El último de los inacabables problemas familiares en la familia Thyssen

Anna Sanchez
·4 min de lectura
MADRID, SPAIN - OCTOBER 09:  Baroness Carmen Thyssen-Bornemisza 'Tita Cervera' (R), Borja Thyssen (C) and Blanca Cuesta (L) pose during a photocall to present 'Yo, El Baron Thyssen' at Thyssen-Bornemisza Museum on October 9, 2014 in Madrid, Spain.  (Photo by Pablo Cuadra/Getty Images)
Un nuevo conflicto familiar ataca a la familia Thyssen (Photo by Pablo Cuadra/Getty Images)

La familia de Carmen Cervera y el barón Thyssen siempre se ha relacionado mediáticamente con dos cosas: el arte y las polémicas. Tita, como la llaman sus amigos, tardó años en aceptar a la pareja de su hijo Borja Thyssen, Blanca Cuesta.

La familia firmó la paz en 2014 y ahora tanto Carmen como su hijo Borja, su esposa e hijos tienen buena relación, de hecho, ambos viven en Andorra. Pero, antes de llegar a este equilibrio la familia ha pasado por tiempos nada agradables que les han mantenido distanciados.

En 2009 Borja amenazó a su madre con denunciarla ante la justicia por, según él, no informarle al detalle de todos los bienes que le pertenecían tras el fallecimiento del barón Thyssen en 2002 y la repartición de su herencia.

Cuando Tita recibió esta advertencia por parte de Borja, no lo dudó ni un segundo y denunció a su hijo asegurando estar “angustiada y decepcionada, pero no tengo otra alternativa que denunciarle” tal y como contó en la revista ‘Hola’. El motivo de la denuncia, que no solo era para Borja Thyssen sino también para Blanca Cuesta, fue el descubrimiento y revelación de secretos en una entrevista pero su equipo legal, lo negó y el juez les dio la razón.

Esa denuncia provocó la batalla campal entre ambos y Borja tensó la cuerda reclamando dos cuadros, un Goya y un Giaquinto, que el barón le había dejado en herencia pero Cervera lo tenía claro, mientras ella siguiera viva, los cuadros serían de su propiedad y no de su hijo.

En pleno conflicto de intereses en la familia, en 2010, Carmen se entera mediante la prensa que va a ser abuela por segunda vez. La mala relación con su hijo y con Blanca se recrudece y es que, según se rumorea, Tita jamás aceptó a Cuesta como su nuera porque aspiraba a “algo más” para su querido hijo.

Blanca era mayor que él y, cuando empezaron a salir y él quiso irse de casa tenía solo 17 años. Además, era una chica que no venía de “buena familia” sino que era común, auxiliar de enfermería y sin grandes riquezas ni estatus social.

Partiendo de esta base clasista, cuando Blanca quedó en estado por primera vez con Sacha, a la baronesa le sentó como un tiro y, de hecho, no acudió ni siquiera al enlace matrimonial de su hijo para mostrar su descontento y desaprobación además de pedir una prueba de paternidad para estar segura de que Borja era el padre.

Borja Thyssen and Blanca Cuesta attend the 'Mas-Que-Humanas' exhibition inauguration at Thyssen-Bornemisza Museum on September 24, 2019 in Madrid, Spain. (Photo by Oscar Gonzalez/NurPhoto via Getty Images)
Borja Thyssen and Blanca Cuesta attend the 'Mas-Que-Humanas' exhibition inauguration at Thyssen-Bornemisza Museum on September 24, 2019 in Madrid, Spain. (Photo by Oscar Gonzalez/NurPhoto via Getty Images)

Los años pasaron y las aguas se calmaron en 2012 cuando la pareja dio a luz a Enzo, su tercer hijo. Tita viajó de inmediato a la capital para conocerle pero la relación con Borja seguía muy fría por todos los actos pasados de ambos.

Años después, en 2014 y con ayuda de Manolo Segura (padre biológico de Borja) madre e hijo acercaron posturas. Por fin llegó su primer verano en familia con Blanca y los niños en Ibiza, donde suelen coincidir cada verano desde entonces.

Pero, ahora que las aguas estaban calmadas entre ellos, aparece un nuevo conflicto, un presunto hermano biológico de Borja reclama parte de la herencia de su padre. Se trata de Israel Ochoa, de 44 años, que asegura poseer las pruebas de ADN pertinentes que demuestran que es hijo de Manolo Segura, padre de Borja.

Israel ha puesto en manos de su abogado la tramitación de sus derechos sucesorios, en otras palabras, lo que le pertenece por ley de la herencia de su padre. Este nuevo drama llega tras fallecer Segura hace menos de un año a causa de un cáncer.

Israel sería fruto, según revela ‘Semana’ de un romance de los años 70 entre Manuel y Josefina Ochoa. El hijo de ambos (presuntamente), nació en Canadá en el 77 y se crió únicamente junto a su madre, sin Segura.

A los 16 años, en España, se hizo las pruebas de ADN a petición de Segura y el citado medio recoge que dieron 99,9% en positivo. Ahora, a los 44 años, Ochoa quiere su parte de la herencia a pesar de que Manolo nunca le reconociera legalmente como hijo.

“Mientras vivió nunca le pedí nada, solo quería tener un padre y que mis hijos tuvieran un abuelo. Ahora, creo que estoy en mi derecho de pedir lo que me corresponde”, comenta a la publicación.

Un nuevo capítulo se suma a la lista de polémicas familiares de los Thyssen y, en la mayoría de ocasiones, tienen que ver con ocultación, relaciones familiares y, como no, el dinero de las herencias de aquellos que ya no están.

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