Bill Gates pone sus ojos (y su dinero) en la leche materna artificial

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Una mujer sostiene una dosis de leche materna artificial para alimentar a un recién nacido. Foto: Getty.
Una mujer sostiene una dosis de leche materna artificial para alimentar a un recién nacido. Foto: Getty.

Junto a Beyond Meat (BYND) e Impossible Foods, dos de las empresas más conocidas que trabajan en la modificación del ecosistema alimentario, también está la startup Biomilq, dedicada a la nutrición infantil y radicada en Carolina del Norte, en cuyos laboratorios intentan reproducir la leche materna humana.

Pues Biomilq acaba de ganarse el respaldo de uno de los principales inversores del mundo al recaudar 3.5 millones de dólares en fondos de Breakthrough Energy Ventures, la firma de inversión, propiedad de Bill Gates, centrada en el cambio climático.

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De acuerdo con una información de CNBC, la coalición inversora de Breakthough Ventures incluye además emprendedores multimillonarios como Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Richard Branson, Masayoshi Son, Jack Ma, Michael Bloomberg y Marc Benioff.

A cargo de Biomilq se encuentra su cofundadora, Michelle Egger, una investigadora en alimentos que trabajó en LARABAR, de General Mills, antes de pasar por una escuela de negocios y durante un tiempo por la Fundación Gates.

Tanto Egger como su colega Leila Strickland esperan que esta leche materna producida a partir del cultivo de células epiteliales mamarias ayude a reducir la huella de carbono del actual mercado mundial de fórmulas infantiles, que según Fortune Business Insights superará los 103.000 millones de dólares para 2026.

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El multimillonario, inversionista y filántropo, Bill Gates, empeñado en reducir los daños del cambio climático en nuestro planeta. Foto: AP.
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Entre los principales fabricantes de fórmulas infantiles se encuentran Abbott Labs, Danone y Nestlé.

“En este momento, según las estimaciones que hemos podido hacer, al menos el 10% del mercado lácteo a nivel mundial se enfoca en la fórmula infantil”, asegura Eggers. “Eso significa que para la producción de fórmula para lactantes en Estados Unidos se generan 5,700 toneladas métricas de CO2, mientras que para alimentar a un niño cada año se consumen 4,300 galones de agua dulce”.

“Los padres quieren hacer lo mejor para sus hijos, pero no deberían tener que decidir entre alimentar a sus hijos y proteger el planeta”, precisa la especialista.

La idea surgió de su experiencia como madre

Sin embargo, para Leila Strickland este empeño tiene mucho de personal, ya que tuvo que batallar para amamantar a su hijo, luego de su nacimiento prematuro.

“Amamantar a mi hijo era importante para mí por los beneficios nutricionales e inmunológicos, pero el niño nació unas semanas antes de lo previsto y tuvo dificultades para identificarse con el pecho y alimentarse de manera efectiva, por lo que mi producción de leche no fue suficiente”, dijo Strickland.

De ahí que sus dificultades para dar de lactar la llevaran a buscar una solución para otras madres en idéntica situación.

Aunque ambas científicas dieron a conocer las pruebas de su fórmula en febrero pasado, Eggers insiste en que todavía se encuentran en las primeras etapas y que actualmente están buscando ocupar varias plazas con el dinero que han recaudado.

En Biomilq saben que no están solos. La empresa Turtle Tree Labs, con sede en Singapur, también está trabajando para producir leche materna artificial y colocarla en el mercado. Por ahora las fundadoras de Biomilq sostienen que su plan en haber colocado su producto en las tiendas dentro de cinco años y así poder ayudar a cada vez más mujeres trabajadoras.

“Podemos proporcionar una mejor nutrición al 84% de los bebés en el país que se cambian a la fórmula parcial o exclusivamente en los primeros seis meses de vida y reducir los impactos de la agricultura animal en nuestro planeta”, concluyó Strickland.

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