece intentarlo. En el Real Madrid un entrenador tras otro ha acabado apostando por él, aunque las malas lenguas hablen de una sobreprotección desmedida desde la presidencia.

Ante el Nápoles, tras su típico periodo de hibernación post-vacacional, Karim volvió a brillar, siendo un auténtico tormento desde el primer minuto para la zaga italiana. Se le vio enchufado, con ganas de marcha, y con el caño preparado. Marcó el gol del empate, el de la tranquilidad tras el craso error de Navas en el 0-1, y luego pegó un palo y tuvo al menos otros dos remates francos que bien pudieron valer el pase a cuartos de final.

Morata espera en el banquillo, este sí, un delantero distinto al francés, un 9 de área típico, goleador. Pero mientras Zidane siga confiando en Ronaldo (y hasta cierto punto en Bale) como puntas de lanza, Benzema parece el jugador indicado para ser el contrapunto que provea pausa y fluidez al juego en los momentos importantes de la temporada. Si además marca y da una exhibición como ante el Nápoles, mejor que mejor.

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