¿Quiénes son los 'chalecos naranjas'? Los negacionistas del coronavirus se organizan en Italia

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Desde hace unos días la imagen ser repite en algunas ciudades italianas como Milán y Roma: un grupo de personas ataviadas con chalecos naranjas congregadas en lugares emblemáticos para protestar contra el Gobierno de Giuseppe Conte. Se hacen llamar Gilet Arancioni y defienden la teoría de que el coronavirus es en realidad un invento para controlar a la población. Son negacionistas del COVID-19, infringen las medidas de seguridad establecidas para frenar el contagio y han comenzado a organizarse.

Los 'Gilet Arancioni' ('chalecos naranjas') defienden que el coronavirus es una "invención". (Foto: Mairo Cinquetti/NurPhoto via Getty Images)
Los 'Gilet Arancioni' ('chalecos naranjas') defienden que el coronavirus es una "invención". (Foto: Mairo Cinquetti/NurPhoto via Getty Images)

En Italia, un país en el que la cifra oficial de fallecidos por el coronavirus supera los 33.000 y donde ahora, más de tres meses después del estallido del brote en el norte del país, empiezan a ver la luz, han comenzado a surgir los negacionistas. Liderados por Antonio Pappalardo, exgeneral de los carabinieri de 73 años, empiezan a hacer ruido con unas protestas a las que no acuden más que unos pocos centenares de seguidores pero que ya acaparan titulares de prensa en los medios nacionales e internacionales.

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Se autorelacionan con los chalecos amarillos franceses y exigen la dimisión de Conte y los suyos por la gestión de una crisis que defienden en una “invención” de quienes gobiernan para “encerrarnos en casa e instaurar un nuevo orden mundial”, como resume La Vanguardia.

En algunas ciudades han sido denunciados por saltarse el decreto que prohíbe las reuniones de masas y por no cumplir la prohibición de moverse entre regiones, ya que en la protesta de Roma se detectó que había participantes que provenían de otras partes del país. En la capital, además, se pudo ver en su marcha a seguidores de CasaPound –partido neofascista– y Marcia su Roma –un grupo de extrema derecha que promueve, a través de las redes sociales, saltarse el confinamiento–.

El pasado día 30 convocaron manifestaciones en 29 ciudades distintas distribuidas a lo largo de todo el territorio nacional, desde Aosta (en el norte) hasta Palermo (Sicilia). Este mismo martes, dos de junio, hay una nueva convocatoria en Piazza del Popolo, en la capital italiana.

Unas protestas que han recibido las críticas de varios alcaldes como el de Milán Beppe Sala, quien anunció a través de su perfil de Twitter que había solicitado que se denunciase a los organizadores por lo que calificó como “un acto de irresponsabilidad en una ciudad como Milán que está tratando de salir de la difícil situación en la que se encuentra”. Su homólogo en la vecina Bergamo, Giorgio Gori, les tachó de “irresponsables” y desde Turín, Chiara Appendino, recordó la importancia del uso de la mascarilla para evitar el contagio después de que se viese a los congregados sin ella y sin respetar la distancia social establecida.

Antonio Pappalardo es el líder de los Gilet Arancioni. Es antivacunas, antieuro, se opone al uso de mascarillas, pide la dimisión del Gobierno de Conte y niega el coronavirus. (Fofo: Marco Piraccini/Archivio Marco Piraccini/Mondadori Portfolio via Getty Images)
Antonio Pappalardo es el líder de los Gilet Arancioni. Es antivacunas, antieuro, se opone al uso de mascarillas, pide la dimisión del Gobierno de Conte y niega el coronavirus. (Fofo: Marco Piraccini/Archivio Marco Piraccini/Mondadori Portfolio via Getty Images)

Fuera de Italia el promotor del movimiento y cabeza visible del mismo, Antonio Pappalardo, es prácticamente un desconocido, pero en el país transalpino llevan años escuchando sus polémicas declaraciones y adhesión a movimientos como el de los antivacunas. También, como recuerdan en La Vanguardia, estuvo al lado de los ‘forconi’, un movimiento surgido en 2013 que recorrió Italia y que promovía paralizar el país cortando carreteras y peajes. También se ha manifestado contra el euro y ahora habla de “dictadura sanitaria” y recuperación de la lira como moneda.

Hace unos días, en una entrevista concedida a Il Corriere della Sera, aseguraba que “es evidente que el problema de nuestro planeta no es esta especie de estúpida gripe llamada coronavirus, utilizada por las grandes potencias para someternos. Son las ­radiaciones electromagnéticas, hay demasiados radares, demasiadas antenas”.

De las mascarillas ha dicho que son “dañinas”, las califica como “veneno” y defiende que “contra este coronavirus es mejor un buen antibiótico, un buen antiinflamatorio”. A día de hoy solo unos pocos cientos de personas apoyan sus movilizaciones negacionistas. Su página en Facebook cuenta con 17.582 seguidores.

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