Borja Iglesias es el héroe de Salvados que el fútbol español necesitaba

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Borja Iglesias mirando hacia arriba con cara de preocupación durante un partido
Borja Iglesias durante un partido con el Betis. Foto: Mateo Villalba/Quality Sport Images/Getty Images.

De los muchos tópicos que hay en el mundo del fútbol, uno de los más socorridos es el que alude a la poca formación intelectual de los jugadores. Se les tiende a considerar personas de cultura escasa, que no se preocupan de nada que se salga de darle patadas a la pelota y derrochar los millones que ganan en todo tipo de lujos. Gente elocuente y formada, un Valdano, un Michael Robinson, un Juan Mata, son excepciones rarísimas a la norma.

De un futbolista, por tanto, no se espera que se exprese con sentido y criterio sobre asuntos relevantes y trascendentes para la población. O si acaso, se asume que responderá con la sarta de frases hechas habituales que le harán quedar bien sin meterse en jardines que pudieran afectar a su reputación. Pero por suerte, en España tenemos uno que se sale del cliché: Borja Iglesias.

El delantero del Betis ha entendido que, les guste o no, la merezcan o no, los futbolistas tienen una repercusión muy importante en la sociedad. Que, aunque no tengan nada que decir, cuando abren la boca todo el mundo se para a escucharles. Por eso Borja se ha preparado un discurso articulado y coherente con el que se atreve a abordar temas delicados que muchos evitan a toda costa.

Lo dejó claro anoche, durante la emisión del programa Salvados en La Sexta. Gonzo le preguntó sobre algunas cuestiones peliagudas e Iglesias no se escondió. Por ejemplo, habló sobre una de las grandes lacras de la sociedad contemporánea en relación con el balompié en particular y con el deporte en general: las casas de apuestas.

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Pese a lo contraproducente que pudiera resultar para su carrera, teniendo en cuenta que este tipo de empresas se ha convertido en los últimos años en una fuente imprescindible de ingresos para los clubes, el Panda no dudó en posicionarse en contra. "A mí no me gustan. Entonces, no he hecho nada de casas de apuestas. No quiero hacerlo. Tengo que jugar con una marca de casas de apuestas en el pecho porque es el acuerdo al que se ha llegado, pero yo no he hecho nunca el típico spot del club para la marca". Hay que recordar que el patrocinador principal del Betis es Betway, una de las principales multinacionales del sector.

Incluso fue más allá: "Prefiero ganar algo menos y que las casas de apuestas no estén". Porque una crítica recurrente a los futbolistas es la fortuna que ganan, que es un asunto que se vincula directamente al posicionamiento político. Preguntado sobre la corriente mayoritaria en el sector, no se cortó al responder que "habitualmente el futbolista tiende a ir más a una derecha no muy extrema, un poquito a la derecha. Porque a veces valoramos el tema económico y si te están diciendo que en lugar del 50 % vas a pagar el 30 %, pues lo prefieres. Para mí, por ejemplo, no solo vale eso: prefiero pagar más y vivir en un país en el que me gusta lo que se hace con ese dinero".

Aun así, aunque tengan su ideología definida, son poquísimos los profesionales del balón que se atreven a implicarse activamente. Iglesias, que no rehúye ese foco, apuntó a un posible motivo. "Es complicado porque posicionarte te coloca una etiqueta. Que a veces no solo te la coloca a ti, sino también a tu club, que igual es totalmente apolítico y no quiere meterse porque ya suficiente hay con la rivalidad en el fútbol como para añadirle otra".

Borja Iglesias con las uñas pintadas de negro durante un entrenamiento del Betis. Foto: Twitter @eldiarioes
Borja Iglesias con las uñas pintadas de negro durante un entrenamiento del Betis. Foto: Twitter @eldiarioes

Esta presión en ocasiones le ha podido llevar a refrenar sus ganas de expresarse. "En algún momento sí que me ha pasado, por ejemplo con el tema del Black Lives Matter y la homofobia. Me posicioné, recibí muchas críticas e insultos y durante unas semanas dije 'pues igual no me mojo más'". Borja lo cuenta muy suavemente: sufrió una campaña de acoso en toda regla hace justo un año, cuando se le ocurrió aparecer en el entrenamiento con las uñas pintadas de negro.

Ante el revuelo que se formó, él mismo explicó en Twitter a qué se debía el gesto: "Es una forma de concienciarme y luchar desde mi posición contra el racismo, pero creo que también me viene bien contra la homofobia. Además tengo que admitirte que me gustan". Un mensaje tan claro, sincero y razonable no sirvió para evitar que muchos aficionados, incluso algunos que se proclamaban seguidores de su mismo equipo, lanzaran todo tipo de críticas, algunas con palabras más gruesas de la cuenta.

"Viendo estas cosas te das cuenta de que no estamos tan bien, pero luego también viendo a toda la gente que se posicionó a favor de mi decisión de pintarme las uñas, o más bien en contra de ellos, te das cuenta de que ha merecido la pena porque hay mucha gente que piensa como tú", reflexionaba Borja con Gonzo. Y sí, tiene razón: hay mucha gente que piensa como él. Hay muchos seguidores del fútbol que tienen pensamientos antirracistas, antihomófobos y partidarios de la justicia social, pero que solían permanecer silenciosos por la presión de la masa, acaso minoritaria pero muy ruidosa, que permanece en posiciones más retrógradas.

Que estrellas como Borja Iglesias, el delantero centro titular de uno de los equipos que representarán a España en competiciones europeas la próxima temporada, se erija en referente y dé voz a estas ideas es algo que debe darnos esperanzas para el futuro. Sobre todo porque es alguien importante que ha roto el hielo, y que puede servir para animar a otros a manifestarse de forma parecida. Gracias a su ejemplo quizás se consiga no solo que el fútbol se siga viendo con el desprecio con que aún se trata en según qué círculos elitistas, sino que se convierta en un motor de cambio para luchar contra la discriminación que aún lastra nuestra sociedad.

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