El ridículo Rafael Nadal - Carlos Alcaraz se resume en una fotografía

  • ¡Vaya!
    Se ha producido un error.
    Vuelve a intentarlo más tarde.
  • ¡Vaya!
    Se ha producido un error.
    Vuelve a intentarlo más tarde.
·4 min de lectura
En este artículo:
  • ¡Vaya!
    Se ha producido un error.
    Vuelve a intentarlo más tarde.
  • ¡Vaya!
    Se ha producido un error.
    Vuelve a intentarlo más tarde.
Tennis - ATP Masters 1000 - Madrid Open - Caja Magica, Madrid, Spain - May 8, 2022  Spain's Carlos Alcaraz Garfia celebrates with the trophy after winning the final against Germany's Alexander Zverev REUTERS/Juan Medina     TPX IMAGES OF THE DAY
La foto de la discordia: Carlos Alcaraz muerde el trofeo como campeón de Madrid ante las peticiones de los fotógrafos (REUTERS/Juan Medina)

Este miércoles, Rafael Nadal casi imploraba a los medios de comunicación que dejaran de preguntarle por Carlos Alcaraz. Algo parecido afirmaba Cameron Norrie, con algo más de ironía: "Me da la sensación de que en cada rueda de prensa la mitad de preguntas son sobre mí y la otra mitad sobre Alcaraz". Es un fenómeno que no tiene nada de extraño: aparece un jugador tocado por la varita de los dioses y se convierte en la atracción de la prensa y el circuito. Se pasará, no se preocupen. Mientras tanto, hay partes comprensibles y otras, sinceramente, no tanto.

Que los medios pregunten mil veces por Alcaraz es normal. Incluso le viene bien a un deporte en plena transición y con poca trascendencia en los medios desde la descomposición del Big 3. Para los tenistas de élite es casi humillante tener que contestar todo el rato cuestiones acerca de otro tenista. Repetir los mismos halagos día tras día sobre alguien ajeno. Se entiende perfectamente, pero, de nuevo, es parte del negocio y, hasta cierto punto, parte de su trabajo.

Otra cosa es el punto enfermizo y ahí es donde Nadal tiene toda la razón del mundo. Una cosa es que le pregunten a Djokovic sobre Alcaraz, incluso que le pregunten a Rafa... y otra cosa es esa obsesión en compararles en cada detalle, en convertir a Carlos en una réplica exacta del mallorquín. Nadal advertía contra este peligro. "Dejadle ser él, no queráis que sea yo", venía a decirles a los medios congregados en Roma después de su triunfo contra el estadounidense John Isner.

La comparación, efectivamente, puede ser peligrosa -aunque Ferrero y su entorno llevan años temiéndola y entendemos que preparándose para ella- y hay un detalle que preocupa sobre todos los demás porque resume lo peor de esta situación. Nada más ganar el torneo de Madrid y recibir el trofeo que le acreditaba como campeón, Alcaraz se lo llevó a la boca y lo mordió delante de los fotógrafos. Una celebración que generalmente se asocia con Nadal, aunque también es cierto que los medallistas olímpicos tienden a hacer algo parecido.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un tuit no disponible por tus preferencias de privacidad

El asunto es que, cuando se le preguntó a Alcaraz por qué había elegido celebrar así, la respuesta fue desconcertante: "Me lo pidieron los fotógrafos, yo no quería hacerlo, pero al final no me quedó otra". Alcaraz acaba de cumplir diecinueve años. Una cosa es nombrarle sucesor deportivo de Rafa, algo perfectamente lógico, porque el deporte es una enorme burbuja de emociones. Otra cosa es pretender que imite incluso sus actos, que se convierta en su clon... y por lo tanto le exijamos en consecuencia.

Es ridículo y perverso. Rafa lo sabe mejor que nadie porque va a cumplir 36 años y lo ha visto todo. La semana pasada comentábamos lo poco que le tiene que gustar a Nadal esta comparación porque, de algún modo, le convierte en la némesis de un amigo, como si ambos tuvieran que competir por el amor de un público entregado durante casi dos décadas al manacorí. Ahora bien, seguro que Nadal encuentra alguna manera de evitar esa presión y, desde luego, de acabar con cualquier rivalidad ficticia.

Otra cosa es Alcaraz. Tiene una cabeza privilegiada y un entorno admirable... pero, insisto, es un postadolescente. Llegará a París como uno de los favoritos a ganar. ¿Qué pasará si cae en tercera ronda? ¿Qué pasará si luego le pasa lo mismo en Wimbledon? Comparar cualquier carrera con la de Nadal es absurdo. Nadal lo ha ganado todo y lo ha ganado varias veces. No solo eso: cuando no ha ganado, ha llegado como si nada a las rondas finales. Son diecisiete años de éxitos, éxitos y éxitos. Lleva desde junio de 2005 sin salir de los diez primeros de la ATP. Leo Messi acababa de debutar con el Barcelona.

Puede que la carrera de Alcaraz sea igual o mejor... pero no es lo más probable. Una carrera de enorme éxito se había medido siempre en unos siete u ocho grand slams y unas 100 semanas como número uno. Esos son los números de los Becker, Edberg, Wilander, Agassi y compañía. Si Alcaraz consiguiera eso, sería la leche. De hecho, seamos sinceros, lo normal es que no lo haga porque es algo que han hecho unos quince tenistas en toda la historia. Ahora bien, si el listón lo colocamos en veintiún grandes y diecisiete años entre los diez primeros, la decepción va a ser mayúscula. Moderemos nuestro entusiasmo.

Vídeo | Nadal vs Isner (6-3, 6-1)

Otras historias que también te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente