“Cartilla Covid19”, otro despropósito científico de la Presidenta Ayuso

Javier Peláez
·8 min de lectura
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso | imagen Oscar Gonzalez/NurPhoto
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso | imagen Oscar Gonzalez/NurPhoto

Cuando la solución de un problema depende del conocimiento, de la innovación y en definitiva de la investigación, una de las mayores preocupaciones es que los responsables políticos olviden, y a menudo hasta desprecien, las recomendaciones científicas. Nos hemos acostumbrado a ver cómo los líderes y representantes de todo el mundo, menosprecian o directamente rechazan, las advertencias y consejos de la comunidad científica en temas tan fundamentales como la crisis energética, el cambio climático y, como no podía ser de otra forma, también en la pandemia de Covid19.

Ayer por la tarde, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso presentó en rueda de prensa las nuevas medidas de esta región contra el coronavirus. Entre las diferentes disposiciones a implementar anunció la obligatoriedad de las mascarillas (llega con mucho retraso porque Madrid es la última comunidad en unirse al resto), ampliar el número de rastreadores (algo que los científicos le llevan reclamando desde hace meses), cierre nocturno de las terrazas con control de entrada y número de contacto, y finalmente la medida más absurda que nadie podía esperar: “la creación de proyecto experimental de Cartilla COVID19, para que aquellos que hayan pasado la epidemia y tengan anticuerpos o que hayan hecho una PCR”.

¿Qué está pasando exactamente en Madrid?, ¿Qué clase de terrible asesoramiento está recibiendo la presidenta para que, casi a diario, aparezca en los medios anunciando su última ocurrencia descabellada?, ¿Quién está aconsejando y guiando Madrid para que sus representantes aparezcan con sinsentidos sacados de la chistera en los peores momentos de las últimas décadas?...

Hace tan solo unos días analizábamos el innecesario y costoso Superhospital para pandemias que la presidenta quiere construir en Madrid. Las ocurrencias de la Presidenta parecen no tener final, y ayer su anuncio se convirtió ya en estrepitoso ridículo en el momento en que, orgullosa de su ingenio, explica además que es un modelo que “debería exportar España y también otros países”.

Por supuesto, a los pocos minutos de anunciar su proyecto de “Cartilla Covid” cientos de investigadores, médicos y divulgadores científicos estallaron en críticas, argumentos y razones por las que esta idea es peligrosa, inútil, temeraria, un claro desprecio a la ciencia, desastrosa, disparatada, falta de ética, discriminatoria, por no mencionar que probablemente sería ilegal.

Es un despropósito tan absoluto que cualquiera que haya abierto esta mañana algún medio de comunicación se habrá encontrado con titulares demoledores que dejan pocas dudas: la idea de cartilla Covid de la presidenta Ayuso es una solemne y gigantesca estupidez. Sin embargo, este apartado rincón de Yahoo es una sección dedicada a la divulgación científica así que, además de las consideraciones previas ya mencionadas contra esta cartilla, examinaremos las razones científicas por las que este tipo de pasaportes o carnets inmunológicos no tienen ningún sentido.

La mayor equivocación del anuncio de la presidenta Isabel Díaz Ayuso se basa en no haber investigado antes esta propuesta. Si tuviera buenos asesores y consultores científicos sabrían que hace ya más de tres meses, a finales de marzo y principios de abril, la idea de un pasaporte inmunitario fue propuesta en Estados Unidos por algunos gobernadores en diferentes estados. Las reacciones científicas fueron igualmente radicales y las más prestigiosas revistas científicas se posicionaron claramente en contra. The Lancet, el journal médico por excelencia, la desaconsejó. Unas semanas más tarde, Nature, la revista científica más importante del mundo, incluso llego a publicar diez razones en contra de este tipo de carnets de inmunidad. Cuatro de estas objeciones eran de tipo práctico, y seis de ellas tenían un carácter ético. En España, ya en abril, la plataforma SINC publicaba un detallado artículo con las dudas y problemas que planteaba una “cartilla Covid”.

Toda esta información está disponible desde hace meses por lo que solo caben dos explicaciones al anuncio de Isabel Díaz Ayuso: O no está bien informada o directamente le da igual lo que digan las evidencias científicas.

El primer problema evidente de esta cartilla es la inmunidad. La inmunidad que los contagiados desarrollan al coronavirus todavía es un misterio. Es cierto que tenemos buenas perspectivas, los datos recientes sugieren que la mayoría de los pacientes recuperados producen algunos anticuerpos contra el SARS-CoV-2, pero aún quedan muchas cosas por entender. No sabemos si se producen suficientes anticuerpos, si garantizan una protección duradera, qué nivel de seguridad proporciona, o cuánto dura la inmunidad. Dar cartillas certificando cualquiera de estas dudas es, simplemente, irresponsable.

El segundo gran problema son las pruebas serológicas: no son fiables al cien por cien. Las pruebas para medir los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en la sangre son una herramienta muy valiosa para evaluar la prevalencia y la propagación del virus, pero varían muchísimo en calidad y eficacia. Unido a las dudas sobre la inmunidad, este segundo punto convierten esas cartillas en una bomba de relojería…

Otro problema de carácter práctico sería que necesitaríamos hacer millones y millones de pruebas. ¿Por qué mi vecino ha podido hacerse la prueba PCR y tiene su cartilla, y yo no? La capacidad (y la voluntad) de nuestros políticos para destinar recursos a esta pandemia es, siendo bastante educados, bastante mediocre. Apenas hemos conseguido hacer un mínimo porcentaje de las PCR que realmente necesitaríamos, y ¿ahora pretenden dar una cartilla que demuestre que te han hecho una prueba?, ¿Harán la prueba a todos los madrileños?, si no se la pueden hacer a todos los madrileños… ¿a quién se la harán?, ¿qué criterios se seguirán para elegir a quien se le hace la prueba?

Un cuarto problema se une a esta ya larga lista. La Presidenta Ayuso anuncia que la cartilla también se dará a quienes se hayan hecho la prueba PCR y den negativo… pero ¿es que no hemos entendido nada? ¡Puedes dar negativo hoy, y contagiarte mañana! Eso significa que no solo habrá que hacer millones de pruebas, sino que habrá que repetirlas con bastante frecuencia. Algo que, en la actualidad, es materialmente imposible. Si la presidenta reparte un carnet de inmunidad hoy porque un ciudadano presenta una PCR negativa, ¿qué ocurrirá si ese ciudadano se contagia por la tarde? ¿Se le retirará la cartilla de inmunidad? ¿Quién estará a cargo de rastrear y seguir a todas las personas que tengan una cartilla de inmunidad para saber si se han contagiado?, ¿A quién se le ocurren todas estas tontadas sin parar a pensar, en primer lugar, si son siquiera posibles de realizar?

Los problemas siguen y siguen, y la estupidez de una cartilla se hace cada vez más grande y evidente. Pero continuemos: La idea de una cartilla Covid, según la propia Presidenta Ayuso, se anuncia para dar seguridad y reactivar la economía. ¿De verdad? ¿Cómo va a reactivar la economía con el bajo porcentaje de ciudadanos que han pasado la enfermedad? Hace ya varios meses, en el estado de Nueva York se realizaron diferentes estudios serológicos que concluyeron que un 14,9% de los ciudadanos habían desarrollado anticuerpos contra el Sars-Cov-2. ¿Se puede reactivar la economía utilizando menos de un 15% de la población?

En España hemos contado con varias oleadas de un gran estudio serológico (que ya analizamos en esta misma sección de Yahoo) y los resultados de mayo confirmaban que apenas un 5% de la población española había desarrollado anticuerpos. Si la idea de Ayuso es dar una cartilla a quienes hayan desarrollado anticuerpos para reactivar la economía: ¿Cómo diantres va a reactivar nada con un porcentaje de trabajadores tan bajo?

Los argumentos y razones por las cuales esta propuesta es una locura siguen y siguen. Ni siquiera voy a entrar en las consideraciones éticas y morales de esta cartilla, tampoco mencionaré el peligro que supondría la cantidad de personas que podría estar dispuesta a contagiarse a propósito para poder conseguir esa cartilla y trabajar. De hecho, tampoco voy a hablar de la cantidad de recursos jurídicos y judiciales que necesitaremos para solventar las disputas legales y recursos que esta medida podría suscitar.

En definitiva, me voy a limitar a señalar la gran preocupación de este asunto: Muchos de nuestros responsables políticos están totalmente desconectados del mundo real, viven en una burbuja de fantasía donde cualquier idea lanzada al vuelo por alguno de sus adláteres es engullida y devorada sin ningún tipo de análisis previo. Y lo peor de todo: el desprecio total a los estudios e investigaciones científicas que, ya desde hace varios meses, se ofrecen públicamente y están al alcance de cualquiera que tenga un mínimo de interés. No se han molestado durante unos minutos en buscar si esas ideas tienen algún mínimo respaldo de la ciencia, o lo que sería aún peor, ni siquiera les importa que lo tengan.

Referencias científicas y más información:

Kofler, Natalie, y Françoise Baylis “Ten Reasons Why Immunity Passports Are a Bad Idea” Nature, mayo 2020, DOI:10.1038/d41586-020-01451-0.

Phelan, Alexandra L. “COVID-19 Immunity Passports and Vaccination Certificates: Scientific, Equitable, and Legal Challenges” The Lancet, DOI:10.1016/S0140-6736(20)31034-5.