La renovación con Ferrari no debe ser el final del camino para Carlos Sainz

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Carlos Sainz correrá en Ferrari, al menos, hasta 2024. Foto: Alessio Morgese/NurPhoto via Getty Images
Carlos Sainz correrá en Ferrari, al menos, hasta 2024. Foto: Alessio Morgese/NurPhoto via Getty Images

La Fórmula Uno siempre ha estado llena de dinámicas peligrosas que pueden ensalzar o torpedear la carrera de cualquiera. Hay casos extremos como el de Lewis Hamilton, que se plantó en este circo en 2007 siendo casi un niño, pero ya con estatus de estrella. Un estatus que no ha perdido. El resto se lo tiene que ganar y depende a menudo de detalles tan pequeños que hay que cuidarlos al máximo. Por ejemplo, volviendo a lo anterior, coincidir con Hamilton era sinónimo de perdedor salvo que fueras Nico Rosberg. Todos los compañeros de Schumacher en Ferrari pasaron a la historia por dejarse adelantar por el alemán o por adaptar su táctica a la de su líder.

Carlos Sainz está en uno de esos momentos en los que la dinámica puede ir por un lado o por el otro. El momento de estar atentos. Como repite muchas veces, y con razón, Fernando Alonso, estamos ante una temporada extraordinariamente larga y en la que habrá opciones para todos. Lo cierto es que, de momento, Carlos Sainz, que ya ha renovado por Ferrari, no está teniendo demasiada suerte, por decirlo de alguna manera, y todos dan por hecho que su papel es el de segundo de Leclerc. El monegasco ha quedado por delante en las cuatro carreras disputadas hasta el momento.

No pasa nada si eso es circunstancial. Circunstancial dentro de la temporada o circunstancial dentro de las carreras de ambos. Si se convierte en una tendencia, ya sí que hay un peligro. Después de un gran 2021, Sainz partía en principio con las mismas oportunidades que su compañero de equipo para luchar por victorias. Su pésimo inicio de 2022 unido al esperanzador comienzo de Leclerc le pueden meter en un laberinto de difícil salida: ¿Todo el año trabajando para el lucimiento ajeno? ¿Y después de este año, otro año más y luego otro?

Está claro que no sería el fin del mundo -¿cuántos grandes pilotos acaban haciendo carrera en la F1 y cuántos pueden presumir de hacerlo en un equipo campeón?-, pero nos dejaría con la amarga sensación de no saber cuáles son los verdaderos límites de Carlos, algo que sucede en ocasiones con "Checo" Pérez en Red Bull. Hay pilotos cuyas carencias se ven rápidamente, como el caso de Valteri Bottas, cuyo único papel posible en Mercedes era el de entregado compañero... y otros con los que tienes dudas. Massa estuvo a punto de ganar un Mundial después de años trabajando para Schumacher, el citado Rosberg ganó uno, Eddie Irvine se quedó cerquísima en los noventa...

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Con Carlos estamos en esa tierra de nadie. Sabemos que tiene talento, pero no sabemos si está para disputar un Mundial. El riesgo es que no lo averigüemos nunca. Ferrari lo ha renovado dos años y esa es una primera muestra de confianza. La segunda sería obviar estas desgracias de principios de año y permitirle disputar las carreras sin estar con un ojo pendiente de dónde está Leclerc o de si hay que levantar el pie del acelerador para dejarle pasar en un momento dado. No queremos que Carlos se instale en el lado débil de las órdenes de equipo.

Para ello, insisto, tiene que contar con la ayuda de un coche que le está fallando demasiado... y tiene que aguantar en la pista con la resistencia de la que ha hecho gala tantas veces su padre, capaz de levantarse mil veces tras mil infortunios. Es un momento clave en su carrera y tiene que, dentro de la cordura, saber agarrarse a sus posibilidades. Demostrar que puede ser rápido, que puede cerrar huecos, que puede competir con Verstappen, con Russell o con quien se ponga de por medio. Que merece liderar una escudería como Ferrari y no ser un mero complemento.

En definitiva, tiene que dejar claro que la renovación no era el objetivo. Que no era el fin de ningún camino sino el principio. A partir de la renovación, no cabe relajación alguna, sino doblar esfuerzos. Demostrar a toda esa gente que vas a tener alrededor durante al menos dos años más que no se pillan los dedos apostando por ti. Sainz necesita urgentemente un gran resultado. Si es delante o detrás de Leclerc no importa, pero hay que verle arriba en las clasificaciones, en las "sprint races", en las carreras del domingo...

Sainz tiene que convertirse en una presencia constante. Una mosca cojonera. Más que nada porque, a sus 27 años, le queda mucho por delante. Si te conformas con ser segundo espada en Ferrari, lo serás hasta que se cansen de ti. ¿Y cuándo te vayas? ¿Alfa Romeo, Aston Martin, Williams...? ¿A luchar por mantener el coche en pista y celebrar cada décimo puesto? Se nos queda corto. Ferrari tiene este año un coche sensacional y es la obligación de Carlos demostrar que él está a la altura. La mala suerte puede durar tres grandes premios, pero no dura un año entero. Esperamos cosas muy grandes del madrileño.

Vídeo | Carlos Sainz: "Esperamos un coche rápido"

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