Cuando te bajan el sueldo en la Sanidad Pública por tratar 'demasiado' bien a tus pacientes

Al médico de cabecera de un buen amigo le han bajado el sueldo este mes. Acaba de mirar la nómina y ahí está: el castigo.

Trabaja en la sanidad pública, en un centro de salud de un barrio madrileño.

Ha cometido un error imperdonable, por eso le pagan menos: quiere tratar a sus pacientes de la mejor manera posible.

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Hay una cosa importante: mi amigo es diabético. Tipo 1. Se inyecta insulina dos veces al día. Y se mide la sangre tres, para controlar el nivel de azúcar. Dos veces ha tenido una hipoglucemia. Sin ayuda inmediata ha podido incluso morir.

A su médico acaban de multarlo por ayudarle. Por recetarle la mejor insulina posible, la que cree que lo va a controlar mejor. También por recetársela a otros diabéticos como él. Y por recetar determinados fármacos para controlar la hipertensión. O para la epilepsia. Claro, que a los epilépticos podría recetarles otro tratamiento, más antiguo, más barato, pero los efectos secundarios podrían hacer incluso que alguno perdiera algún diente, o a las mujeres les saliera pelo donde no tienen.

Los burócratas le han llamado la atención varias veces. Contén el gasto. No recetes tanto. Receta antiguo, más barato. Tus pacientes pueden aguantar un poquito más de dolor -como ese joven en silla de ruedas tras un traumático accidente de moto, que necesita potentísimos calmantes-. O sufrir algún efecto secundario, que no se quejen.

Dejad de gastar en cosas inútiles, les responde él. Quitadme los pluses del sueldo si queréis. Yo soy médico, y mi labor es cuidar a mis pacientes. Además, ¿sabéis lo que os estoy ahorrando, la cantidad de urgencias e ingresos hospitalarios muchísimo más caros que os ahorro controlando a los pacientes en atención primaria?

Pero da igual. Son cifras. Y las cifras de los burócratas dicen que este mes toca bajarle el sueldo porque ha cuidado de sus pacientes de la mejor manera posible.

A este héroe no lo conoceréis, no le pondréis cara, pero es de esas personas que hacen una sociedad mejor. Hoy les aplaudo a él y al resto de personal sanitario de nuestra sanidad pública, los hombres y mujeres que permiten que funcione uno de los mejores sistemas de salud del mundo.

Y si queréis sanidad privada, hala, a Estados Unidos, donde la falta de competencia del sector público ha disparado los precios de la vida -sí, porque la sanidad es proporcionar vida- a niveles estratosféricos. Es el país que más gasta en sanidad del mundo, el 17% del PIB. Porque no hay competencia, y puedes subir los precios hasta donde te dé la gana.

Prótesis de rodilla: en un hospital europeo entre 3.000 y 20.000 euros -la pública siempre más barata qe la privada-. En Estados Unidos más de 100.000.

Por cierto, allí hay muchas empresas que -lo cuenta el New York Times- están pagando las operaciones a sus pacientes... en hospitales privados de élite del extranjero. Es más barato el viaje, la intervención y las dietas que pagar el coste en su propio país.

Pero venga, los que queréis sanidad privada sin competencia, id a las américas.

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