Desmontando el bulo sobre el Barça, el Real Madrid y los créditos ICO: no, no le vas a pagar la nómina a Messi o Benzema

Yahoo Deportes
Karim Benzema (izquierda) y Leo Messi durante un enfrentamiento entre el Real Madrid y el Barcelona. Foto: Pablo Morano/MB Media/Getty Images.
Karim Benzema (izquierda) y Leo Messi durante un enfrentamiento entre el Real Madrid y el Barcelona. Foto: Pablo Morano/MB Media/Getty Images.

Si algo le encanta, hasta límites masoquistas, a la opinión pública española es buscar asuntos con los que indignarse. Es difícil determinar si lo hacemos más que en otros países, pero que nos apasiona buscar motivos para sentirnos agraviados y quejarnos es una realidad más que evidente. También es cierto, hay que reconocerlo, que la realidad sociopolítica nacional nos suele dar motivos más que de sobra; aun así, si no los hay, nos las apañamos para inventárnoslos. Será por creatividad.

La semana pasada la actualidad nos lo puso bien fácil. El titular alarmista ya nos lo daba hecho. Real Madrid y Barça piden 200 millones al Estado para pagar los sueldos de sus 'cracks', publicaba El Confidencial. Duro y contundente, o como dicen los entrenadores, cortita y al pie. Muchos otros medios tardaron bien poco en hacerse eco.

Desplázate para ir al contenido
Anuncio

¡Qué desfachatez! ¡Con el dinero que manejan, cómo se atreven a reclamar más, y encima en plena crisis del coronavirus! ¡Pretenden que todos los españoles nos hagamos cargo del nuevo cochazo de Benzema o del pienso para el perro de Messi! ¡Absolutamente vergonzoso! ¡Enviémoslo por WhatsApp a nuestros cuñados para que todo el mundo se entere y se exalte! ¡Llamemos a la radio para quejarnos! ¡Salgamos a la calle y quememos cosas!

Poco faltó, ciertamente. Porque la noticia fue corriendo como la pólvora y causó oleadas de indignación. Otra vez los futbolistas, esos privilegiados que no aportan nada a la sociedad, gente medio analfabeta con sus sueldos indecentes, pan y circo. La colección completa de tópicos habituales salió a relucir una vez más. Valga un ejemplo que, en el momento de escribir este texto, roza los 18.000 retuits y pasa de 33.000 megustas en Twitter:

Y sería para enfadarse, claro. Si no fuera porque la realidad es ligeramente diferente. No es, como el titular quiere dar a entender, que de las arcas públicas, de los Presupuestos que cada año vota el Congreso, vaya a salir una partida destinada a la nómina de los cracks del fútbol. Ni mucho menos.

En realidad lo que ocurre es que blancos y azulgranas tienen intención de solicitar créditos ICO. Es decir, préstamos (que, por supuesto, tendrán que devolver) a entidades financieras privadas, como el Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Sabadell. El Estado actúa únicamente como avalista, igual que hace con tantas otras empresas, y ni siquiera de todo el importe, sino del 80 %.

A tal fórmula recurren habitualmente muchas compañías, de todos los tamaños, para cubrir necesidades de inversión y liquidez en momentos puntuales (como es el caso debido a la caída de ingresos por la pandemia). De hecho esa es precisamente la función del ICO, cuyas siglas significan “Instituto de Crédito Oficial”. Este organismo, existente desde 1962, funciona como banco público y se dedica tanto a financiar directamente como a establecer líneas de mediación con instituciones comerciales, según el caso.

La operación, además, tendría mucho menos riesgo que tantas otras, pues está más que comprobado que vikingos y culés son máquinas de generar dinero, así que no tendrán muchos problemas en devolver las cantidades pedidas de aquí a, pongamos, dos o tres años. Eso suponiendo que se les conceda, claro; la noticia es simplemente que lo han pedido. Los inquisidores de guardia, por si acaso, ya están dando por hecho que van a sangrar todos nuestros bolsillos.

¿Que los ICO deberían servir para otras cosas? ¿Que es inmoral que se facilite la gestión a los dos clubes de fútbol que más facturan mientras otras empresas pequeñas se enfrentan a la burocracia? Eso es otro debate y allá cada uno con sus demagogias. Lo que queda más que claro es que no es el Estado el que va a meter dinero en las cuentas de los clubes. No va a salir de tus impuestos, no te preocupes.

Para enterarse de qué ha ocurrido en realidad y ahorrarse el disgusto tampoco hay que ir demasiado lejos. Literalmente, basta con avanzar más allá del titular, abrir el enlace y leer el propio texto de la noticia, donde se explica con todo lujo de cifras y hasta se enumera la identidad de los bancos que participarían en la operación. Tan fácil como eso.

Vale que el encabezado es engañoso y que como práctica periodística es, cuanto menos, reprochable. Pero pareciera que el esfuerzo de pulsar el botón izquierdo del ratón y dedicar tres minutos a la lectura es excesivo para miles de internautas. Los mismos que, después, seguramente se quejarán amargamente de que la red está llena de bulos... cuando son los primeros que, por acción u omisión, colaboran en difundirlos.

Más historias que te pueden interesar:

Otras historias