A Brock Lesnar solo le importa hacer dinero y se le da muy bien

  • ¡Vaya!
    Se ha producido un error.
    Vuelve a intentarlo más tarde.
·4 min de lectura
En este artículo:
  • ¡Vaya!
    Se ha producido un error.
    Vuelve a intentarlo más tarde.
Brock Lesnar con el cinturón de campeón de la WWE. Foto: Ethan Miller/Getty Images.
Brock Lesnar con el cinturón de campeón de la WWE. Foto: Ethan Miller/Getty Images.

Brock Lesnar (South Dakota, 1977) es una de las caras más visibles de la WWE actual. Se podría decir que ‘La Bestia’ es la estrella más mediática de la compañía de lucha libre profesional más importante del mundo. Su victoria en el primer pay-per-view del año, su participación en el Elimination Chamber y su feudo con el campeón Bobby Lashley son un claro ejemplo del peso de Lesnar en una empresa en la que ha pasado por altibajos, pero en la que ha escrito una leyenda con un punto y final sin definir. O mejor dicho, casi sin definir, porque Brock tiene una motivación muy clara: la panoja.

“En esta vida todo consiste en hacer billetes. Me retiraré cuando los billetes de dólar dejen de entrar en mi cuenta”, acompaña con una sonora carcajada en el podcast The Pat McAfee Show. Brock Lesnar se mueve por dinero. Siempre lo hizo y no lo oculta, y por eso no está mal. Va de cara, con la verdad por delante. No le importa entrar en el Salón de la Fama de la WWE si no es con los bolsillos llenos. “Me importa una mierda. Lo digo en serio. Me importa un carajo si no estoy en el Hall of Fame o no. De hecho, no me importa ni siquiera si estoy dejando un legado. Lo único que me importa es que soy buena persona, buen padre y esas cosas. Esto es un negocio para hacer dinero”, explica ‘La Bestia’.

Cuando Brock Lesnar firmó con la WWE en 2002 lo hizo porque no tenía muchas más salida. Durante sus años universitarios fue campeón nacional de wrestling y la lucha libre profesional era la transición más natural. Su impacto fue inmediato y se convirtió en una estrella de forma automática. Sin embargo, aquello no le llenaba (tampoco llenaba su bolsillo) y con la excusa de perseguir su sueño de ser jugador de la NFL de fútbol americano salió por la puerta de atrás dos años más tarde para intentarlo, y fracasar, en los Minnesota Vikings. Fue entonces cuando las artes marciales mixtas (MMA) y la UFC se cruzaron en mi camino y, de la noche a la mañana, pasó de cobrar por protagonizar peleas de mentira para hacerlo por golpear de verdad a sus rivales.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un video de YouTube no disponible por tus preferencias de privacidad

“En la UFC me hice un nombre y puse las baldosas del que hoy es mi camino”, asegura. Disputó ocho combates y fue campeón del mundo de los pesos pesados, pero aquello no estaba tan bien pagado como él pensaba y se replanteó todo, para volver a la WWE en 2012. Poniendo números sobre el papel, sumando los ingresos de todos sus peleas en la UFC, Brock Lesnar ingresó un total de 5.5 millones de dólares, ganando normalmente 440.000 dólares por combate y firmando una noche memorable en su última pelea al llevarse una bolsa de 2.5 millones. Eso sí, en cada combate existía la posibilidad de acabar lesionado y/o seriamente magullado. No merecía la pena, sobre todo teniendo en cuenta el dineral que empezó a cobrar en su regreso a la WWE.

En su segunda etapa en la empresa más importante de wrestling, Brock Lesnar hace caja como nadie. Por cada combate main event se lleva 500.000 dólares, además de un salario ‘base’ de cinco millones y 100.000 dólares anuales en concepto de venta de merchandising. Verde y en fajos, dineral. No hay mucho más. “Cuando volví a la WWE lo tenía claro. Me dije, ‘esto es lo que quiero’. Soy muy afortunado”, confiesa ‘La Bestia’.

LAS VEGAS, NV - JULY 9:  Brock Lesnar fights against Mark Hunt during UFC 200 at T-Mobile Arena on July 9, 2016 in Las Vegas, Nevada. (Photo by Cooper Neill/Zuffa LLC/Zuffa LLC via Getty Images)
Brock Lesnar durante su etapa en la UFC. Foto: Cooper Neill/Zuffa LLC/Zuffa LLC via Getty Images.

Normal que a Lesnar diese carpetazo a las MMA. No tenía sentido. No le pagaban como esperaba y, sobre todo, daba mucho más a le empresa de lo que ésta le daba a él. Tanto que ahora incluso fanfarronea cuando habla de Dana White, presidente de la UFC. “Me pagó mucho dinero, pero probablemente debería haber cobrado más. No puedo comparar a Dana con [el propietario de la WWE] Vince McMahon. Con él tuve una relación de amor-odio que ya es agua pasada, pero tratar con Dana era un negocio totalmente distinto”, diferencia Brock.

Un negocio en el que, hoy por hoy, ‘La Bestia’ no pinta nada. En su momento le sirvió para ser considerado el luchador total, que pasó por la WWE y dominó en la UFC. Le dio el nombre y la fama, pero eso no da dinero, al menos del modo en el que Lesnar entiende los ingresos. ¿Para qué seguir partiéndose la cara literalmente si se puede hacer infinitamente más rico partiéndosela de mentira (con todo el respeto para la lucha libre profesional y sus estrellas)? La cabeza de Brock no sólo sirve para portar el sombrero de cowboy con el que se presenta su nuevo personaje en la WWE. También está bien amueblada y en ella hay un futuro en el que no quiere pasar penurias. No hay más preguntas, señoría.

Vídeo | Un luchador de wrestling salta desde el primer piso de un centro comercial durante un combate

Otras historias que te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente