Borat entra en campaña atizando a Donald Trump y Rudy Giuliani

Uxía Prieto
·Periodista en El HuffPost
·4 min de lectura
(Photo: AMAZON PRIME VIDEO)
(Photo: AMAZON PRIME VIDEO)

No es la mejor película del año, pero sí una de las que más debate y controversia ha generado. Sacha Baron Cohen ha vuelto a meterse en la piel de Borat en la secuela de la cinta estrenada en 2006, disponible en Amazon Prime Video.

Esta segunda entrega no tiene mucho misterio: los que disfruten con el humor del británico pasarán todavía un mejor rato que con la primera y los que lo detestan no llegarán más allá de los diez minutos. Porque Borat vuelve a lo grande, más incorrecto y crítico que nunca.

Si en 2006 el periodista interpretado por Sacha Baron Cohen atizó a la administración Bush, tenía que hacer lo propio con Donald Trump y los republicanos. El actor retrata las miserias de Estados Unidos metiéndose en la piel del controvertido personaje, que viaja desde Kazajistán con su hija Tutar (Maria Bakalova), de 15 años, con la intención de ‘regalársela’ al vicepresidente Mike Pence.

Los que conozcan mínimamente al personaje de Borat saben que no se corta un pelo y que siempre está dispuesto a llegar hasta el fondo. Tanto que para una de las escenas Baron Cohen se coló en un mitin de Pence disfrazado de Trump, con Bakalova en brazos. Huelga decir que la seguridad del evento se los llevó hasta la puerta mientras el vicepresidente les dedicaba una impostada mirada de odio.

A lo largo de la hora y media que dura la película, grabada a modo de falso documental, se recuerdan las grandes perlas de Donald Trump: desde los niños enjaulados en la frontera de México hasta el infame “agárralas por el coño”. Al magnate, por supuesto, no le ha gustado nada la producción y ha dicho que Baron Cohen es “turbio”.

¡Donald, aprecio la publicidad gratuita para Borat! Admito que a mí tampoco me haces gracia, y aún así todo el mundo se ríe de ti. Siempre busco a gente para interpretar a bufones racistas y tu necesitarás un trabajo después del 20 de enero. ¡Hablemos!

Pero el que sale peor parado no es el presidente, es su abogado y exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani. La secuencia es la siguiente: la hija de Borat se hace pasar por periodista para ‘ofrecerse’ al republicano y cierra una entrevista en una habitación de hotel. El político coquetea con ella desde el inicio y le propone “relajarla” ante los nervios de la entrevista. Después de repetidas insinuaciones, cuando terminan, cambian de estancia para quitarse los micrófonos y, Giuliani, sin saber que está siendo grabado, pide a la joven que le pase su dirección y su teléfono. Inmediatamente después se tumba sobre la cama y se mete la mano en los pantalones. En ese momento interrumpe la escena Baron Cohen caracterizado como Borat. El propio Giuliani contó en julio que había sido víctima de un intento de broma sin saber que formaba parte de la película.

Fragmento de la escena que ha puesto contra las cuerdas a Rudy Giuliani. (Photo: BORAT)
Fragmento de la escena que ha puesto contra las cuerdas a Rudy Giuliani. (Photo: BORAT)

La reacción del político tras el estreno de la cinta fue inmediata y se defendió asegurando que estaba ajustándose la camisa, descolocada por el cable del micro. Sus declaraciones no han sido del todo convincentes y las imágenes han causado un gran revuelo a pocos días de las elecciones del 3 de noviembre.

Un rodaje marcado por el coronavirus

En medio de la grabación de la película, la crisis del coronavirus que paralizó el mundo, pero Baron Cohen supo hacer de esa desventaja una virtud. Durante las primeras bases del confinamiento Borat se refugió en la casa de dos conspiranoicos que creen que Obama debería acabar en la cárcel y que Hillary Clinton “bebe sangre de niños”.

Con ellos acudió a una concentración en contra de los confinamientos, las mascarillas y las restricciones. Borat sube al escenario haciéndose pasar por un cantante de country que, en un primer momento, encandila al público que acaba coreando frases como “vamos a inyectarle la gripe de Wuhan a la izquierda” o “trocear a los periodistas como hacen los saudíes”.

Lo que no se había visto hasta ahora es cómo un grupo a favor de las armas se dio cuenta del fraude y empezaron a perseguirlo. Baron Cohen ha compartido un fragmento del momento detrás de las cámaras en su cuenta de Twitter, asegurando que Borat 2 “no había sido la película más fácil de hacer”.

La imagen de Estados Unidos que retrata Borat es absurda, reina la división y está plagada de fanáticos. Baron Cohen ha confirmado que decidió estrenar la película antes de las elecciones para mostrar la deriva del país y los estragos de la administración Trump. La cinta termina con un mensaje claro antes de los créditos: “Votad”.

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Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.