Brasil SA, la inversión se dispara

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Sao Paulo, 13 may (EFE). Los clubes brasileños se transforman en sociedades anónimas (SA). La Ley obligó a los españoles en 1990, salvo Real Madrid, Barcelona, Athletic y Osasuna por sus balances entonces positivos. José Francisco Manssur, experto jurídico en Sao Paulo, explica en Efe el "sorprendente volumen de negocio" surgido de inmediato.

Es la última tendencia en el país de Pelé: vender para sobrevivir. Cada vez son más los clubes brasileños que, acuciados en muchos casos por una deuda galopante, deciden transformarse en sociedades anónimas y ponerse en manos de un gran inversor internacional.

Cruzeiro, Botafogo y Vasco da Gama, tres equipos centenarios, son los ejemplos más mediáticos de una lista que suma nuevos interesados cada día en este país exportador inagotable de jóvenes promesas y donde buena parte de los clubes han descuidado sus balances financieros durante la última década.

El exdelantero brasileño Ronaldo Nazário, dueño del Real Valladolid español, expandió sus negocios con la compra del Cruzeiro, donde se dio a conocer siendo un adolescente.

El magnate estadounidense John Textor, que ya posee una participación del Crystal Palace inglés y es propietario del Molenbeek belga, hizo lo propio con el Botafogo, que este año volvió a Primera División.

Mientras que el Vasco da Gama, actualmente en Segunda, como Cruzeiro, tiene un acuerdo preliminar para vender el 70 % del club al fondo estadounidense 777 Partners, que controla el Genoa italiano y tiene parte del Sevilla español.

Bahía también está en negociaciones con otro importante 'player' internacional, que, según la prensa, sería el Grupo City, propietario del Manchester City inglés, entre otros clubes.

UNA LEY PARA INCENTIVAR LA INVERSIÓN....

Todos ellos se han valido de una ley sancionada en agosto del año pasado que permite a los clubes brasileños, la inmensa mayoría constituidos como sociedades sin fines lucrativos, transformarse en Sociedades Anónimas de Fútbol (SAF) en pocos meses.

La Ley 14.193 creó un tipo de estructura societaria específica para los clubes de fútbol que remite a la Ley de Sociedades Anónimas y posibilita nuevas formas de financiación, con la emisión de algunos títulos o la salida a bolsa, o acogerse a concurso de acreedores.

"La ventaja fundamental es la capacidad de los clubes de obtener ingresos que como asociación no podían obtener", explicó a Efe el abogado José Francisco Manssur, uno de los autores de la ley.

Manssur, socio de Ambiel Advogados y quien fue consejero y vicepresidente del Sao Paulo, indica que la nueva legislación da mayor "seguridad jurídica" al inversor, que además tiene como incentivo un régimen tributario con jugosos descuentos.

"Una sociedad anónima normal podría llegar a tener una incidencia tributaria de hasta el 34 % de los ingresos, pero con esta ley creamos un régimen tributario especial que unifica una serie de impuestos con una alícuota única del 5 %", señaló.

Con esas ventajas, el volumen de negocios a poco de cumplirse el primer año de la ley es "sorprendente", apreció Manssur.

"El fútbol brasileño tenía una demanda represada de inversiones. Había mucha gente deseando invertir en el fútbol brasileño", declaró.

Además de Cruzeiro, Botafogo y Vasco, también son "clubes-empresa" América Mineiro, Cuiabá y Bragantino, aunque este último fue adquirido por la factoría austriaca Red Bull en 2019 mediante otro procedimiento.

...Y DETENER EL ENDEUDAMIENTO

Con este nuevo modelo se pretende revitalizar el fútbol brasileño, después de años de despilfarro.

"En la ultima década, lo que ocurrió es que, para dar victorias y títulos a la afición, los clubes se endeudaron hasta volverse insostenibles", expresó Renê Salviano, CEO de la empresa de marketing deportivo Heatmap.

"Ha habido una mala gestión con una lógica basada en el me endeudo, soy campeón y ya encontraré la forma para pagar o ya lo hará el próximo administrador", completó este antiguo agente FIFA, que también gestionó algunas divisiones del Cruzeiro.

La pandemia de coronavirus, con el cierre de los estadios durante meses, fue la última estocada.

El Atlético Mineiro, por ejemplo, aumentó su deuda neta desde los 747 millones de reales (145 millones de dólares) en 2019 hasta los 1.300 millones de reales (unos 250 millones de dólares) en 2021, aunque consiguió cerrar con superávit tras conquistar la Liga, la Copa de Brasil y el Campeonato Mineiro.

Las deudas de Cruzeiro y Botago también superan los 1.000 millones de reales (casi 200 millones de dólares). Ese enorme agujero ha hecho con que, a primera vista, las ofertas de compra parecieran bajas.

Ronaldo y Textor se comprometieron a invertir unos 400 millones de reales (hoy unos 80 millones de dólares) diluidos en varios años, por el 90 % de las acciones del Cruzeiro y Botafogo, respectivamente.

Menos de la mitad de lo que el París Saint-Germain pagó al Barcelona en 2017 por Neymar, o prácticamente lo mismo que el desembolso del Real Madrid por Vinicius Júnior y Rodrygo Goes.

Carlos Meneses

(c) Agencia EFE

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