Celia Fernández: "Llamé a la puerta de la Federación con un proyecto loco"

Agencia EFE

Madrid, 14 feb (EFE).- La clavadista Celia Fernández, primera y única española en competir en 'High Diving' (salto de gran altura), aseguró en entrevista a EFE que está viviendo una aventura que nunca habría imaginado, que define como "divertida" y que la llevó a las finales del Mundial FINA Gwangju 2020.

Con su participación en el 'Circo del Sol' creció una semilla en la mente de Celia, la de apartarse de la gimnasia rítmica para convertirse en saltadora de gran altura y competir en ello, algo que la impulsó a tocar las puertas de la Federación Española de Natación para invitarlos a unirse a un "proyecto loco".

En cuanto al panorama no lo piensa mucho, pues si en el pasado no imaginó "nunca" estar compitiendo en acantilados, la incertidumbre del futuro le emociona, porque a lo mejor en cinco años podría estar inclusive "compitiendo en Moto GP".

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Pregunta: ¿Qué tal el inicio del año, la preparación y lo que tiene en mente?

Respuesta: La intención que tengo es hacer mayor dificultad en los saltos. Hasta ahora el objetivo siempre ha sido coger tabla, seguridad, tranquilidad a la hora de competir y este año ya nos hemos programado unos objetivos más ambiciosos, que es estar ahí, no digo compitiendo por la primeras posiciones, porque está complicado, pero por lo menos estar entre las siete primeras aproximadamente.

Estamos preparando tres saltos nuevos que me van a dar mayor coeficiente de dificultad y por lo tanto parto de más puntos para estar en ahí en las primeras posiciones, ese es el objetivo.

P: ¿Cómo entrena los saltos?

R: La base la entrenamos en la piscina, en todas las alturas pero básicamente en siete y diez metros y los saltos que tenemos como objetivo hacerlos luego en altura de 20 metros los dividimos por la mitad, entonces los entrenamos en la piscina por partes. Luego por supuesto tenemos mucho entrenamiento físico para aguantar el impacto y técnico para que las posiciones correctas. Mental, entrenamos mucha visualización, el movimiento lo intentamos reproducir en la cabeza.

P: Dónde se entrena un deporte así, ¿va por España y por el mundo recorriendo paisajes viendo dónde saltar?

R: Eso es. Hay muy poquitos sitios en el mundo donde se pueda entrenar High Diving. Hay tres instalaciones en Austria, Inglaterra y otra en China, y como es un poco complicado ir a estos sitios lo que hacemos es buscar sitios donde tengamos la altura. El pasado fin de semana estuve en Malta entrenando, nos juntamos un grupo de gente de toda Europa y nos montamos un viajecito entre nosotros y nos vamos por los acantilados buscando y midiendo la altura.

P: ¿En qué momento se le ocurre la idea de entrar en el High Diving?, siendo la primera española en hacerlo.

R: Yo empecé haciendo gimnasia artística. Competí en alto nivel hasta los 12 años. Luego cuando tenía como 22 o 23 años a raíz de unas audiciones para un show (Circo del Sol), donde posteriormente estuve trabajando, teníamos que hacer pruebas en el agua entonces probé los saltos.

Empecé entrenando con un grupo máster y ya allí nos motivábamos entre nosotros. Conocí a Johny un día antes de pensar que yo iba a llegar a esto y le dije "yo quiero hacer High Diving", por ahí estaba ya la semillita en mi cabeza.

P: ¿Cómo llegó a estar al lado de la Federación Española de Natación?

R: Básicamente llegué yo llamando a las puertas de la Federación, porque claro, ellos no me conocían, yo no he competido nunca en saltos.

Yo entrenaba con los masters un poco por jugar, y cuando volví de trabajar en este espectáculo pensé "voy a intentar competir" entonces me puse a buscar contactos, hablar con gente y fui yo a llamar a la puerta de la Federación diciendo "mira soy Celia y tengo este proyecto loco a ver si podemos conseguirlo"-se ríe-.

Mira, año y medio más tarde aquí estamos, ya hemos ido a un Mundial, dos Copas del Mundo y tenemos objetivos grandes.

P: ¿Cuenta con patrocinadores?

R: Eso está más complicado, de momento estoy en búsqueda de patrocinadores porque es un deporte que los necesita, sobre todo por el tema de los viajes porque se organizan muchos 'trainning camps' (campamentos de entrenamiento). De momento la Federación me está ayudando con los entrenamientos.

Sí que tuve uno, tengo uno pequeñito que de hecho es gracioso porque es mi propia empresa en la que yo trabajo, una consultora farmacéutica y ellos me ayudaron un poquito y poco a poco, pero ando buscando.

P: ¿Cómo equilibra trabajar en una consultora farmacéutica y entrenar clavados?

R: Voy haciendo malabarismos por la vida, con el tiempo y corriendo -ríe-. Pero la verdad con la empresa en la que trabajo tengo mucha suerte, porque me dan bastante flexibilidad horaria entonces yo puedo organizarme un poquito. No sé, a veces me toca ir a ver a clientes y no puedo entrenar, pero sí que me ayudan en cuanto a que si tengo el entrenamiento por la mañana luego me quedo más tarde trabajando, me organizo el tiempo.

P: Cuando se inició en esto, ¿era consiente de los riesgos que implicaba el salto de altura?

R: Sí, la verdad es que yo sé que al final es un deporte extremo y siempre implica que hay riesgo de lesión y que está ahí constante, pero la verdad es algo que siempre he intentado quitar de mi cabeza, dentro de que, por supuesto, a veces hay pensamientos negativos que vienen y sabes que es un deporte complicado e intentas estar un poco más centrado.

A veces a mi madre le dan ataques de '¡ay! por favor ten cuidado' y yo 'que sí mamá que yo soy muy precavida'.

P: La forma en la que coloca las manos en el momento de saltar, ¿es algo personal o especial?

R: ¡No! -ríe-. Es porque realmente la idea es empezar con los brazos arriba y yo tengo un poco de problemas de flexibilidad de hombros, entonces como estoy muy fuerte de la gimnasia pues como que no me da entonces pongo las manos así. No sé, he cogido ya la manía de hacer esto. Parece que estoy haciendo como el triangulito, pero no, no tiene ninguna explicación.

P: Hay deportes y deportistas preparándose para Tokio 2020, ¿siente algún tipo de 'envidia de la buena' o de celos de que este deporte aún no sea olímpico?

R: Bueno, la verdad tampoco. Me encantaría ir a unas olimpiadas, pero no es tampoco el objetivo de mi vida. Quiero decir, estaría genial, pero ya el año pasado fui a un Mundial. En mi vida me habría planteado que iba a ir a un Mundial. Viniendo de la gimnasia sé el trabajo que implica, de años de dedicación, de horas de entrenamiento para llegar al Mundial.

Yo relativamente soy medio nueva en este deporte, acabo de empezar, entonces el hecho de estar y verme ahí en un Mundial ya me parece increíble. Ahora, por supuesto se marcaría mi objetivo deportivo el llegar a esas olimpiadas pero tampoco es que me martirice.

P: ¿Ya tiene un referente mundial?

R: El mismo Jonathan Paredes. Si es que al final es un deporte tan pequeñito que todos somos como una gran familia, nos conocemos. Pero si lo pongo en el lado femenino Rhiannan Iffland, una australiana que es imbatible, tiene una seguridad y aparte que ella es maravillosa como persona. Luego técnicamente y la capacidad que tiene para estar tranquila, para que nada la supere, por supuesto que ella es mi referente.

P: ¿Con qué palabra definiría toda esta historia?

R: Diversión, diría diversión. Me lo estoy pasando genial con todo esto y creo que es lo que me está ayudando.

P: ¿Cómo se ve en cinco años?

R: No tengo ni idea. Si miro atrás hace cinco años no habría dicho que iba a estar aquí, o sea ¡nunca! -se ríe-. De hecho me parece maravilloso pensar que no tengo ni idea y ve tú a saber si no estoy compitiendo en Moto GP, yo qué sé -bromea-. O sea es tan loca la vida que no sabes.

P: El miedo a las alturas seguramente no es lo suyo, ¿a qué le teme alguien que salta desde 20 metros de altura?

R: Pues yo sí que tengo miedo a las alturas -ríe-. Sí, sí, sí, tengo un poquito de vértigo. Sé que voy a saltar y estoy preparada ya mentalmente. Mi miedo es básicamente a aburrirme, a tener una vida con poca aventura.

Santiago Arenas García

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